Con anterioridad tocamos el tema de las impresoras 3D, en un artículo sobre uno de estos dispositivos que ayudó a caminar a un perrito. Hoy vamos un poco más allá: a la cocina.

Super Sónico viaja a las estrellas

En un condominio suspendido a gran altura, en el lejano año 2062, se desarrolla un drama cotidiano: Ultra Sónico discute con su esposo, Súper, porque éste no quiere comprar una nueva procesadora de alimentos en tres dimensiones. La que tienen funciona mal, pero Súper nada puede hacer hasta que el señor Júpiter le dé el consabido aumento.

supersónicos

En un futuro un poco más distante, por el 2379, el capitán Jean-Luc Picard se detiene ante un gabinete y le pide a la computadora del Enterprise un té de hierbas klingon, o romulanas.

Estas fantasías de series de televisión de la década de los sesenta (1962 y 1966), que profetizaron tecnologías como las del teléfono celular, la videotelefonía o los equipos de resonancia magnética, probablemente están a punto de acertar con los procesadores de alimentos 3D.

Impresoras 3D de alimentos

Desde hace algunos años empresas, gobiernos y centros de investigación europeos y norteamericanos han estado desarrollando modelos de impresoras de comida 3D, destinadas a ocupar un espacio en nuestras cocinas, aunque no tan sofisticadas como las de Viaje a las Estrellas o Los Supersónicos. Veamos algunas experiencias en esta dirección.

La experiencia norteamericana

Dos experiencias universitarias han buscado desarrollar un modelo de impresora de alimentos en tres dimensiones que sea rentable: el Laboratorio de Síntesis Informática de la Universidad de Cornell y el Instituto de Tecnología de Massachussetts (MIT).

Impresora 3D, diseño de Philips
Impresora 3D, diseño de Philips

 

Se habla de impresoras porque funcionan de manera similar a las de tinta que trabajan con varios cartuchos, sólo que en vez de tintas trabajarían con purés o preparados en forma de gel.

La experiencia europea (comida impresa para la tercera edad)

La Comisión Europea financió un proyecto de impresora de alimentos denominado Performance, en el que participan catorce compañías de cinco países (Alemania, Dinamarca, Países Bajos, Italia y Austria), bajo la coordinación de la empresa alemana Biozoon. El propósito inicial es crear una impresora de alimentos blandos para individuos con problemas para masticar o ingerir, pensando especialmente en personas de edad avanzada.

Para ello se usan cartuchos con vegetales licuados, carne y pollo, y la impresión de estos alimentos se hace en la ciudad holandesa de Nimega.

Impresora de comida 3D
Impresora de comida 3D

Los alimentos se imprimen en capas sucesivas y la idea es reproducir alimentos reales, pero sin huesos o ingredientes que puedan causar algún inconveniente a los comensales.

La experiencia española

En 2014 la empresa española Natural Machines presentó un prototipo de impresora 3D bautizada como “Foodini”. Esta impresora podría conectarse a Internet y podrías ordenar la preparación desde tu teléfono inteligente.

El modelo que saldrá a la venta en el transcurso de 2015 podrá hacer galletas, pizzas, pastas y hamburguesas.

Es posible que este primer modelo, que tendrá un coste aproximado de 1.500 dólares, “imprima”, pero no cocine todavía, aunque la cocina de Ultra Sónico cada día está más cerca.

Si te ha interesado el tema, tal vez te interese también saber cuál es el origen de Internet.

Imágenes: Electrolux Design Lab, Kim van Velzen, Playing Futures: Applied Nomadology, James Vaughan

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