Las escalofriantemente bellas venus anatómicas del siglo XVIII
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Para mezclar lo grotesco con lo sensual -hasta con lo elegante-, los escultores de finales de 1600 y de a mediados de 1800, en Italia, poseían una destreza inigualable. La aguda prueba de ello eran las escalofriantes, pero bellamente modeladas, venus anatómicas que se fabricaron en el siglo XVIII en nombre de la ciencia.

Las escalofriantemente bellas venus anatómicas del siglo XVIII

En aquel período de la historia era imposible preservar cadáveres por mucho tiempo para que estudiantes de medicina pudieran estudiar la anatomía humana a escala real. Por lo mismo, las circunstancias obligaron a buscar otras alternativas efectivas que, aunque se tratasen de meras representaciones del cuerpo, permitieran a los aspirantes a identificar órganos, músculos, arterias y huesos, sin que el objeto de estudio presentase señales de descomposición.

Las escalofriantemente bellas venus anatómicas del siglo XVIII

Allí se involucraron los escultores. Con sus dotes artísticas concibieron a las bellas venus anatómicas, estas modelos creadas para la ciencia, elaboradas con cera, que cautivaron y escandalizaron al público de la época.

Todo comenzó cuando Felice Fontana, físico, toxicólogo y estudioso de la anatomía del ojo humano, le preguntó a Leopoldo, el gran duque de Toscana, si podía ofrecerle apoyo financiero para abrir un taller para crear modelos de cera destinadas al estudio médico.

Este taller se convirtió más tarde en La Specola, el Museo de Historia Natural que exhibió varios de los trabajos de Clemente Susini, uno de los principales modeladores del lugar, que ganó fama precisamente por sus modelos anatómicos de cera.

Las escalofriantemente bellas venus anatómicas del siglo XVIII

El estilo de Susini era el realismo, pero con un toque seductor. Sus modelos de cera fueron talladas con delicadeza. Algunas portaban collares de perla e incluso un poco de maquillaje. Además, les colocaba hermosas melenas que hacían juego con sus caras atractivas.

Sin embargo, pese a todos los esfuerzos de los escultores del siglo XVIII de convertir algo impactante a la vista en arte, lo que más llamaba la atención era observar a estas venus anatómicas exhibiendo sus entrañas con tanto realismo. Pues unas se veían como cadáveres auténticos, mientras que otras, con sus ojos abiertos, evocaban vida de una forma escalofriante.

Las escalofriantemente bellas venus anatómicas del siglo XVIII

No solo los médicos y aspirantes tenían acceso a estos modelos de cera. La Specola y sus venus anatómicas le abrieron la puerta al público para que entendieran sobre el cuerpo humano. Los que las veían, quedaban fascinados, incluyendo a las mujeres victorianas. Aunque por los prejuicios de la época, algunas féminas llegaron a considerarlas como “excesivas”, por la fusión de realismo y desnudez.

De estos modelos, que recibieron su nombre por la Venus de Médici, Susini realizó y supervisó alrededor de unas dos mil venus anatómicas. Tanto de él, como de otros escultores, existen copias y esculturas originales expuestas en Italia, Bolonia, Budapest, Barcelona y Viena. ¿Te gustaría conocerlas?

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Imágenes: Museo de Londres, Wikipedia, CosmoCommunicazione.

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