El cuerpo humano es una máquina orgánica fascinante, especialmente su esqueleto, que está formado por 206 huesos: desde las gigantescas tibias a los delicados huesos de la muñeca, el sostén de nuestro cuerpo está formado por una impresionante estructura, el esqueleto, que protege los órganos internos, nos hace caminar a dos patas y pesa un 12% de nuestro peso total.

El esqueleto es fascinante, sin duda, y uno de las maravillas más curiosas del cuerpo humano. Por eso, demás de leer este artículo sobre el hueso más pequeño, te recomendamos que les eches un vistazo a estos otros sobre los huesos del cuerpo humano, como por ejemplo por qué duelen los huesos cuando va a llover o como la cerveza es más beneficiosa para los huesos de las mujeres que la leche.

¿Cuál es el hueso más pequeño del cuerpo humano?

Hueso Más Pequeño Oído

1. Un huesecillo minúsculo

Puede que no sepas dónde se encuentra el hueso más pequeño del cuerpo humano, aunque puedes imaginártelo. No, no se trata de la mano ni de la muñeca, sino de un lugar más delicado, un orificio que nos permite tener uno de los cinco sentidos y donde no hay que meterse cosas por peligro a quedarnos sordos. En efecto, se trata del oído.

Es en el oído medio donde encontramos el hueso más pequeño del cuerpo humano, el estribo, de apenas unos 2,5 milímetros y que pesa de 2 a 4,3 miligramos. Su nombre viene dado por la forma que tiene (similar al estribo, es decir, aquella especie de aparato de metal con forma de horquilla que se usa para subir a un caballo más fácilmente).

Se dice que este hueso fue descubierto por Giovanni Filippo Ingrassia en la Universidad de Nápoles, en 1546, aunque, como el trabajo que lo acredita se publicó póstumamente, reina cierta controversia sobre su autoría.

2. Características del estribo

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A pesar de que su origen no esté claro, sí que podemos afirmar algunas cosas seguras de este pequeño hueso, por ejemplo, que su tamaño es bastante constante seas el tipo de humano que seas (como decíamos, mide entre 2,5 y 3 milímetros) y que es un hueso presente en todos los mamíferos. Asimismo, existen diferentes equivalentes que hacen la misma función en otros animales como los anfibios (llamado hipófisis media) o en los peces (la hiomandíbula).

3. Los vecinos del estribo y su función

El oído está formado por tres partes: el oído externo (donde se encuentran la oreja (o pabellón externo) y el conducto auditivo externo; el oído interno, donde se encuentran el laberinto anterior y posterior (con una curiosa forma de caracol, el laberinto es lo que nos permite mantener el equilibrio), y el oído medio, donde se convierten las ondas de sonido en vibraciones mecánicas.

Es en el oído medio donde encontramos el estribo, que forma parte de lo que llamamos cadena de huesecillos, compuesta por el martillo, el yunque y el estribo. El tímpano protege a esta cadena, en la que se encuentra el hueso más pequeño, ya que si no estuviera, por ejemplo, no podríamos sumergirnos en el agua, ya que el tímpano evita que el oído medio se inunde y se rompa la cadena de huesecillos (lo que nos causaría sordera). El tamaño total de la cadena de huesecillos es de apenas unos 18 milímetros, y sus vecinos son apenas más grandes que el estribo.

Hueso Más Pequeño Oreja

4. El camino del sonido al oído interno

Como decíamos, la función del estribo y de la cadena de la que forma parte es transmitir las ondas de sonido y transformarlas en vibraciones. Para ello, el sonido viaja del oído externo al interno, pasando por el medio.

Una vez las ondas sonoras han sido recogidas por el pabellón auditivo y reverberan en el tímpano, el martillo (que como puedes imaginar tiene la forma de esta herramienta), que está en contacto con el tímpano, las recoge y transmite las vibraciones al yunque.

A partir de aquí la cadena sigue: el yunque las transmite al estribo, que a su vez las hace llegar a la ventana oval, que está en contacto con el oído interno. Y por cierto que es en este lugar donde también encontramos el músculo más pequeño del cuerpo humano, el estapedio, un músculo esquelético (es decir, que está en contacto con algún hueso) de apenas un milímetro de largo cuya función principal es estabilizar el estribo. Estabilizándolo, lo que se consigue es protegernos de sonidos de alto volumen, por ejemplo, de nuestra propia voz.

5. ¿Y si no tuviéramos el hueso más pequeño?

Aunque sea una parte tan pequeña del cuerpo, la función del estribo (y, claro, de toda la cadena de huesecillos) es vital: sin él nos podemos quedar sordos. Por ejemplo, es lo que provocan algunas enfermedades como la otoesclerosis, que provoca que los huesos se fijen, lo que comporta una pérdida de audición.

Sin duda es un lugar muy delicado, como decíamos antes, protegido por el tímpano, una membrana de seguridad que evita que toda la cadena se desmonte. Por eso es importantísimo que no pongamos a nuestro tímpano en peligro y evitemos accidentes limpiándonos las orejas, por ejemplo.

El hueso más pequeño, el estribo, forma parte de la cadena de huesecillos, uno de los lugares más delicados y fascinantes del cuerpo humano, guardianes de nuestro sentido del oído. Dinos, ¿conocías este hueso tan minúsculo? ¿Crees que nos hemos dejado algo por contar de este lugar fascinante? Recuerda que puedes contarnos todo lo que quieras, para ello, ¡solo tienes que dejar un comentario, te leeremos encantados!

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