En Murcia, España, existe un pueblo singular llamado Caravaca de la Cruz. Debe su nombre a que custodia desde el siglo XIII un lignum crucis o fragmento de la «vera cruz», una reliquia considerada de primer orden por el cristianismo. Llegó hasta el pueblo de una manera legendaria y milagrosa y aunque en la actualidad numerosos historiadores han rebatido los datos históricos en torno a ese fantástico acontecimiento, los fieles siguen acudiendo a venerar ese lignum crucis. Acompáñanos en Supercurioso a conocer la Leyenda de la Cruz de Caravaca y descubrir esta curiosa y antigua tradición.

La Leyenda de la Cruz de Caravaca

La Leyenda de la Cruz de Caravaca | Una curiosa y antigua tradición

«Lignum Crucis» significa literalmente «madera de la cruz» y no se refiere a una cruz cualquiera, sino a la que utilizaron los romanos para crucificar a Jesucristo. La Vera Cruz fue encontrada de manera milagrosa por Helena la madre del emperador Constantino en el siglo IV. Helena se llevó a la capital del Imperio la mitad de la cruz y se repartieron fragmentos de ella por iglesias de toda Europa. Los relicarios en los que se conservan fragmentos de lignum crucis se llaman “estaurotecas”. Tienen forma de cruz y en el centro un espacio en el que depositar el fragmento. En la antigüedad solía ponerse sobre este lugar una piedra preciosa para que nadie mirase directamente el trozo de cruz y en la actualidad ha sido sustituido por un cristal.

La leyenda

La Leyenda de la Cruz de Caravaca | Una curiosa y antigua tradición

 

Según la leyenda, la Cruz de Caravaca pertenecería originalmente al primer patriarca de Jerusalén, antes de que los musulmanes conquistaran la ciudad y desapareciera. De manera milagrosa llegó al castillo de Caravaca llevada por dos ángeles. Estos seres angelicales pasaron a formar parte de la Cruz de Caravaca desde ese momento.

Cuenta la leyenda de la Cruz de Caravaca que en el siglo XIII gobernaba la taifa de Murcia el emir Ibn Hud. Era un hombre muy poderosos que dominaba además de Murcia gran parte de Andalucía. En estas circunstancias, llegaron a Caravaca un grupo de cautivos cristianos y el gobernador de la ciudad les preguntó cuál era su oficio. Uno de ellos, llamado Ginés Pérez Chirinos, le contestó que era clérigo y su oficio era hacer misas. Como el árabe sentía curiosidad por saber cómo era una ceremonia cristiana le invitó a celebrar una misa. El padre Ginés le dijo que necesitaba una cruz para el altar y que no lo tenía. Cuenta la leyenda que en ese momento aparecieron dos ángeles portando el relicario con el Lignum Crucis. Al parecer, fue tan impresionante la llegada de la cruz llevada por los ángeles que el emir y toda su corte se convirtieron al cristianismo.

A partir de ese momento la Cruz de Caravaca se convirtió en una especie de talismán en las luchas contra los «moros» y el pueblo de Caravaca de la Cruz fue un bastión en la frontera entre los reinos cristianos y los andalusís.

Existe una segunda leyenda de la Cruz de Caravaca que explica que Caravaca estaba sitiada y sin agua para beber ya que los andalusís habían contaminado los pozos.  Unos caballeros templarios consiguieron romper el cerco con odres de vino. Hicieron bendecir los odres con la Cruz de Caravaca y echaron el contenido en los pozos. Milagrosamente, el agua volvió a ser potable.

La Cruz de Caravaca, la invasión napoleónica y el robo de 1934

relicario

Durante la invasión napoleónica y debido a la rapiña de la que hicieron gala los soldados franceses, los habitantes de Caravaca de la Cruz escondieron la reliquia que volvió a su lugar una vez finalizada la guerra. Sin embargo, en 1934 la cruz fue robada del santuario. Finalizada la Guerra Civil, en el año 1942, el papa Pío XII donó a Caravaca un nuevo fragmento de la Vera Cruz.

La particularidad de la Cruz de Caravaca es que está formada por el tronco vertical y dos barras transversales, una de ellas, la inferior es más larga y la superior más corta. Durante siglos la Cruz de Caravaca fue un amuleto muy popular para curar enfermedades, combatir maldiciones y proteger al que la portaba de accidentes, rayos, robos o maldiciones e incluso se decía que curaba el insomnio y, durante la Edad Media, se suponía que protegía de la peste. La devoción se extendió por toda Europa y fue especialmente popular en Polonia.

Calvino, el líder protestante, dijo que si se sumasen todos los fragmentos de la Vera Cruz que había en las parroquias e iglesias de la cristiandad, podría construirse un barco de gran tamaño. Muchos historiadores han demostrado que la leyenda de la Cruz de Caravaca no se corresponde con los datos históricos que se tienen de ese periodo, pero a los fieles que veneran la Cruz de Caravaca, no les importa y siguen portando copias de esa famosa reliquia esperando que los proteja. ¿Habías oído hablar de la Cruz de Caravaca? ¿Conoces otras leyendas sobre ella? ¡Compártelas con nosotros! Estaremos encantados de leerlas. Si quieres conocer más leyendas curiosas te proponemos que conozcas: 15 Leyendas de Madrid que te asombrarán. ¡Descúbrelas!

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