Los ingleses siempre nos sorprenden con sus curiosas costumbres y tradiciones; la hora del té, la puntualidad, la caza del zorro… pero la profesión de «novio del cagadero real» es de las más estrambóticas que históricamente se conocen. Se hace necesario puntualizar que hoy en día ya no existe, pero en su momento fue muy, pero que muy, cotizada.

El «novio» del cagadero real

El título exacto que recibía el que ejercía este trabajo entre los nobles ingleses era el de «Groom of the stool». Literalmente sería novio del taburete, pero el «taburete» en este caso era una especie de w.c. o cagadero portátil que utilizaban los reyes. Desde el reinado de Enrique VIII hasta Eduardo VII que la abolió, fue una de las profesiones más buscadas por la nobleza que servía al rey inglés en sus quehaceres diarios. El porqué del interés en ejercer este cometido debe buscarse en la intimidad que se conseguía con el rey de turno. Los elegidos solían ser jóvenes de la alta nobleza que muchas veces quedaban como secretarios personales e incluso llegaban a ministros del monarca.

tamburete

Su trabajo consistía en seguir al rey con este «taburete-w.c.» allá donde fuera, en previsión de que pudiera necesitarlo. Llevaba además agua, paños y una pequeña palangana para la higiene del «fondillo» del monarca. Debía fijarse en las horas en las que éste solía necesitarlo y estar presto a auxiliarlo. Controlaba también la dieta del rey para facilitarle el tránsito intestinal.

jofaina

La leyenda popular dice que le asistía directamente en la limpieza y que incluso era el encargado de darle conversación, si se terciaba. Lo que sí se sabe con certeza es que ayudaba al rey a desvestirse para poder defecar, le sostenía los útiles de limpieza y le ayudaba en ese momento en todo lo que necesitara. Al mozo se le recompensaba con un buen estipendio económico, derecho a alojarse en todos los palacios donde recabara el monarca y se le regalaba la ropa y los muebles que ya no utilizaba éste. Sólo en un caso el «novio del cagadero real» no fue recompensado con prebendas sino con la muerte. Fue Henry Norris, que en época de Enrique VIII fue acusado de traición y adulterio con la reina Ana Bolena. Norris fue condenado a muerte y ejecutado.

Enrique VIII

¿Hubieras ejercido esta profesión si te lo hubieran propuesto? Si te interesan las profesiones curiosas, quizá quieras conocer cuales serán las profesiones del futuro y que todavía no existen.

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