Hace poco Supercurioso ha tocado un tema muy doloroso y lamentable para las mujeres, como lo es la práctica de la ablación femenina, una costumbre avalada por algunas culturas en las que se vulneran de forma reiterada los derechos humanos de la mujer.

Hoy quisiéramos poner sobre el tapete otra práctica cultural, conocida como planchado de senos, y brindar información sobre este hecho, del que muy poco se sabe en Occidente.

¿Qué es el planchado de senos?

Hay quienes justifican el planchado de senos por el respeto a la “diversidad cultural”, y otros quienes sencillamente lo tildan de crimen. Pero, ¿qué es exactamente? Pues ni más ni menos que golpear o ejercer una gran presión sobre los incipientes pechos de las niñas con el discutible objetivo de retrasar o eliminar su desarrollo.

niña

Esta presión brutal se hace con variados y diversos objetos, que van desde cuchillos, palos de madera o piedras ardientes, hasta vendajes y cáscaras de plátano durante un largo período. ¿Y para qué hacen semejante práctica? El fin último es evitar o atenuar el atractivo sexual de las niñas para que los depredadores sexuales no las ataquen y, como un “plus”, evitar embarazos no deseados.

Se detectó por primera vez, y de forma accidental, en 2005, durante una investigación de la Agencia Alemana de Cooperación.

Protección o ataque

Como en la ablación femenina, el planchado de senos lo hacen las propias mujeres, las madres usualmente. A pesar de ser ampliamente aceptada dentro de la sociedad, esta costumbre es secreta. El silencio es el cómplice perfecto. Es lo que se considera una práctica tabú, por lo cual no se tienen cifras fidedignas de cuántas niñas han sido mutiladas.

Como tabú, es la mujer quien carga con la responsabilidad de las violaciones, es decir, al ser violada pasa de víctima a culpable. Cualquier tipo de violencia sexual es “promovido” por la mujer, por ello las madres, para protegerlas a ellas y al honor familiar, siguen practicando, incluso hoy en día, esta violencia de género.

Dónde sucede

Algunos países de África occidental, como el Chad, Togo, Benín y especialmente Camerún, tienen esta costumbre. En Camerún, por ejemplo, se calcula que una de cada cuatro niñas la sufre. Pero parecen cifras conservadoras, ya que según algunas organizaciones como Gender Danger, un cálculo más real sería asumir una de cada dos. Realmente aterrador.

niña africana

Abarca a todos los estratos sociales, educativos, culturales y religiosos, y a la gran cantidad de etnias que habitan el país. Hacia el norte aparentemente no se sufre tanto, ya que al ser predominantemente musulmán, las ropas femeninas cubren el cuerpo por completo, haciendo innecesario el planchado de senos.

La mayor ciudad de Camerún, Duala, es una de las zonas más afectadas, pues el 60% de la población es menor de 20 años (lo que pone en duda la efectividad para evitar embarazos).

¿Qué sufren exactamente las mujeres?

Hay terribles consecuencias de esta práctica, tanto físicas como psicológicas. A simple vista, detener el crecimiento de los pechos acarrea desde deformidad hasta cáncer, pues es bastante común que ocurran infecciones y abscesos producto de las quemaduras. Y para los bebés tampoco resulta nada provechoso, ya que suelen obstruirse los conductos mamarios y es poco menos que imposible amamantar a las criaturitas.

tristeza

Psicológicamente es otra historia. Los senos, en todas las culturas, son símbolo de maternidad, de femineidad, de salud para procrear y criar niños fuertes y sanos. Al ser “borrados”, planchados, constituye otro tipo de castración, por así decir, ya que menoscaba su condición de mujer y genera depresiones graves y daños irrevocables en su autoestima.

Posibles salidas

La educación de la mujer es, aparentemente, la única vía para que esta práctica terrible deje de hacerse. Explicar y mostrar todas las consecuencias físicas, sociales y mentales se hace indispensable. Y cambiar las leyes.

lucha

Sabemos que es algo que se dice fácilmente, pero un primer paso, sin duda, es ayudar a las propias mujeres a comprender que no son culpables de las agresiones hacia ellas. Tipificar la violación como delito, o la violencia de género, sería un avance para proteger a las víctimas, para que puedan denunciar esas prácticas. Ya la ONU incluyó el planchado de senos entre los crímenes de violencia de género más comunes.

Hay que continuar apoyando todas las iniciativas que existan para que la realidad de millones de niñas finalmente cambie.

¿Qué opinas tú? Comparte tu opinión con nosotros, de forma constructiva, y recuerda que también puedes leer sobre otra práctica afortunadamente desechada, la de vendar los pies femeninos en China.