Aunque no lo parezca, la Historia está llena de “falsos inventores” que intencionadamente acabaron apropiándose del mérito y del trabajo de otros, dándoles por tanto una fama inmerecida en detrimento de las verdaderas figuras que les dieron vida y que acabaron quedando en la sombra. Por eso, con esta serie de artículos queremos hacerles nuestro pequeño homenaje.

Por ejemplo cuando la mayoría de las persona escuchan el nombre de Thomas Edison normalmente siente  una gran admiración pues es considerado como un auténtico genio en todo el mundo debido a inventos tan importantes como la bombilla. Pero, ¿qué me dirías si supieras que la mayoría de los inventos que hoy se le atribuyen no fueron realmente creaciones suyas? Sí, sí como lo oyes. Y es que aunque Edison fue un gran científico, la realidad es que la mayoría de las invenciones que hasta hace pocos años eran consideradas como suyas, fueron ideas o creaciones de otras personas que tuvieron la mala fortuna de cruzarse en su camino.

Bombilla Edison

De hecho la bombilla incandescente, uno de sus inventos más conocidos, realmente fue creada por Alexander Lodiguin en el año 1874. Pero ahí no queda todo, ya que parece ser que aunque Lodiguin fuese el que la patentara, Heinrich Goebe ya la había creado 25 años antes.

Pero sigamos, porque en su afán por inventar, Thomas Edison también arrebató los méritos de algunos de los inventos de Nikola Tesla cuando éste se encontraba mejorando los ineficientes motores y generadores de Edison. De hecho, además de apropiarse de sus patentes, no le pagó ni un céntimo del dinero que habían acordado por su trabajo y acabó popularizando la silla eléctrica según el mecanismo pensado por Tesla en lugar de con el suyo propio que era el que siempre defendía.

Lamentablemente, a la muerte de Nikola Tesla la mayoría de sus trabajos fueron incautados. De hecho, incluso a día de hoy muchos de ellos siguen siendo información clasificada, por lo que no es extraño pensar que algunos de sus proyectos inacabados pudieron originar algunas de las tecnologías que usamos en el presente.

Otra de las creaciones que también se atribuyen a Thomas Edison es la cámara de cine que, parece ser, fue inventada por unos de sus empleados, William Dickson. Así como el gramófono que hoy sabemos que fue un invento de Emile Berliner. Se trataba del primer reproductor tal y como lo conocemos hoy. Lo que Edison inventó realmente fue el fonógrafo que tiempo después adaptaría a los discos. Incluso, el papel encerado para negativos que hasta hace unos años parecía también estar entre sus creaciones, finalmente fue atribuido a Gustave Le Gray que lo inventó en el 1851.

Como podemos ver, Thomas Edison no llegó a realizar por sí mismo grandes creaciones. De hecho, muchos de los inventos que se consideraban suyos hasta hace algunos años, no eran sino ideas y creaciones de personas cercanas a él. En efecto, muchos de sus inventos reales únicamente fueron mejoras de otros que ya existían, nunca algo realmente nuevo. Lo cual no es de extrañar si prestamos atención a una de sus frases más célebres: Siempre invento una manera de obtener dinero para seguir inventando”.

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