En este nuevo artículo de Supercurioso, te traemos una breve introducción a la filosofía sobre la felicidad según Aristóteles. El “¿por qué estamos aquí?” es una pregunta que la humanidad se ha hecho desde siempre, y cada uno de nosotros estamos en búsqueda de nuestro fin en la vida. Más allá de este propósito, los seres humanos anhelamos la felicidad. Esta incógnita no fue ajena a los grandes pensadores como Aristóteles y Albert Einstein, que nos dejó la Teoría de la Felicidad de Einstein. Sobre la felicidad se han desarrollado diferentes especulaciones, pero Aristóteles concluyó que la felicidad no es un medio sino un fin supremo, ya que todos la buscamos. 

¿Quién fue Aristóteles?

La felicidad segun aristoteles

Aristóteles (384 A.C.-322 A.C.) nació en la antigua Grecia. Su padre fue médico del rey Amintas III de Macedonia, algo que lo influenciaría a lo largo de su vida. Al fallecer sus padres, cuando él tenía 17 años, su tutor decidió enviarlo a Atenas, la capital intelectual de ese entonces, para que estudiase en la academia de Platón. Aristóteles fue un crítico de las teorías de su maestro y desarrolló su propio sistema filosófico. Si te interesa saber más sobre las diferencias entre su pensamiento, te recomendamos que no te pierdas nuestro post sobre la relación entre Platón y Aristóteles.

Aristóteles afirmaba que el hombre es un ser político y social, cuya característica principal es la organización. Es decir, un hombre civilizado y evolucionado buscará mantener el orden en la sociedad, pues aquel que no guste del orden es, en palabras de Aristóteles, una fiera o un dios.

¿Qué es la felicidad según Aristóteles?

Entre las más famosas frases de Aristóteles se encuentran aquellas que versan sobre la felicidad. Según el pensador, la felicidad se relaciona directamente con la política. Aunque parezca extraño relacionar estos dos conceptos, Aristóteles garantizaba que era mediante las disciplinas de la política que los seres humanos podíamos alcanzar la felicidad.

Para Aristóteles la política es la disciplina más importante y fundamental de la humanidad, sin esta no habría ni Estado, ni orden, ni civilización. Y es que entre la materia de la política encontramos la moral y la ética, las virtudes las que garantizan que las persona sean buenos ciudadanos, y los buenos ciudadanos buscan el bien supremo, y el bien (o fin) supremo es la felicidad. 

La felicidad se puede considerar como el fin supremo, pues es esa meta que todos buscamos. Pero es aquí donde surge un nuevo problema, pues no todos tenemos los mismos medios para lograr este fin supremo porque, de igual manera, no a todos nos hacen felices las mismas cosas. Ante este problema, Aristóteles propone que existen diferentes tipos de felicidad.

¿Cuáles son los tipos de felicidad según Aristóteles?

la felicidad segun aristoteles

Ser feliz significa autorrealizarse o alcanzar las metas propias. Para esto, hay que conocerse bien a uno mismo y saber qué se quiere. Según Aristóteles existen tres tipos de felicidad o de Eudaimonia (el término griego) que viene de Eu: bueno y Daimon: demonio. Aunque hoy en día tengamos una connotación peyorativa de la palabra demonio, para los griegos hace referencia al espíritu, el sentimiento y la pasión. Entonces, se podría decir que la felicidad es estar poseído por un buen demonio, un demonio feliz. 

1. La Felicidad en Bienes Materiales y Placeres

Este tipo de felicidad se basa en la búsqueda de los placeres del mundo terrenal. Está en satisfacer las necesidades más primitivas y básicas que tenemos los seres humanos. Según Aristóteles, solo el tipo de personas menos civilizadas y sofisticadas se satisface con este tipo de felicidad.

2. La Felicidad en la Gloria y la Fama

Del mismo modo, Aristóteles condenaba este tipo de felicidad, pues es bastante engañosa, ya que depende de la opinión de los demás. Es decir que este tipo de felicidad genera una vida fuera de uno mismo cuando la verdadera felicidad es ser autónomo. Además, la gloria y la fama son efímeras, mientras que la felicidad debe ser sostenible.

3. La Felicidad en la Vida Intelectual

El último tipo de felicidad que nos describe Aristóteles es la de la vida contemplativa e intelectual. Este tipo de felicidad es considerado como idóneo y verdadero, pues se basa en la razón. La razón es la facultad propia de los seres humanos, pues las bestias no poseen esta capacidad, pero sí las demás pasiones. Además, esta felicidad depende de uno mismo. 

¿Cómo adquirir la felicidad según Aristóteles?

como ser feliz

Para adquirir la felicidad auténtica (es decir la intelectual) es necesario desarrollar la virtud de la razón. Aquel que razona bien o aquel que obra según la recta razón es el sabio. Como cualquier otra virtud, esta se debe poner en práctica pues no es algo nato al ser humano.

Para poner en práctica la sabiduría es necesario ser neutral y estar en equilibrio. Esto significa evitar la carencia, pero también el exceso. Por ejemplo, si se come en exceso se perjudica la salud, pero lo mismo sucede si se come muy poco. Encontrar el punto medio entre todas estas facultades y placeres es algo propio del sabio.

El sabio es una persona moderada que sabe disfrutar de los placeres sin excederse (como lo haría un vicioso) pero tampoco los deja a un lado (como lo haría el insensible). Alcanzar este equilibrio es complicado, pues es fácil dejarse llevar por los placeres. Pero, el vicioso no puede ser feliz ya que sufre al estar deseando constantemente, lo que hace que viva en permanente alteración y angustia. Por otro lado, el insensible sufre al no obtener lo que merece. Estos tipos de personas se basan en la injusticia, que vuelve a ser el desequilibrio. Es por esto que solo el sabio y equilibrado puede alcanzar la verdadera felicidad. 

Definitivamente, esta cuestión sobre cómo alcanzar la felicidad es un tema complejo que ha preocupado a muchos pensadores a lo largo de la historia. ¿Qué crees tú? Cuéntanos ¿Qué opinas del pensamiento de Aristóteles? y ¿qué haces para alcanzar la felicidad?

1 Comentario

  1. En definitiva los excesos no conducen a la felicidad, desgraciadamente la mayoría de los humanos no pueden evitar caer en la trampa de los excesos. Una vida simple y cultivar el aspecto intelectual de nuestro ser conduce a una verdadera felicidad.

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