En Supercurioso, somos grandes admiradores de la mitología griega y como tal os vamos a contar en este artículo las curiosidades más destacadas de las ninfas que cuidaba el huerto de Hera y que recibían el nombre de Hespérides.

Este famoso jardín, se situaba en un lejano rincón de occidente limitando con el océano que bordeaba el mundo. Con esta vaga descripción de los sabios griegos, era muy difícil situar en algún punto del mapa real este lugar aunque muchos de ellos aseguraban que se ubicaba muy cerca de la cordillera del Atlas. ¡Si quieres conocer más sobre las cuidadoras de este jardín, únicamente tienes que leer este artículo!

Hespérides | 10 curiosidades de las ninfas que cuidaban el huerto de Hera

1. Solían ser tres

Este era el número de Hespérides que se representaba normalmente en todos los escritos u obras de arte de la Grecia Clásica. Todas ellas recibieron muchos nombres a lo largo de la historia que se intercambiaban continuamente debido a su impersonalidad.

2. El fruto codiciado

Hespérides

El jardín de las Hespéridas era famoso por muchos motivos. Uno de ellos es que pertenecía a la diosa Hera, pero todavía eran más célebres los frutos que brotaban de sus numerosos árboles. En este misterioso y paradisíaco lugar cuidado por ninfas, se podían obtener unas manzanas doradas que proporcionaban la inmortalidad a todo aquel que las probaba.

3. Hijas de un titán

Hespérides

La leyenda de las Hespérides reza, que éstas eran hijas del gran titán Atlas. Sus nombres eran Hesperetusta, Egle y Eritia aunque como hemos comentado antes se les conoció con muchos otros nombres. En otras versiones anteriores, eran hijas de Zeus o incluso de las misma noche.

4. Relación con Herácles

Hespérides

Uno de los trabajos más famosos de Hércules, fue precisamente lograr robar las manzanas doradas del jardín de Hera. El héroe clásico lo consiguió gracias a que logró engañar y confundir al titán Atlas, que fue finalmente quien las recogió. Tras habérselas mostrado a Euristeo, los codiciados frutos fueron devueltos al jardín de las Hespérides.

5. Su ayuda para vigilar el jardín de Hera

Hespérides

Parece ser que la diosa Hera no se fiaba al cien por cien de las Hespérides para que estas vigilaran su jardín, por lo que optó por poner otro guardián. Este protector era un dragón de nada más y nada menos que cien cabezas cuyo nombre era Ladón. Algunas versiones de la leyenda aseguran que fue muerto a manos de Hércules y se convirtió en la constelación conocida como la del Dragón.

6. El jardín de las Hespérides fue un regalo

Debido al compromiso entre Zeus y Hera la diosa de la Tierra conocida como Gea, creo este maravilloso paraíso y se lo regaló a la feliz parejas como presente para celebrar la unión entre estas dos deidades.

7. Símil con algunos puntos del universo

Hay una bonita interpretación de la leyenda de las Hespérides, que asegura que cada componente de este jardín en significaba un elemento de la naturaleza. Así, el dragón es el horizonte, las manzanas doradas las estrellas y las propias Hespérides son las horas de la tarde. Con un poco de imaginación y lógica, podemos decir que Hércules es el Sol ya que cuando llega al jardín desaparecen las manzanas (estrellas) y llega el día.

8. Actividades de las Hespérides

Hespérides

Mientras que cuidan el bello jardín de la diosa Hera, estas ninfas se dedican a cantar preciosas obras y a bailar alrededor del árbol del cual brotan las famosas manzanas. Son amantes de la poesía y disfrutan contemplando el atardecer.

9. Su papel cambió en el Imperio Romano

En la Grecia clásica, las Hespérides eran personajes religiosos ya que estaban en completa sintonía con algunas de las deidades más importantes del universo griego. Todo esto cambió al llegar el Imperio Romano, ya que su papel se degradó bastante y el jardín de las Hespérides quedó como un mito o leyenda que fue usado para adornar la literatura en la Edad Media.

10. Resurgieron en el Renacimiento

Como muchas otros temas, el mito de las Hespérides renació en la época ilustrada. Estas ninfas fueron la inspiración de muchos célebres artistas, entre los que destacó el mismísimo William Shakespeare. El genio inglés introdujo a estas ninfas en uno de sus trabajos más tempranos que se conoció con el nombre de «Trabajos de amor perdidos».

Como habrás podido comprobar, este bello mito del jardín de las Hespérides estuvo muy presente en la Grecia Clásica y fue retomado por alguno de los mejores dramaturgos de la historia. La belleza del jardín paradisíaco de Hera, así como el fruto prohibido que manaba de él es realmente inspiradora. Ahora nos encantaría conocer tu opinión acerca de las Hespérides. ¿Crees que hicieron su trabajo en el momento en que Hércules llegó a su jardín? ¿Opinas que Hera hacía bien no fiándose de ellas? ¿Habías oído hablar de estas ninfas de la mitología griega? ¡Escríbenos! 

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