El Océano es un universo de misterios que jamás podrán ser revelados al hombre por completo. En sus profundidades han quedado sepultados tantos tesoros, como vidas de marineros y pasajeros. La historia del Titanic así lo demuestra. Este majestuoso trasatlántico que fue a dar al fondo del océano en su viaje inaugural, se ha convertido en leyenda. Rememorar el hundimiento del Titanic ha sido el objeto de montones de películas, documentales e investigaciones, y es que su tragedia combinó diversos elementos: fue el barco más grande de su época, albergó a montones de millonarios y personajes reconocidos, y zarpó con la aseveración de que era verdaderamente imposible de hundir.

Muchos de los misterios del Titanic serán totalmente imposibles de descubrir. Destaca por ejemplo, la duda colectiva de saber si el accidente que originó el naufragio, habría podido evitarse, o al menos disminuir sus fatales consecuencias. La oscuridad de la noche, la falta de binoculares en los vigías que vigilaban la noche, y la insuficiente cantidad de botes salvavidas, fueron factores que influyeron de forma radical en el resultado final del hundimiento del Titanic: de los 2.223 pasajeros, 1.514 de ellos murieron. Acompáñanos en Supercurioso a descubrir todos los detalles de uno de los naufragios más terribles y famosos de todos los tiempos.

La verdadera historia del Titanic y su hundimiento

La historia del Titanic y su hundimiento.. Toda la verdad..

Construido entre 1909 y 1912, el Titanic fue el más grande trasatlántico de su época. Con 269 metros de longitud, fue pensado para ser el gigante de los mares. La historia del Titanic lo ubica como uno de los tres trasatlánticos que formaba la clase Olympic, propiedad de la naviera White Star Line. Sus dos embarcaciones hermanas eran el Olympic y el Britannic. Fue el 10 de abril de 1912, la fecha de la gran partida. Cuando zarpó el Titanic desde el puerto de Southampton, Inglaterra, toda la población lo celebró. Era el viaje inaugural del coloso del océano, el más grande y lujoso barco que existía.

La clase trabajadora que viajaba en el Titanic estaba integrada por cientos de personas. Eran hombres y mujeres que zarparon con la esperanza de buscar en Estados Unidos, un mejor futuro. Pero también ocupaban los camarotes de la primera clase, muchos miembros de la más alta sociedad inglesa de la época. Atraídos por los extremos lujos del barco, reconocidos millonarios quisieron estar en su viaje inaugural, llegando a pagar hasta 4.350 dólares por un boleto de primera clase.

Y no era para menos. Las características del Titanic eran realmente fastuosas. Los camarotes estaban cubiertos con ricos tapices y entelados, que simulaban la decoración del Palacio de Versalles. El elegante mobiliario en estilo Luis XV le hacía juego. Baños turcos, saunas, gimnasios, cancha de squash y salas de té, estaban a disposición de los integrantes de la primera clase. También tenía un famoso café, el Parisien, que era muy popular entre los jóvenes de primera clase que viajaban a bordo del Titanic.

Otro de los lugares más encantadores del barco era la cubierta, en cuyos espacios había capacidad para llevar sesenta y cuatro botes salvavidas, pero, para preservar la estética del paisaje, este número se redujo a dieciséis. También quedó reflejada como uno de los lugares más entrañables, la alucinante escalera imperial que destacaba en el área de primera clase del barco. Estaba hecha con madera de roble, con doble curva y una barandilla de extremo lujo, decorada en oro y rematada por una cúpula de cristal que daba entrada a la luz natural. El ángel que la decoraba, y que se refleja en la famosa película del hundimiento del Titanic, fue rescatado en una de las primeras inmersiones hechas al naufragio.

Ahora bien, muchos aún se preguntan cómo pudo ser posible que el barco más potente y grande construido hasta la fecha, terminara en el fondo del mar en su primer viaje. El hundimiento del Titanic acaparó por décadas la atención del mundo, y es que las dimensiones de la embarcación y la experticia del capitán, hacían difícil creer el cruel destino que sufrió. Una suma de pequeños sucesos fueron necesarios para que se materializara la catástrofe que sepultó en el mar las vidas de más de mil quinientas personas, entre la noche del 14 de abril y la madrugada del 15 de abril de 1912. Profundicemos al respecto.

1. El hundimiento del Titanic: ¿cómo y por qué sucedió?

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En la historia del Titanic, una frase retumba como un negro presagio. Se dijo hasta el cansancio que ni Dios sería capaz de hundirlo, que era la más fuerte y grande embarcación construida jamás, y su destino sería surcar los mares por muchos años. El viaje inaugural del trasatlántico, que pretendía llegar a Nueva York, duró tan sólo cuatro días. El 14 de abril, la tripulación comenzó a recibir mensajes de otros barcos. Alertaban sobre la presencia de icebergs en las aguas que componían aquella ruta.

El misterio sobre cómo se hundió el Titanic, encuentra respuesta en el mismo exceso de confianza con el que fue construido, que le jugó en contra a la tripulación y al capitán. Desestimaron las advertencias, y el barco, en vez de reducir su velocidad, siguió andando a toda máquina. Pensaron que los icerbergs de la zona no serían amenaza para el coloso. La tragedia encontró entonces diferentes aliados. La noche en el océano estaba oscura. La luna no iluminaba sobre el mar, y los vigías no contaban con binoculares para ver a la distancia. Cuando lograron divisar el icerberg, ya era demasiado tarde. Se encontraba frente a ellos.

La historia del Titanic fue signada a las 11:40 de la noche del 14 de abril, cuando el iceberg rasgó el lado derecho del barco. Muchos de los pasajeros de clase alta estaban cenando o disfrutando en los salones, mientras los de la tercera clase ya descansaban. El impacto apenas se sintió. La tripulación dio la alarma de inmediato, junto a la orden de girar el timón, pero ya no hubo suficiente tiempo. Por la abertura generada por el bloque de hielo, empezó a entrar el agua dentro de la embarcación.

Allí empezó el hundimiento del Titanic. Apenas 25 minutos después del impacto, ya los botes salvavidas estaban siendo desplegados. Se dio la orden de empezar la desocupación de la embarcación, subiendo sólo a las mujeres y los niños. Una de las mayores tragedias del naufragio es saber que, además de que los botes eran insuficientes para la cantidad de pasajeros, algunos de ellos iban prácticamente vacíos. La capacidad de cada uno era de sesenta y cinco personas, y sin embargo algunos salieron con mucho menos de la mitad. Tan sólo dos horas y cuarenta minutos después de la colisión, el Titanic había desaparecido por completo bajo la superficie del mar.

Destaca entre los múltiples sucesos trágicos que marcan la historia del Titanic, el hecho de que, cuando empezó a enviar señales de socorro, a escasos treinta kilómetros se encontraba otra embarcación, un barco de carga llamado SS Californian, que por razones aún no esclarecidas, no respondió al llamado. En cambió, el trasatlántico Carpathia, que viajaba con rumbo a Croacia, desvió su ruta y aumentó la velocidad, pero estaba a noventa y tres kilómetros del Titanic. Demoró 3,5 horas en llegar, y aunque fue mucho menos que las cinco horas que regularmente llevaría ese recorrido, fue demasiado tarde para ayudar a la mayoría de los pasajeros.

2. Los pasajeros del Titanic y sus víctimas

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Cuando se manejan cifras a gran escala, muy frecuentemente se minimiza el dolor. La historia del Titanic resultó en la muerte en las heladas aguas del Océano Atlántico, de 1.514 personas. Cada uno de los pasajeros del Titanic dejó tras de si una historia de vida, y seres queridos que esperaban el reencuentro. Entre ellos, algunos nombres fueron rescatados de las brumas del tiempo, como el del capitán, Edward Smith. Luego del naufragio, en el que también murió, se le acusó de no haber sido suficientemente cuidadoso.

Esa noche, luego de cenar con pasajeros de primera clase, se fue a su camarote. Eran las diez de la noche. A pesar de las advertencias de icebergs en las aguas, no se redujo la velocidad del barco, pues urgía llegar a término al puerto de Nueva York, y demostrar así que el Titanic no era solo el más grande, sino también el más rápido. Smith terminó de forma trágica su vida y su carrera. No se trataba de un hombre sin experiencia, sino por el contrario, un auténtico lobo de mar, con 43 años como marinero, y 26 de ellos viajando en el Atlántico Norte.

También destacó entre los pasajeros del Titanic, el empresario John Jacob Astor IV, quien era uno de los hombres más ricos del mundo. Su fortuna se elevaba al equivalente a 2,16 billones de dólares actuales. Astor partió junto a su esposa, en celebración de su luna de miel, a bordo del Olympic. Desde Nueva York, hicieron un viaje por Egipto, y al regresar decidieron abordar el Titanic como pasajeros de primera clase, junto a un grupo de ayudantes, entre los que se contaban asistentes y una enfermera, pues la pareja esperaba un hijo.

Al recibir la señal de alarma, los Astor subieron a cubierta, y la mujer logró subir a uno de los botes salvavidas. Pero, por motivo de la premisa de que sólo mujeres y niños podrían embarcar, John no pudo subir. Murió en el naufragio y su cuerpo fue rescatado el 25 de abril. Y justamente sobre los cadáveres del Titanic se teje otra asombrosa y muy lamentable historia, y es que de 1.514 víctimas del naufragio, sólo fueron hallados 328 cuerpos, e incluso de ellos, 119 sufrieron daños tan graves, que terminaron sepultados en el mar.

Se dice también que el rescate de las víctimas del Titanic se realizó de forma parcial, pues los cuerpos fueron seleccionados por su vestimenta y pertenencias. Los cadáveres que llevaban joyas o artilugios que los identificaban como posibles pasajeros de primera clase, eran rescatados, mientras los que vestían con la sencillez propia de la tercera clase, eran hundidos en el mar. Se estima que un total de cincuenta y tres niños murieron en el Titanic, y sólo uno de ellos era perteneciente a primera clase.

3. El descubrimiento del Titanic por Ballard

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En la historia del Titanic y todo lo que este legendario naufragio involucró, destaca el nombre de Robert Ballard, un conocido oceanógrafo estadounidense que logró arrojar luz sobre un misterio que seguía generando incertidumbre. Luego de décadas de exploración, el descubrimiento del Titanic al fin ocurrió el 1 de septiembre de 1985, setenta y tres años después del naufragio. Una expedición conjunta entre Estados Unidos y Francia, a cargo de Ballard, fue la responsable del hallazgo que conmocionó nuevamente al mundo.

Gracias al uso de un sumergible no tripulado que recibió el nombre de Argo, los restos del Titanic fueron por fin hallados, a una profundidad de más de dos kilómetros por debajo de la superficie del océano. La misión no fue nada sencilla. Este nuevo capítulo en la historia del Titanic involucró largo tiempo en búsqueda de financiamiento. Robert Ballard fue financiado por la marina norteamericana, pero no porque tuviesen una motivación puntual por el rescate del Titanic, sino porque les interesaba la tecnología en la que el oceanógrafo trabajaba, que sería capaz de encontrar e investigar los restos de dos submarinos nucleares que habían desaparecido en la década de 1960.

La formación que Ballard pudo adquirir durante estas expediciones, lo convirtió en un auténtico experto en campos de escombros, lo que le dio las luces necesarias para encontrar el Titanic. La fabricación del sumergible no tripulado Argo, permitía explorar áreas a mayor amplitud y profundidad. También era capaz de permanecer bajo el agua durante varias semanas, y generar imágenes nítidas de lo que hallaba, así que resultó trascendental para que en la mañana del 1 de septiembre de 1985, se pudieran visualizar las primeras imágenes del hundimiento del Titanic.

Lo primero que fue divisado en la pantalla del Argo fue la imagen de una de las calderas incrustada en la superficie del fondo del océano. Con ella, se encontraba también el lugar del improvisado sepulcro de las casi mil quinientas personas cuyos cuerpos terminaron en las profundidades. En la siguiente expedición de Ballard, se obtuvieron increíbles imágenes de la gran escalera, los hermosos trabajos de hierro fundido que decoraban el barco, y las lámparas de araña que aún colgaban de los techos. Este oceanógrafo, en conjunto con el equipo que le acompañó, logró la valiosa misión de esclarecer muchos de los misterios que quedaron en la historia del Titanic.

4. Curiosidades del Titanic

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Existen infinidad de misterios del Titanic y de los pasajeros que en él perdieron la vida, que quedarán sepultados por siempre en la frialdad del océano, pero gracias a las expediciones y a las múltiples investigaciones que se han hecho en torno al naufragio, mucha información ha salido a la luz. Entre los datos curiosos del Titanic, resaltan algunos verdaderamente sorprendentes, como la historia de la camarera Violet Constance Jessop, quien viajó a bordo de los tres barcos hermanos, el Titanic, el Olympic y el Britannic. Las tres naves naufragaron, y la mujer sobrevivió a todos los eventos.

También destacan en la historia del Titanic otros datos curiosos, menos felices, como la historia de un pasajero, cuya identificación de perdió en los avatares del tiempo. Sin embargo, quedó la referencia de lo que vivió como uno de los episodios más crueles del naufragio. Se cuenta que este hombre viajó en un barco que naufragó en el año 1871. Desde entonces, el terror por el mar se apoderó de su calma. Justamente para combatir sus miedos, se aventuró a embarcar ese 14 de abril de 1912. No sobrevivió al hundimiento del Titanic.

Un dato curioso que pocos conocen sobre el Titanic, es que existe un cementerio hecho en su honor, ubicado en Halifax, capital de Nueva Escocia. Se estableció el camposanto en esta región, pues fue la más cercana al punto donde se hundió la embarcación. Incluso, se dijo que acá está sepultado el cuerpo del verdadero Jack Dawson. ¡Si! Aunque la historia de amor de la aclamada película es ficticia, el personaje que interpretó Leonardo Di Caprio, ¡realmente existió! Se trataba de un joven tripulante del barco, que se encargaba de poner carbón en la hoguera para que el Titanic tuviera combustible.

Y justamente sobre esta película, se desarrollan también muchas curiosidades. La historia del naufragio fue llevada al cine muchas veces. Incluso, la primera película hecha sobre el Titanic, se pudo ver apenas un mes después de su hundimiento, y fue protagonizada por una sobreviviente. Pero el éxito del cine que inmortalizó esta historia, fue el filme dirigido por James Cameron y protagonizado por Kate Winslet y Leonardo DiCaprio, que se estrenó en la pantalla grande en el año 1997. En las frases de la película Titanic se refleja una efímera historia de amor, abrazada de pronto por la muerte, confirmándonos que, tal como dijo Jack Dawson, «La vida es un juego de azar».

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