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Desde la antigüedad, los seres humanos han mirado al cielo y han deseado volar. Los griegos ya nos hablaron de Dédalo y su hijo Ícaro, que se fabricaron unas alas para surcar los cielos. Ícaro se aproximó demasiado al sol y se fundió la cera que aguantaba las plumas de sus alas. Franz Reichelt, el hombre que inventó el paracaídas y murió probándolo, como un moderno Ícaro, intentó saltar desde la Torre Eiffel y descender pausadamente.

El hombre que inventó el paracaídas y murió probándolo

Franz Reichelt, nació en 1878 en lo que hoy es la República Checa. En 1900 se trasladó a París donde ejerció su profesión de sastre con bastante éxito. Franz, que se nacionalizó francés y a partir de ese momento se llamó François, estaba preocupado por los accidentes que se sucedían continuamente en el incipiente mundo de la aviación. En ese momento, empezaban a idearse sistemas de paracaídas para salvar la vida de los pilotos cuando había problemas. Gran admirador de Leonardo da Vinci, recordó los bocetos de éste y, además, estudió la forma de las alas y el vuelo del murciélago para crear un prototipo de paracaídas.

El hombre que inventó el paracaídas y murió probándolo

En 1910 empezó a confeccionar un traje-paracaídas hecho de tela y caucho convencido de que iba a funcionar. Las primeras pruebas las hizo con maniquís en el patio de la casa donde tenía su taller y fueron un fracaso. Más tarde él mismo se lanzó desde 10 metros, en la localidad de Joinville, fracasando de nuevo. En esta ocasión, tuvo la precaución de situar una gran cantidad de paja en el suelo para amortiguar la caída si el invento no funcionaba, por eso salió prácticamente ileso.

El hombre que inventó el paracaídas y murió probándolo

A pesar de los fracasos, Franz estaba convencido de que su invento tenía que funcionar. El diario Le Petit Journal, en 1911, se hizo eco de una prueba en la que el sastre lanzó un maniquí desde el primer piso de la Torre Eiffel. El traje-paracaídas no amortiguó la caída del muñeco, pero Franz declaró que el resultado no era concluyente, ya que el maniquí no podía abrir los brazos.

El hombre que inventó el paracaídas y murió probándolo

Dispuesto a probar definitivamente que su invento funcionaba, pidió permiso para saltar él mismo desde el primer piso de la Torre Eiffel. Al parecer las autoridades se lo concedieron, pero para hacer una prueba oficial con otro maniquí, no para que saltase él mismo. El domingo 4 de febrero de 1912, tras haber redactado su testamento, a las 7 de la mañana se presentó al pie de la Torre. Había policías guardando el orden entre el público, pero ninguno se interesó por el hecho de que Franz llegara sin maniquí. A las 8’22 de ese frío día de invierno, ante numeroso público y periodistas y tras unos 40 segundos de vacilación, Franz se lanzó al vacío enfundado en su traje-paracaídas. Fue un salto desde 57 metros; al principio pareció que el traje se entreabría, pero enseguida se inició una caída libre que terminó contra el suelo. Donde cayó el cuerpo se produjo un hundimiento del terreno de cerca de 20 cm. Se especuló que quizá sufrió un infarto en el momento del salto y por eso no pudo abrir bien el traje, pero el médico que realizó la autopsia no vió señales de ello.

Así murió el pobre Frantz Reichelt, un hombre valiente que ideó un paracaídas que no funcionó. Aquí os dejamos el terrible vídeo de su salto, que alguien, anónimamente, filmó.

http://https://www.youtube.com/watch?v=h8U51cI4VIY

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