Aunque existe una tendencia general a asociar las momias con el antiguo Egipto, existen numerosas culturas alrededor del mundo que practicaron la momificación como parte de sus prácticas funerarias. Uno de los métodos más sorprendentes y terribles fue el practicado por la tribu Anga, los kukukuku, de la región de Aseki en Papúa, en la zona de los High Lands de Nueva Guinea. En este caso, las momias no se envolvían en vendajes ni se enterraban en tumbas, sino que, curiosamente, los muertos se dejaban al aire libre, en lo alto de una colina con vistas sobre el pueblo en el que una vez vivieron. Una práctica que, pese a lo emotiva que pueda resultar, nos por ello deja de despertarnos una escalofriante impresión tanto por el aspecto de las momias, como por el atroz método con el que se procedía a momificar los cuerpos.

Un terrible método de momificación

El proceso de momificación comenzaba con la eliminación de todo el agua y otros líquidos del cuerpo de fallecido. En Egipto este proceso se efectuaba de diversas formas dependiendo de la calidad de la momificación. Una de las formas más comunes de desecar los cuerpos era cubriendo los cadáveres con natrón, una sal natural que desecaba los cuerpos, para después retirarla y rellenarlos con hierbas aromáticas para que conservasen su forma.

PAPUA NUEVA GUINEA MAPA
Las momias Enga se encuentran en la zona de los High Lands de Nueva Guinea

En el caso de la tribu Anga de Papúa se recurría a un método más abrupto, el de secar los cuerpos de los muertos sobre el fuego. En esta tribu sólo se momificaba a los líderes y a los guerreros caídos en el campo de batalla. Tras el fallecimiento, el cadáver se depositaba en posición fetal en la cocina y se daba inició el proceso de ahumado. A fin de vaciar los líquidos corporales se hacían cortes en las rodillas, codos, pies y otras articulaciones del muerto a fin de introducir en ellas unas cañas de bambú. También se vaciaba el contenido del estómago, permaneciendo los cuerpos durante más de un mes en el fuego.

Esta práctica de dar fuego o ahumar a los muertos también se dio en Filipinas, las conocidas como Momias de Fuego.

El poder de los muertos

Cuando todos los fluidos corporales se habían recogido a través de los tubos de bambú y de los cortes practicados por el cuerpo, el líquido resultante se utilizaba para que  los habitantes del poblado se lo untasen por la piel como medio de transferir el poder de los muertos a los vivos. Se cuenta que durante el proceso del ahumado las mujeres de la tribu arrancaban la piel del muerto frotándola con fuerza; para proceder después  a extraer las vísceras y prepararlas para que fueran ingeridas por los parientes más cercanos del difunto a fin de adquirir su valor y cualidades.

Todos estos rituales funerarios fueron recogidos por el explorador británico Charles Higginson en el año 1907. Este explorador los describió como una tribu de sanguinarios salvajes y antropófagos, algo que también se pone en duda ya que de haber sido así, ¿cómo pudo salir indemne el propio Higginson durante su estancia entre los Anga? La leyenda dice que practicaban el canibalismo, pero sólo con los ladrones y prisioneros de guerra, lo que puede explicar que no lo hiciesen con Higginson.

La conservación de las momias de los Anga

Para finalizar, y una vez ahumado y secado el cuerpo, se procedía a pintarlo con ocre para proteger las momias de los carroñeros y los elementos. El proceso de ahumado podía llegar a durar más de cinco meses y, luego de terminado, se procedía a subir a  la momia a la llamada Roca Sagrada para colocarla mirando hacia el horizonte o sentada en canastos de bambú calvados en el suelo. A veces también se dejaba a las momias colgadas de árboles.

Pese al calor de la zona, estas momias se han conservado sorprendentemente bien. Aunque este tipo de prácticas fueron abandonadas hacia 1949, momento en el que la labor evangelizadora de los misioneros cuajó entre la población, los pobladores de la zona siguen cuidando de las momias. Para ello efectúan labores de restauración periódicas pegando las partes del cuerpo que se desprenden con savia de los árboles locales y retocando la pintura ocre que las recubre.

Estas momias pueden verse en varios pueblos del área de Aseki, en el distrito de Papúa.

Si te ha sobrecogido este artículo, seguro que no te dejara indiferente la historia de las aterradoras momias Honshu de Japón.

Imágenes: Roke~commonswiki, Pixabay y captura del vídeo de Planet.Doc