Muchas leyendas egipcias giran en torno al río más importante de la región, el Nilo, el cual está cargado de toda clase de misticismo y magia, se cree que sus aguas fluyen de acuerdo al capricho de los dioses, descubre la leyenda del faraón Dyoser y la crecida del rio Nilo.

7 años de sequía

Cuenta la leyenda que el faraón Dyoser se encontraba sumamente preocupado por la situación de su pueblo, desde hace siete años la crecida del Nilo no era lo suficientemente potente como para surtir a la población.

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A medida que transcurría el tiempo la preocupación del faraón aumentaba, por lo cual decidió mandar a llamar a Imhotep, mago, astrólogo, médico y arquitecto. Cuando lo tuvo en frente, el faraón le explicó que el pueblo comenzaría a morir de hambre si el caudal del Nilo no se hacía más fuerte, le encomendó la tarea de descubrir dónde nacía el Nilo y por qué sus aguas no llegaban a la ciudad.

Fue así como Imhotep se apresuró a irse a la ciudad de Heliópolis, en donde se encontraba el templo de Thot, dios de la sabiduría, allí comenzó una extensa investigación devorando todos los libros sagrados en busca de alguna respuesta a la sequía del Nilo.

Cuando encontró las respuestas que buscaba volvió al palacio en donde le contó al faraón con detalles sus hallazgos. Imhotep le indicó que al sur de Egipto se encuentra una isla llamada Elefantina, allí fue en donde apareció por primera vez una luz celestial que dio origen a todos los seres del mundo y justamente allí se encuentra el nacimiento del Nilo, específicamente entre dos cavernas.

El Dios Jnum

El vigilante de esas dos cavernas era el dios Jnum, el mismo que creó y moldeó a los hombres, también es el que hace crecer las cosechas, el trigo y  quien hace posible la producción de piedras de las canteras utilizadas para la construcción de templos y otras edificaciones. Al parecer el Dios retiene bajo sus sandalias la salida de agua, ante esta situación, el faraón Dyoser decidió ir a Elefantina para rogarle por su pueblo.

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Una vez que el faraón llegó a la isla, le imploró al dios Jnum que levantara sus sandalias y permitiera que corriera libremente el caudal del Nilo. Vencido por el cansancio y sin ninguna respuesta por parte de Jnum, el faraón se quedó dormido.

En sus sueños se le apareció el dios Jnum:

¿Quieres saber por qué estoy enfadado?

Jnum le reclamó a Dyoser su falta de fe y oración, le increpó que el faraón es quien debe dar el ejemplo de respeto a los dioses al resto del pueblo. Le dijo que le había dado suficientes materiales para restaurar y construir templos nuevos y que sin embargo nada se había hecho en esos 7 años. Inmediatamente el faraón le prometió la construcción de un templo en su honor, por lo que finalmente Jnum decidió abrir la puerta de las dos cavernas y dejar circular el caudal del río.

Cuando el faraón despertó de su vívido sueño, se dio cuenta que el agua del Nilo fluía con fuerza, Egipto se había salvado de una terrible catástrofe gracias a la misericordia del dios Jnum. Desde ese día la prosperidad invadió las tierras egipcias y el faraón Dyoser se aseguró de rezarle diariamente al Dios, inclusive llegó a dejar escrita la plegaria en algunos jeroglíficos para que los futuros faraones no olvidaran rezarla y así asegurar que las aguas del Nilo subieran.

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