Hace 250 millones de años, entre el período pérmico y el triásico, se produjo un fenómeno de extinción masiva conocida por paleontólogos y geólogos como la “Gran Mortandad”, pues en menos de un millón de años desaparecieron el 96% de las especies marinas y el 70% de las terrestres, por causas que no han podido determinarse con certeza, y que van desde el vulcanismo y el impacto de un asteroide, hasta la liberación masiva de grandes cantidades de hidrato de metano, que habría surgido desde el fondo de los océanos y aniquilado todo.

La gran extinción del pérmico-triásico fue el mayor golpe dado a la vida en el planeta y hasta hace poco los científicos consideraban que la evolución de las especies sobrevivientes y nuevas debió ser muy lenta para lograr recuperarse de semejante evento, pero tal vez no fue así.

Nuevo fósil plantea la evolución MUCHO más rápida de lo pensado

La revista científica Nature acaba de publicar un artículo de un equipo internacional y multidisciplinario de investigación liderado por el paleontólogo y geólogo chino Da-Yong Jiang, en el que se describe el descubrimiento de un fósil perteneciente a una nueva especie de ictiosaurio, un tipo de reptil marino que vivió desde principios del triásico hasta el cretácico superior (245 millones de años hasta hace 90 millones de años), y que tenía bastante parecido con el delfín actual.

Nuevo fósil plantea la evolución MUCHO más rápida de lo pensado
Ictiosaurio

El nombre de la nueva especie es Parviceps sclerocormus y se encontró en un yacimiento al oeste de la provincia china de Hubei. Este ictiosaurio tiene unos 147 millones de años y al ser comparado con otros fósiles de reptiles coetáneos ha puesto en duda algunas hipótesis sobre la evolución de los metazoos (las especies animales grandes) después de la Gran Mortandad del pérmico-triásico.

A semejanza de los actuales mamíferos marinos, los ictiosaurios -etimológicamente “pez lagarto”, por lo que también se les describe como reptiles pisciformes- fueron reptiles terrestres que volvieron al mar, se cree que eran de sangre caliente y necesitaban tomar aire (no tenían branquias).

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Recreación de cómo debió haber sido el ictiosaurio

Siguiendo el modelo propuesto por Darwin de que la evolución de las especies se da a través de pequeños cambios a través de largos períodos de tiempo, la tesis más aceptada sobre los cambios en la vida animal después de la gran extinción es que éstos habían sido sumamente lentos. Sin embargo, los cambios en la estructura ósea de esta nueva especie de ictiosaurio, sugieren que los cambios evolutivos se dieron rápidamente, en forma de saltos o ráfagas de cambios adaptativos.

Estos descubrimientos apuntan a que en la naturaleza hay más de una estrategia evolutiva y que, a veces, no parece haber obstáculos para grandes cambios hacia adelante, algo que tal vez podríamos copiar para las sociedades humanas, antes de llegar a una Gran Mortandad provocada por nosotros.

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Imágenes: Sven Laqua, Scott Ashkenaz, Wikipedia

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