El envejecimiento ha sido casi siempre una fuente de preocupación a la hora de cumplir años y años. A medida que pasa el tiempo vemos cómo se deteriora la maravillosa máquina de nuestro cuerpo, y muchos estereotipos negativos se adueñan de nuestra mente, sin advertir lo buena que puede seguir siendo la vida al alcanzar la ancianidad.

Hace poco Supercurioso publicó un post sobre cómo la medicina actual quiere enfrentar la vejez: como una enfermedad, y como tal tratar sus síntomas. Esto, sin duda, podría beneficiar a muchos millones de personas que alcanzan ya la tercera edad, ofreciéndoles una oportunidad para envejecer sanos y lúcidos.

Sin embargo, la manera en que cada uno piensa su ancianidad impacta de manera negativa o positiva el propio envejecimiento, y aparentemente aquellos que tienen una expectativa desfavorable tienen un mayor riesgo de sufrir de Alzheimer.

Reveladores nuevos estudios

Investigadores de la Escuela de Salud Pública de Yale hallaron interesantes hallazgos relacionados con la respuesta particular al envejecimiento y los cambios sufridos en el cerebro al padecer Alzheimer.

Se hicieron dos estudios. En el primero, analizaron datos de 158 personas sanas, finalizando sus 40, sin demencia. Para determinar cuál era su manera de ver la vejez y si tenían estereotipos vinculados a la edad, utilizaron una escala con declaraciones como “las personas mayores tienen problemas para aprender cosas nuevas”, o “las personas mayores son distraídas”.

dos viejos

Alrededor de 25 años después, al contar estas mismas personas más o menos 68 años, comenzó un seguimiento de resonancias magnéticas para escanear el cerebro de todos ellos y determinar el volumen de su hipocampo, pues la pérdida del volumen en esta región cerebral está asociada al Alzheimer.

Se dieron cuenta de que aquellos que tenían expectativas negativas sobre envejecer tuvieron una mayor pérdida en el volumen de su hipocampo al tener más años. En otras palabras, la gente que tuvo estereotipos negativos sobre la edad avanzada, tuvo en tres años la misma caída que el grupo con estereotipos positivos en nueve.

edad

En el segundo estudio, los investigadores examinaron dos marcadores más del Alzheimer: la acumulación en el cerebro de placas amiloides –racimos de proteínas que se acumulan entre las células cerebrales–, y ovillos neurofibrilares, filamentos trenzados de proteínas acumulados también en las células del cerebro. Para ello, utilizaron autopsias cerebrales de personas a las que habían medido sus actitudes hacia el envejecimiento.

Los resultados fueron consistentes: quienes habían tenido más estereotipos negativos sobre la edad tuvieron mayor cantidad de placas y ovillos neurofibrilares que las personas con pensamientos más positivos hacia la edad avanzada.

Los científicos no ven un mecanismo por el que los estereotipos negativos puedan ejercer influencia sobre el cerebro, pero sospechan que el estrés es el conductor. Investigaciones en animales mostraron que la exposición al estrés crónico puede generar los mismos biomarcadores examinados, es decir, más placas y ovillos neurofibrilares.

Lo que muestra la investigación en humanos es que cuando la gente se prepara con estereotipos negativos sobre la edad y está expuesta a factores de estrés, hay una mayor respuesta cardiovascular, ligada a eventos del corazón.

Y en una investigación de 2012, realizada por Becca Levy, profesora asociada de epidemiología y psicología de la Escuela de Salud Pública de Yale, se mostró que la gente que había tenido más estereotipos negativos sobre la edad antes de llegar a la vejez tuvo un peor rendimiento de la memoria más adelante en su vida.

con niño

Es inquietante, por decir lo menos, pensar que los estereotipos culturales negativos sobre la edad puedan tener tan profundo efecto en cómo nuestro cerebro envejece. Tal y como dice la profesora Levy:

“Sabemos por otros estudios que, incluso a la edad de cuatro años, los niños ya asumen los estereotipos culturales”.

Lo que significa que es momento de comenzar a cambiar nuestra perspectiva cultural sobre lo que significa envejecer, y empezar a darle un sentido positivo al hecho de ir cumpliendo años.

Una interesante manera sería que los legisladores comenzaran a hacer leyes más acordes y menos discriminativas al re-incluir en la fuerza de trabajo a un sector de la población que cada día crece: los jubilados.

a color

Es lógico pensar que hay cosas que ya no podremos hacer, pero, por ejemplo, con respecto al trabajo intelectual, una persona de 60 o 70 años puede seguir ofreciendo su conocimiento acumulado en toda una vida sin sentir que es una carga o que ya no tiene utilidad en una sociedad donde la juventud prevalece. Sin duda, es algo para reflexionar.

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Imágenes: Neil Moralee, Moyan Brenn, malavoda, Vincent_AF, Nicolas Alejandro

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