¿Sabías que, bajo nuestros pies, hay lagos subterráneos tan (o más) grandes que los que vemos en la superficie?

Un lago subterráneo es una acumulación continua de agua líquida ubicada en cavidades o en cavernas bajo la superficie, mientras que, en los acuíferos, el agua está impregnada en rocas y en sedimentos porosos.

Muchos de estos ecosistemas han permanecido aislados durante miles o millones de años, y, por eso, son formaciones geológicas tan curiosas (¡cómo nos gustan!) que nos hacen preguntarnos cómo es la vida en las profundidades.

¿Qué es un lago subterráneo?

Por si lo estás pensando, ¡no toda el agua que está bajo tierra forma un lago! Al final, todo depende del espacio libre y de la forma en la que se almacena el agua.

Entonces, un lago subterráneo es un cuerpo continuo de agua libre acumulado en el espacio abierto de una cavidad, de una cueva o de una caverna. En líneas generales, es el equivalente directo a un lago de la superficie, pero encapsulado en la oscuridad.

El ambiente dentro de estas cavidades acuáticas no se parece a nada de lo que conocemos en la superficie, ya que la falta total de luz solar imposibilita la fotosíntesis, lo que obliga a cualquier forma de vida a depender de procesos químicos alternativos.

Por otro lado, la temperatura del agua se mantiene prácticamente inalterable durante miles de años y se regula, únicamente, por la profundidad y por el calor geotérmico.

Además, al interactuar, constantemente, con las paredes rocosas sin evaporación directa, estas aguas suelen cargarse de minerales disueltos, como calcita, sales o azufre, y presentar niveles de oxígeno muy reducidos.

¿Cómo se diferencia de los acuíferos?

Básicamente, un acuífero es un estrato de roca permeable, de arena o de grava empapado de agua.

En este caso, el agua se almacena y fluye lentamente entre los diminutos poros y grietas de la roca, funcionando, exactamente, como una esponja gigante.

¿Cómo se forman los lagos subterráneos?

A diferencia de las cuencas de la superficie, estos espacios se abren paso en las profundidades mediante tres mecanismos principales:

1. Disolución química, el origen más común

El agua de lluvia absorbe dióxido de carbono del aire y del suelo, y se transforma en una solución ligeramente ácida.

Al filtrarse durante miles de años sobre rocas solubles, como la caliza, el yeso o la dolomita, el agua disuelve el material rocoso y esculpe cavernas masivas que terminan inundándose.

2. Presión y calor geotérmico

Se producen en las regiones polares cuando la masa de kilómetros de hielo ejerce una presión aplastante sobre el lecho rocoso, lo que, sumado al tenue calor geotérmico que emana del centro del planeta, logra derretir la base del glaciar.

El agua resultante queda atrapada bajo la cubierta helada.

3. Colapso de bóvedas

Cuando la erosión subterránea es constante, el techo rocoso de una caverna puede debilitarse tanto que termina derrumbándose.

Si el fondo de la cavidad está por debajo del nivel freático, la depresión se llena inmediatamente de agua limpia y cristalina, y expone, parcialmente, el lago hacia el exterior.

Lagos subterráneos más fascinantes del mundo

En casi todos los continentes, puedes encontrar lagos subterráneos que te dejan boquiabierto con solo verlos:

  • Lago Vostok, en la Antártida. Está oculto bajo casi 4 kilómetros de masa helada y ha permanecido aislado de la atmósfera terrestre durante más de 15 millones de años.
  • Dragon’s Breath, en Namibia. Está ubicado dentro de una caverna en la región de Otjozondjupa y alberga la superficie de agua subterránea no glacial más extensa conocida en el mundo.
  • Lago Martel, en España. Está situado en las Cuevas del Drach, en Mallorca, y es uno de los lagos subterráneos turísticos más grandes y hermosos de Europa; además, es famoso por ofrecer recitales de música clásica desde embarcaciones.
  • Sistema Sac Actun, en México. Es un laberinto colosal de cenotes y de pasajes sumergidos en la península de Yucatán que conecta cientos de cavidades, formando el ecosistema de cueva inundada más largo del mundo.

Ciencia y curiosidades de los lagos subterráneos que parecen de ciencia ficción

La falta de luz y el aislamiento extremo hacen que estas cavernas sean auténticos laboratorios naturales para la ciencia, ya que pueden estudiar fenómenos y sustancias como:

  • Quimiosíntesis: en lugar de depender del sol, las cadenas tróficas de estos lagos se sostienen gracias a bacterias que obtienen energía transformando minerales y compuestos como el azufre; además, los animales residentes, los troglobios, han perdido la pigmentación y los ojos por selección natural, y han perfeccionado receptores químicos e hidrodinámicos.
  • Agua «fósil» de la Tierra primordial: en lagos subglaciales, el agua ha permanecido hermética a la atmósfera actual durante más de 15 millones de años. Su estudio permite analizar gases atrapados en el hielo prehistórico y descubrir microorganismos antiguos que podrían permitir desarrollar nuevos antibióticos.
  • Exploración espacial: agencias como la NASA y la ESA utilizan los lagos subterráneos terrestres para probar sondas y sensores de perforación sin contaminación biológica, y los aprendizajes obtenidos se aplican en misiones hacia mundos con océanos subsuperficiales, como la luna Europa de Júpiter o Encélado de Saturno.

En definitiva, los lagos subterráneos son espectaculares, representan ventanas únicas al pasado biológico de nuestro planeta y ofrecen pistas fundamentales para la búsqueda de vida en el universo.

Además, su extrema fragilidad los hace especialmente vulnerables a la contaminación de acuíferos y a la alteración de sus ecosistemas aislados, los cuales han tardado millones de años en estabilizarse; por eso, proteger estos entornos es indispensable para garantizar que sigan revelándonos los secretos guardados en las profundidades.