¿Cómo funciona tu memoria? ¿Eres de los que recuerdan todo o de los que olvidan las cosas? Por lo general asociamos la falta de “memoria” a la edad avanzada, pero este concepto podría cambiar próximamente.

Un estudio realizado por Michael Ramscar, profesor de la Universidad de Tübingen, en Alemania,  sugiere que el cerebro de las personas adultas no se deteriora con la edad si no que solamente se encuentra  “sobre-cargado” de informaciónPodría asemejarse a un disco duro de ordenador. Cuando tiene almacenado pocos datos trabaja a gran velocidad, cuando empieza a llenarse de información su funcionamiento es más lento pero no significa que este “estropeado”, simple y llanamente es más lento por la cantidad de información que procesa.

Se llegó a la conclusión de que cuando somos jóvenes tenemos almacenada poca información y el acceso a ella es más rápido, a medida que nos hacemos mayores el cerebro continua acumulando información; como fechas, nombres, lugares, etc., por lo que su funcionamiento se hace lento. Esta “lentitud” del cerebro no significa que esté “dañado”, simplemente que “camina” más lento por toda la información con la que tiene que lidiar.

¿Pero qué es mejor? ¿Recordar mucho pero procesarlo lento? o ¿Recordar poco pero procesarlo rápido? Por ejemplo, que es mejor: Recordar unas pocas fechas de nacimiento casi al instante, como lo hacen los jóvenes, o recordar muchas fechas de nacimiento un poco más lento, como lo puede hacer un adulto.

limite almacenamiento cerebro

En otra prueba llamada “Aprendizaje asociado pareado” se tiene que recordar palabras que no tienen relación, como “galleta” y “corbata”. Los jóvenes nuevamente llevan la delantera. El equipo de estudio llegó a la conclusión de que los adultos no recuerdan esas palabras sin relación porque por experiencia han aprendido que “galleta” y “corbata” no tienen nada que ver.

Si sufre de algunos olvidos esporádicos no tiene que preocuparse, es totalmente normal.

Conversar con una persona mayor es algo muy enriquecedor para ambas partes. Aprovechemos esos “discos duros” vivientes, los cuales almacenan una gran cantidad de información disponible para ser compartida con otros. No es difícil, la “interfaz” de usuario es sencilla y para tener “acceso” a su enorme “base de datos” no necesita de ningún “software” especial ni de una contraseña para iniciar. Simplemente tenemos que decir: “Hola… ¿Cómo está usted?” e iniciaremos una “sesión” que quizás nunca olvidaremos.

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