El mundo de la fantasía nos ha acompañado desde tiempos inmemoriales. Mitos, leyendas, libros y películas, han servido para alimentar la creatividad y la ilusión por generaciones. Criaturas enigmáticas y misteriosas como las hadas, las ninfas o las sirenas, han sido protagonistas de las más geniales historias. Es el caso de Ariel, la princesa mitad mujer y mitad pez que supo ganarse el corazón de grandes y chicos. Pero la verdadera historia de la sirenita Ariel parece no ser tan dulce y feliz como nos muestra el cuento de hadas.

Fue el escritor danés Hans Christian Andersen quién recreó la versión de La Sirenita que todos conocemos, en un encantador cuento infantil que pronto Walt Disney Pictures llevó a la gran pantalla. Con frases encantadoras, personajes divertidos y un montaje repleto de color, esta película estrenada en 1989, se ganó el corazón de generaciones enteras. Pero el final feliz parece haber sido una creación llena de ilusiones, que no se corresponde con la versión real. Acompáñanos en Supercurioso a descubrir la verdadera historia de la Sirenita.

¿Cuál es la verdadera historia de la sirenita?

la sirenita Ariel

Todos los que hemos disfrutado de la fantasía de Disney y sus películas, nos hemos llevado en los labios el sabor de lo posible, de los amores correspondidos, de la fuerza que vence obstáculos y que al final siempre consigue que el bien triunfe sobre el mal. Pero muchas de esas dulces historias han sido inspiradas en leyendas, que presentan rostros menos amables de la realidad. La verdadera historia de la sirenita Ariel es una de ellas.

La princesa que nos muestra Disney, con su energía juvenil, su larga cabellera roja, su pececito amigo y su cangrejo protector, está inspirada en la leyenda de una sirena cuyo amor prohibido la condenó. Se trata de una mujer mitad pez, que se enamora de un humano. Tan intensa es su pasión, que decide buscar a una bruja, y entregarle su voz a cambio de un par de piernas, con las que pueda acercarse a su amado. El hombre pasa por una situación de peligro, en la que la Sirenita salva su vida. Hasta esta parte de la historia, la versión de Disney concuerda con la leyenda popular.

La diferencia que marca la verdadera historia de la Sirenita Ariel, ocurre después. Cuenta la leyenda que la joven sirena busca a su abuela, a quien pregunta por la vida y muerte de los humanos. Esta le explica que mientras las sirenas viven trescientos años, los humanos rara vez llegan al siglo. Sin embargo, mientras ellas, como criaturas de mar, al morir se desvanecen, transformándose en espuma, los humanos poseen un alma inmortal, que los eleva hasta el cielo al momento de su muerte.

¿Cuál fue el trato que hizo la Sirenita?

La verdadera historia de la Sirenita muestra su ansiedad y desespero. No quería morir y transformarse en espuma, ni tampoco pasar toda su vida alejada del hombre al que amaba. Fue así como buscó a una temible bruja, con quien negoció sus piernas y la posibilidad de que su alma se elevara al cielo al morir. A cambio entregó su voz, pero además, fue amarrada por tres condiciones tenaces.

En la película, la princesa sólo pierde su voz melodiosa. Pero la verdadera historia de la Sirenita Ariel cuenta que la bruja también la castigó de otras formas. Primero le dijo que, una vez transformada en humana, jamás podría volver al mar. Después, que aunque tuviese hermosas piernas, cada vez que sus pies tocaran la tierra, sentiría el dolor de espadas clavándose en sus plantas.

La última de las condiciones, similar a la que vemos en la película, fue sujetada al amor. Sólo si conseguía que el príncipe se enamorara profundamente de ella y la pidiera en matrimonio, la Sirenita podría mantener su vida como humana y su alma podría alcanzar la eternidad. Pero la verdadera historia de la Sirenita cuenta sobre un baile, en el que el príncipe danza, definiendo sus sentimientos. El dolor penetrante que sufría en cada paso, le hizo imposible terminar la pieza que bailaba con su amor.

Una historia de triste final

Historia de Ariel

La verdadera historia de la Sirenita Ariel es mucho menos feliz y afortunada de lo que nos relata el cuento infantil y la película. El baile entre ella y el príncipe resulta un fracaso. Entonces él se fija en la princesa del reino vecino, y con ella contrae nupcias. Las hermanas de la Sirenita, desesperadas por recuperarla, le hacen llegar una daga encantada que recibieron de manos de la bruja, intercambiándola por sus cabelleras.

Con ella, la Sirenita debía matar al príncipe. Dejando correr la sangre del amado sobre sus piernas, lograría recuperar su forma de sirena y volver al mar. Entonces fue a la habitación que compartía la pareja real, y parada frente al príncipe, estuvo a punto de clavar la daga en su corazón. Pero su amor fue más fuerte. Viéndolo dormir, entendió que no sería capaz de matarlo y prefirió morir en el mar. Cuando el príncipe se levantó, vio a la joven caminar, internándose en el mar. Intentó detenerla, pero ante sus ojos la Sirenita se desvaneció, transformándose en espuma. Solo allí comprendió que fue ella quien le había salvado la vida.

¿Qué ocurrió después con la sirenita?

Sirenita de Copenhague

Aunque la verdadera historia de la Sirenita Ariel no tiene el final feliz al que nos acostumbró el cuento infantil, resguarda la leyenda un aspecto luminoso. Gracias a su corazón puro y bondadoso, la Sirenita pasó a ser una de las hijas del aire, y mantuvo la posibilidad de tener un alma inmortal. Para lograr este sueño, debía realizar buenas acciones durante tres siglos. Una vez transcurridos, podría elevar su alma al cielo y vivir allí eternamente.

Esta leyenda, que se resguarda como la verdadera historia de la Sirenita, se originó hace siglos, entre los marineros que surcaban con sus embarcaciones las aguas del Mar Báltico. No solo fue Hans Christian Andersen quien se fascinó por ella. También el escultor Edvar Eriksen se enamoró de esta criatura de fantasía, creando la encantadora Sirenita de Copenhague, que desde el año 1913 se mantiene en pie. Esta figura menuda, delicada y envuelta en un aura de serena tristeza, es otra de las piezas que nos refleja la esencia melancólica de la verdadera historia de la Sirenita.

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