Seguro que has oído hablar de la acrofobia, también conocida como miedo a las alturas, una fobia muy humana en la que nos puede entrar miedo al encontrarnos en situaciones en las que haya una altura notable de donde estemos respecto al suelo, por ejemplo, un balcón, un mirador…

Si padeces la fobia a las alturas conocida como acrofobia, este artículo puede interesarte, ya que no solo veremos en qué consiste este miedo sino que también veremos cuales son los tratamientos más comunes y recomendables para superarlo. Y si tienes alguna fobia diferente, seguro que te interesa este artículo sobre las 10 fobias más comunes.

Acrofobia: ¿se puede superar el miedo a las alturas?

Acrofobia puente

1. ¿Qué es la acrofobia?

Antes de hablar de las posibles soluciones al miedo a las alturas, veamos lo qué quiere decir este término.

Como decíamos, la acrofobia consiste en el miedo irracional (es decir, en situaciones que en sí mismas no conlleven ningún tipo de peligro, como la que se puede sentir desde un mirador o el miedo a sacar la cabeza por la ventana, evidentemente, si estamos colgados de un puente que va a caerse a lo Indiana Jones el miedo a las alturas está completamente justificado) que podemos sentir a las alturas. La palabra viene del griego acros (alto, elevado) y fobia (miedo). La acrofobia afecta entre un 2 y un 5% de la población, y dentro de este porcentaje, curiosamente, afecta al doble de mujeres que de hombres.

En los casos más graves, la acrofobia puede llevar a la persona que la padece a evitar todo tipo de situaciones en las que pueda desencadenarse esta fobia, o bien, si se encuentra en algún lugar elevado, puede provocar un ataque de pánico. Así, si una persona con acrofobia se encuentra en una situación que desencadene el miedo, puede empezar a sentir palpitaciones, sudor, temblores y una desagradable sensación de estar paralizado o de querer gritar. Además, instintivamente pueden buscar lugares a los que aferrarse, así como agacharse o ponerse a cuatro patas, a causa de esta sensación de peligro y pánico.

Aunque durante mucho tiempo se ha afirmado que la causa de la acrofobia puede estar relacionada con un trauma en el pasado, estudios recientes afirman que puede tratarse de un miedo que simplemente tenemos inculcado al nacer, es decir, que es innato.

Acrofobia tumbona

2. La acrofobia, el vértigo y el miedo a caer

No hay que confundir la acrofobia con el vértigo o con el miedo a caer, aunque los tres miedos están íntimamente ligados los unos con los otros.

El vértigo consiste en padecer la desagradable sensación de que nuestro alrededor se mueve cuando nosotros estamos quietos. Puede ir acompañado de mareos y vómitos (por la pérdida de equilibrio que comporta), pero no solo se limita a sentirlo en las alturas: las personas que tienen vértigo padecen estos mareos cuando se produce cualquier cambio de perspectiva o movimiento, por ejemplo, simplemente al andar, al levantarse o sentarse, mirar un lugar alto desde abajo o mirando por la ventana de un coche en movimiento.

El miedo a caer, sin embargo, es harina de otro costal. De hecho, todos lo padecemos en uno u otro grado, ya que es un miedo común en los mamíferos que comporta, como su nombre indica, a sentir miedo por la posibilidad de caer de un sitio elevado.

Acrofobia tejado

¿Cómo se cura la acrofobia?

Hay distintas maneras de curar el miedo a las alturas, todo dependerá de lo listo que estés para enfrentarte a tus miedos. Normalmente, estas terapias se recomiendan cuando el miedo ya ha llegado a la categoría de fobia, es decir, cuando afecta a la vida diaria de la persona.

Por ejemplo, una terapia cognitivo-conductual puede ayudarte a empezar a enfrentarte a la fobia a las alturas poco a poco. En este tipo de terapias, normalmente el terapeuta hace que el paciente reflexione sobre los pensamientos que le detona la fobia para empezar a encararse a esta, asimismo, el terapeuta también te dará herramientas para reaccionar en caso de que tengas un ataque de pánico.

Por otro lado, una de las terapias más usadas a la hora de tratar cualquier tipo de fobia, incluida la acrofobia, es una terapia de exposición. Como su nombre indica, consiste en ir exponiéndote, poco a poco, a lo que te produce el miedo. Por ejemplo, se puede empezar mirando fotos de lugares altos. Una vez te sientas más cómodo, se irá subiendo el nivel de exposición por ejemplo, con vídeos de lugares altos o que muestren personas en situaciones que provocarían la fobia. Eventualmente, cuando el paciente ya se sienta más seguro, se le pondrá a él mismo en esta serie de situaciones. Por ejemplo, tendrá que subir a un balcón o mirador y controlar su miedo. La realidad virtual, por cierto, posiblemente resulte de gran ayuda en este tipo de terapias en el futuro.

Queremos recordar que este tipo de terapias siempre tienen que ir de la mano de un terapeuta profesional que nos guíe en todo momento y nos haga sentir seguros.

Esperamos que este artículo sobre la acrofobia te haya interesado o que te haya ayudado, en caso de que lo padezcas. Sin duda es una de las fobias más comunes, pero no por eso fáciles de superar. Dinos, ¿tienes miedo a las alturas? ¿Conoces a alguien que lo padezca? Recuerda que puedes contarnos todo lo que te apetezca, ¡estaremos encantados de leerte!

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