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Resulta muy difícil, tan siquiera tratar de imaginar lo que podríamos llegar a hacer para intentar  llamar la atención, eso sí, sin levantar sospechas en nuestro agresor,  en una situación límite donde estuviese en juego nuestra integridad física o, más aún, nuestra propia vida.  Pues precisamente, por este horrible trance tuvieron que pasar los capturados por Corea del Norte durante la Guerra Fría.

Capturados por Corea del Norte, se rebelaron de la forma más inesperada (y la única posible)

El espionaje era una práctica común de ambos bloques durante el periodo de la Guerra Fría. Conseguir información acerca de los movimientos, planes o información que se intercambiaba el enemigo con sus aliados era de máximo interés. Con este objetivo zarpa el USS Pueblo, el 5 de enero de 1968, el barco espía de la NSA de EE.UU., de la base naval de Yokosuka con rumbo a Sasebo con órdenes específicas de interceptar y vigilar la actividad naval soviética en estas aguas, así como de captar las señales de inteligencia y de electrónica de su aliado, Corea del Norte.

Capturados por Corea del Norte, se rebelaron de la forma más inesperada (y la única posible)

18 días más tarde la misión es descubierta por los norcoreanos que abordan la nave americana con un cazasubmarinos y ordenan su inmediata identificación. Los americanos por su parte intentan escapar con maniobras evasivas que no tienen éxito ya que cazasubmarinos norcoreano era mucho más potente. Así y tras recibir los primeros disparos de advertencia que alcanzaron a uno de los miembros de la tripulación, que desgraciadamente fallece al instante, la USS Pueblo hace señales de acatar las órdenes y comienzan a destruir los documentos relativos a la misión.

Capturados por Corea del Norte, se rebelaron de la forma más inesperada (y la única posible)

Los norcoreanos toman, entonces, el barco americano, haciendo prisioneros a todo el equipaje que fueron maniatados, vendados, golpeados y piqueteados por las bayonetas de sus enemigos que los condujeron, en un primer momento hacia un campo de prisioneros de guerra donde fueron torturados repetidas veces de forma rutinaria, dándoles de comer pescado podrido y encerrándoles en estancias frías, oscuras llenas de humedad. A medida que pasaba el tiempo la población americana reclama al gobierno el retorno de los marineros cautivos. Mientras los norcoreanos obligaron a la tripulación a firmar confesiones falsas y escribir a sus familias declarando su apoyo a Corea del Nortehaciéndoles comparecer ante los medios como prueba.  

Capturados por Corea del Norte, se rebelaron de la forma más inesperada (y la única posible)

Los prisioneros aprovechan este acto de gallardía por parte de los norcoreanos para de forma muy disimulada mandar “un mensaje oculto” de protesta a sus compatriotas dejándose fotografiar con el gesto obsceno de mandar a paseo, indicado con el dedo índice. Una mueca muy arriesgada que, de ser descubierta por sus agresores, les hubiera costado la vida. Por suerte, su liberación llegó poco después cuando el gobierno de Estados Unidos acuerda firmar una “confesión” de que la nave había entrado de aguas norcoreanas para conseguir la repatriación de los marineros cuando se habían cumplido 335 días de cautiverio.

Un acto de coraje desesperado. ¿Habrías sido capaz de hacerlo de ser del grupo del capturados por Corea del Norte? Escríbenos tu opinión.

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Imágenes: U.S. Navy – Official U.S. Navy photo, usspueblo.org,

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