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En la India, a pesar de las prohibiciones, una serie de costumbres que deberían haber desaparecido siguen vigentes. En Supercurioso nos acercamos a La triste historia de las viudas blancas que habitan en Vindraban o a La compra de novias, una lacra aún en uso en India y China. En esta ocasión queremos hablaros de la dramática situación que viven las Devadasi de Yellamma: Esclavas de la diosa de la fertilidad en la India, “consagradas” a la prostitución.

Devadasi de Yellamma, Esclavas y Prostitutas de la diosa de la fertilidad

Lo que narraremos a continuación ha sido en la India una práctica religiosa durante siglos, una prostitución encubierta en régimen de esclavitud dedicada a la diosa Yellamma y, aunque fue prohibida en la India en 1988, continúa en la actualidad. Como trasfondo de esta práctica vuelve a quedar patente la infravaloración del sexo femenino, la pobreza y el problema de la dote, que no solo conducen al feminicidio, sino también a perpetuar la función de las devadasi. Solo en el estado de Karnataka se cree que hay unas 25.000 devadasis.

Devadasi de Yellamma: Esclavas de la diosa de la fertilidad en la India

Las devadasi son niñas de familias con pocos recursos que son entregadas por sus padres al templo de la diosa Yellamma, la diosa de la fertilidad, con el pretexto de que eso traerá la buena fortuna a la familia. Suelen entregarlas cuando cuentan entre 4 y 8 años y la manutención de la pequeña corre a cargo del templo, por lo que la familia tiene una boca menos que alimentar. Mientras son niñas su única función es ayudar a los sacerdotes con las tareas del culto. Cuando alcanzan la pubertad sus padres subastan su virginidad y se la queda el mejor postor, por lo que cobran un dinero y a partir de ahí se convierten en propiedad pública y su función es servir como prostitutas en el pueblo.

Devadasi de Yellamma: Esclavas de la diosa de la fertilidad en la India

Son realmente esclavas sexuales de la diosa Yellamma, ya que no pueden negarse a mantener relaciones con ningún hombre que se lo pida y si lo hacen creen que la diosa llevará la desgracia a sus familias. Esta consagración a la diosa también les impide casarse. El dinero recaudado, además, va a parar a los padres y ellas con sus actos honran a la diosa de la fertilidad además de cantar y bailar para ella. Si alguna vez consiguen salir de la esclavitud a la que las sometieron sus padres, nadie las aceptará y les será imposible casarse que es prácticamente la única salida que tienen la mayoría de mujeres en la India.

Entorno a los 40 años, si no han muerto antes, se considera que ya no son atractivas y son arrojadas del templo, condenándolas a sobrevivir mendigando el resto de su vida.

Devadasi de Yellamma: Esclavas de la diosa de la fertilidad en la India

Antiguamente estas chicas tenían cierta consideración, pues se pensaba que trabajaban para la diosa, pero actualmente no es así. La mayoría de ellas están contagiadas por el VIH y como no ponen remedio son un foco de transmisión de la enfermedad. Tras la prohibición gubernamental, las niñas ya no viven en los templos, sino escondidas o en sus propias casas y aprovechando esta circunstancia varias ONG trabajan para librarlas del yugo de esta esclavitud, principalmente dándoles una educación para que puedan escapar de la rueda y trabajar en otros campos.

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