Hilar es actuar para construir el destino, y es por ello que en las culturas de Oriente Medio se comparan las estructuras y movimientos de todo el universo con un tejido. El arte de tejer fue, no en vano, una de las primeras cosas que el hombre hizo con sus manos. Primero buscó alimento, un lugar para refugiarse y luego confeccionar tejidos para resguardarse del frío, descubriendo con esto último un mundo infinito de texturas y materiales. De entre los distintos Mitos Griegos, el mito de Aracné nos habla de un gran personaje en la mitología griega: una virtuosa tejedora convertida en araña. Hoy en Supercurioso queremos contarte acerca de esta poderosa y talentosa figura, símbolo de fuerza y rebeldía.

El Mito de Aracné: la diosa de la artesanía

Aracné proviene del griego antiguo “ἀράχνη”, que significa «araña». Pero si hay algo que resulta indispensable saber, es que el mito de Aracné es también la historia de Atenea, la diosa griega representante de la sabiduría, reconocida como la más hábil tejedora. Si quieres conocerla en mayor profundidad, puedes acercarte a nuestro artículo: Quién es Atenea. El mito de Aracné, sin embargo, nos cuenta que una hermosa joven, hija de un mercader, era la más virtuosa en el arte de tejer y bordar.

Sus obras tenían una gran reputación por su belleza y perfección, y como forma de elogio a su habilidad sus vecinos la consideraron digna de ser discípula y aprendiz de Atenea. Esto, lejos de agradar a la joven, despertó sus sentimientos de soberbia, afirmando que ella no le debía su talento a nadie más que a sí misma. Para sorpresa de todos, la joven Aracné se atrevió a desafiar a la poderosa deidad, demostrando públicamente sus talentos (cabe mencionar que en otras versiones es Atenea quien, furiosa de escuchar historias sobre la maestría la joven mortal, reta públicamente a Aracné).

La diosa, siempre magnánima, trató de disuadir a Aracné disfrazada de anciana, pero ante la soberbia de su contrincante, Atenea no tuvo más remedio que aceptar el reto, a pesar de traer desgracias para la talentosa Aracné. Para el desafío, la diosa elaboró un tapiz donde representó a los Dioses del Olimpo, sus actos creativos y la escena de su propia victoria sobre Poseidón en los orígenes de la fundación de Atenas. Por su lado, Aracné dibujó en su tela a los mismos dioses en situaciones que cuestionaban su honorabilidad, como las recurrentes infidelidades de Zeus (puedes conocer más de ellas en Los amantes de Zeus y Hera, la esposa de Zeus).

Aunque el tema elegido por la intrépida Aracné era sumamente irreverente, su  tapiz resultó ser más bello que el de Atenea, lo que provocó la ira de la diosa. Aracné muy asustada, temiendo la venganza de Atenea, intentó ahorcarse, pero Atenea la salvó de la muerte transformándola en una araña.

Simbolismos modernos en el  mito de Aracné

Al tejer este tapiz, Atenea no sólo demostró su habilidad con el tejido, sino que además recupera y da testimonio en primera persona de su propia historia, haciendo visible su triunfo. En contraste con el tapiz de Atenea, que es un símbolo de poder femenino en la política y en la guerra, el diseño de Aracné representa distintos episodios de sometimiento en los que la mujer se reduce a ser objeto de placer de los dioses hombres: como demuestran tanto El rapto de Europa o La violación de Leda.

El triunfo de Aracné provocó la ira de Atenea, una reacción que sin duda alguna humaniza a la diosa y la aproxima a todas las mujeres que se han sentido ninguneadas en algún momento de sus vidas. Así, decide convertir a Aracné en una araña, condenándola a tejer tapices transparentes, lo que no deja de ser un símbolo de la invisibilidad del trabajo de una mujer. Pero aunque la ira se apodera de Atenea, la diosa es capaz también de superar sus emociones más primarias, y mostrar la grandeza de su compasión perdonando a Aracné y permitiéndolse seguir con su labor.

Es importante seguir reflexionando sobre el hecho de que el tejido actualmente siga siendo una práctica casi exclusiva de las mujeres, un oficio y actividad del ámbito femenino. La tela de araña de Aracné, no obstante, entraña también un significado esperanzador: las telas de araña sostienen y unen, suspenden, y desenmascaran; también son sinónimo de flexibilidad y resistencia. Simbolizan la capacidad de transmutar, de destruir y construir, y de la agresividad femenina.

En definitiva, el mito de Aracné da lugar a un sinfín de interesantes interpretaciones. Nada nos gustaría más que nos dejaras un comentario para contarnos cuál es la tuya. ¿Conocías este mito? ¿Justificas la decisión de Atenea o crees que fue una reacción injusta? ¿Qué conclusiones extraes el mito de Aracné? Escríbenos tus impresiones, estaremos encantados de leerlas. 🙂

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