El sacrificio de seres humanos fue practicado por diversas culturas a lo largo de la historia. Los motivos por los que se asesinaba a uno o más seres humanos como parte de un ritual solía obedecer al deseo de obtener la ayuda de los dioses y por ese motivo se les ofrecía un sacrificio. Complacer y también apaciguar a los dioses o a los espíritus era el motivo principal, aunque en algunos casos las víctimas eran asesinadas para retenerlas al lado de un difunto de algo rango, como un rey, para que continuaran sirviéndolo más allá de la muerte. En Supercurioso hemos querido acercarnos a un sacrificio humano ritual que se practicaba en Japón: el Hitobashira y averiguar cuál era el motivo de esos asesinatos. ¡Acompáñanos a descubrir por qué se hacían!

Hitobashira, los sacrificios humanos en Japón

Hitobashira, los sacrificios humanos en Japón | ¿Por qué se hacían?

El Hitobashira era un tipo de sacrificio humano que se practicaba en Japón y que consistía principalmente en enterrar a una persona viva debajo de construcciones como puentes, diques o castillos como plegaria a los dioses que eran convocados para proteger la nueva obra arquitectónica. Solía hacerse hasta el siglo XVI cuando se consideraba que la construcción que se estaba iniciando era compleja o peligrosa y especialmente cuando estaba relacionada con el agua.

La palabra Hitobashira significa literalmente «pilar humano» y posiblemente el nombre se debía a que la víctima era enterrada en la base de la construcción, es decir, en la estructura hecha usualmente con pilares que la aguantaba. En ocasiones, los Hitobashira eran voluntarios, frecuentemente samuráis, que ofrecían su vida como ofrenda en honor de su señor feudal.

Historia del Hitobashira

costumbres de Japón

Aunque posiblemente esta trágica costumbre se iniciara mucho antes, la primera evidencia escrita de la existencia de Hitobashira está en «Las Crónicas de Japón» del siglo VII en la que se cuenta la historia del emperador Nintoku del siglo IV a.C. En ella se descubre el origen del Hitobashira.

Cuenta la leyenda que los ríos Kitakawa y Mamuta se desbordaban con mucha frecuencia y que las poblaciones afectadas no podían hacer nada para evitarlo con las pérdidas humanas, materiales y naturales que comportaba. El emperador Nintoku tuvo un sueño revelador de procedencia divina: en la provincia de Musashi vivía una persona llamada Kowakubi y en la de Kawachi otra que respondía al nombre de Koromono-ko. Si se quería poner fin a las inundaciones por el desbordamiento de los ríos debían sacrificarse a estos dos ciudadanos en honor a las divinidades de los ríos. Así se conseguiría levantar diques suficientemente resistentes para aguantar la subida de las aguas. Kowakubi fue sacrificado siendo arrojado al torrente del río Kitakawa mientras sus asesinos rezaban al dios. Cuando acabaron levantaron la presa. Koromono-ko, según la leyenda consiguió escapar a su destino de convertirse en uno de los primeros Hitobashira.

Otro conocido documento del siglo XV, el Yasutomi-ki, relata también un caso de «Nagara-no Hitobashira». En este caso se trata de una mujer con un bebé a la espalda que fue atrapada por los constructores de un gran puente sobre el río Nagara. La mujer fue enterrada viva en el lugar donde se estaban poniendo los pilares basales del viaducto.

Construcciones antiguas de Japón con «pilar humano» que aún existen

Castillo de Maruoka.- Cuando se estaba construyendo el castillo de Maruoka, las paredes se derrumbaban continuamente y alguien sugirió al arquitecto que debía hacer un sacrificio humano para que no ocurriera. Una mujer se presentó voluntaria como Hitobashira. Su única condición es que a cambio su hijo se convirtiera en Samurái. El arquitecto se comprometió y la madre fue enterrada viva junto al pilar central del castillo que se levantó ya sin problemas. Sin embargo, el arquitecto fue trasladado y la promesa fue incumplida. Cuenta la leyenda que el espíritu de la mujer, enfadado, hizo que el foso se desbordara cada año al llegar la primavera. El pueblo construyó una tumba en su honor para calmar el espíritu de la traicionada madre.

castillo

Puente Matsue Ohashi.- La leyenda de este puente nace en el siglo XVI y explica que cuando se estaba construyendo el puente, las desgracias se sucedían. No se encontraba un lecho rocoso suficiente para aguantar los pilares, las crecidas se llevaban lo construido… y cuando finalmente parecía acabado, el pilar central empezó a ceder. Entre los constructores y los sacerdotes de la población se determinó ofrecer un sacrificio humano: un Hitobashira. Sería el primer hombre que cruzara el puente sin una de las complicadas piezas del vestuario japonés tradicional. Fue un hombre llamado Gensuke la víctima. Fue enterrado junto al pilar central. Para recordarlo, la población llamó a ese punto del puente «pilar Gensuke» y años después se dio su nombre a un parque cercano al puente en el que fue sacrificado. 

Hitobashira, los sacrificios humanos en Japón | ¿Por qué se hacían?

Castillo Matsue.- Bajo el Castillo Matsue también hay un Hitobshira. Se trata de una joven de gran belleza y gran destreza para la danza. Fue enterrada viva en los cimientos del castillo. Para evitar que su espíritu se enfadara, durante mucho tiempo estaba prohibido a las niñas y jóvenes bailar por las calles de Matsue. 

En la actualidad, el concepto de Hitobashira no ha desaparecido en la sociedad japonesa. Ya no se trata de personas sacrificadas para conseguir la protección divina, sino que se refiere a los obreros que, por trabajar en condiciones inhumanas y de poca seguridad, han resultado víctimas en un accidente relacionado con la construcción en el que han perecido enterrados vivos. ¿Conocías el concepto de Hitobashira? ¿Sabes alguna leyenda sobre ellos? ¡Compártela con nosotros! Estaremos encantados de leerla y si deseas conocer Japón, no dejes de informarte en Que ver en Japón.

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