Valora este post

Todos conocemos las aventuras del genial personaje creado por Arthur Conan Doyle, Sherlock Holmes. Pocos héroes literarios han tenido tanta repercusión y admiración a lo largo de la historia como el detective del número 221b de Baker Street. Amante de la lógica y la deducción, Doyle puso en él las equilibradas facultades de un auténtica máquina detectivesca. Pero ¿Qué pensarías si te dijéramos que en la vida real su creador no era precisamente un amante de la lógica? Distinguido escritor y médico oculista, Arthur Conan Doyle desarrolló a lo largo de su vida una afición que le sirvió como incentivo y también como consuelo: el espiritismo. 

La carta que Arthur Conan Doyle mandó a su madre

Se sabe que la pasión de Doyle nunca fue la medicina, y que mientras aguardaba en su consulta de oculista a que llegasen los clientes, se entretenía redactando historias sobre un peculiar detective adicto a la cocaína y de particulares dotes analíticas, basado a la vez en un profesor singular que él mismo tuvo en la universidad.

Amaba la escritura, pero sin embargo, también sentía cierta inquietud por todo aquello que no entraba precisamente en el dominio de lo científico. De lo ordinario. Se interesó por el espiritismo con particular obsesión desde 1885, era como una especie de puente hacia todo aquello que no entendía o que no podía aceptar, como era por ejemplo la muerte.

Hace unos años se encontró una carta inédita del escritor escocés dirigida a su madre, donde se reflejaba su firme creencia en el espiritismo. Hoy en día esta misiva está expuesta en la Biblioteca Británica de Londres. Se trata de un testimonio muy ilustrativo de su preocupación y del momento que estaba viviendo. Su hijo Alleyne Kingsley Doyle (1892-1918) estaba en el frente y le confiaba a su madre sus miedos:

No tengo miedo a la muerte del niño. Desde que me convertí en un espiritualista convencido, la muerte se convirtió más bien en una cosa innecesaria, pero temo enormemente el dolor y la mutilación…

Kingsley, era el más pequeño de los hijos de Conan Doyle, y lamentablemente, aunque no murió en la guerra, falleció tiempo después a causa de una neumonía de la que se contagió durante sus años de campaña. Tras esto, cayó en una grave desesperación en la cual buscar refugio y respuesta en aquello que ya creía.

Según él la medicina no servía de nada, a pesar de ser un profesional del gremio. Cada día veía como las vidas de los jóvenes se iban en el frente sin que las técnicas de aquel entonces pudieran siquiera cuidar una neumonía o una septicemia como padecía su hijo. El espiritismo era pues el único medio mediante el cuál poder establecer de nuevo comunicación con Kingsley, su hijo fallecido.

Conan Doyle dijo siempre que había podido escuchar la voz de su hijo muerto y que también había logrado asegurarse de que estaba en el otro lado con tranquilidad y paz. Era lo que necesitaba y se sentía satisfecho por ello. También aseguraba haber apreciado la imagen de su primo fallecido. ¿Realidad o simple montaje por parte de aquellos que se dedicaban al espiritismo en aquellos años? Quién sabe.

Lo que sí sabemos es que Conan Doyle desarrolló un gran legado literario. No solo nos dejó la maravillosa obra sobre Sherlock Holmes, también consiguió ser Caballero del Imperio Británico gracias a sus ensayos sobre La guerra en el sur de África, además de varias obras de estudios espiritistas como “La nueva revelación”, “El mensaje vital” e “Historia del espiritismo.

Fue un gran promotor  del estudio y la práctica del espiritismo, abriendo museos y librerías para poner esta “pseudociencia” al acceso del gran público. Una auténtica paradoja sin duda que entra en contradicción con el exultante personaje de Baker Street, un Sherlock Holmes tan lleno de lógica y ciencia que entraba en dura contraposición con el escritor que le dio vida, magia y carácter propio.  Una dimensión no tan conocida sobre Arthur Conan Doyle que bien merece la pena recordar.

¿Y tú? ¿Crees en la comunicación con el más allá? ¡Déjanos tu respuesta!

 

13 Comentarios

  1. buen día …
    Considero que desde mi punto de vista no hay comunicación con un más allá, sino que simplemente es una comunicación con nosotros , idealizamos un mensaje que nos gustaría escuchar o que en lo vivido en alguna circunstancia a la experiencia del tener a un ser querido o simplemente de la existencia de un mundo, que sabes que jamas en el ámbito humano podrás regresar a tener o convivir…

    en mi humilde opinión.

  2. soy espirita desde muy joven , ademas medium de manera casi involuntaria….les puedo asegurar que si tenes condiciones de sensibilidad muy especiales , podes tener contactos con espiritus bastante a menudo , no se oyen como si fueran mortales pero lo podes sentir dentro de tu mente…es al principio muy desconcertante , pero cuando te educas con instructores es muy sencillo…..pero a la vez peligroso…

  3. […] Fue tal la fama que adquirió el “círculo Crewe” y su fotógrafo de fantasmas, que después de la Primera Guerra Mundial eran constantemente requeridos por la más alta sociedad británica, desde curiosos hasta famosos como Henry Houdini, pasando por personas que sencillamente buscaban contactar con sus familiares fallecidos -en especial soldados muertos en la guerra-, como fue el caso de Arthur Conan Doyle.  […]

  4. […] Fue tal la fama que adquirió el “círculo Crewe” y su fotógrafo de fantasmas, que después de la Primera Guerra Mundial eran constantemente requeridos por la más alta sociedad británica, desde curiosos hasta famosos como Henry Houdini, pasando por personas que sencillamente buscaban contactar con sus familiares fallecidos -en especial soldados muertos en la guerra-, como fue el caso de Arthur Conan Doyle.  […]

  5. […] lo dijo Sherlock Holmes, cuando su casera, la señora Hudson, intentó limpiar el polvo de su habitación. Nunca debe […]

Dejar respuesta

Please enter your comment!
Please enter your name here