Poco hay que no se sepa del gran Federico García Lorca, un poeta de la generación del 27 que destacó no sólo en el arte de la poesía, sino también de la dramaturgia y de la prosa. Este personaje fue relevante en muchos aspectos, sin embargo, es su aporte a la literatura lo que ha marcado la historia. Recientemente el fallecido poeta ha sido noticia en diferentes publicaciones debido a un documento que parece probar que su muerte se produjo después de que hubiera ‘confesado’ sus ‘crímenes’. ¿Quieres conocer cuáles fueron?

Los «crímenes»de Lorca

Parece ser que ya en Colombia y en México se temían que algo iba a sucederle al prestigioso poeta, ya que le ofrecieron el exilio. No obstante, lejos de aceptar este generoso ofrecimiento, Lorca tras negarse, fue hasta la Huerta de San Vicente para reunirse con su familia.

Por ese entonces, más concretamente después de que el 20 de julio arrestaran a su cuñado -alcalde de la ciudad de Granada- y de que lo fusilaran, las fuerzas falangistas bajo las que estaba sometida la ciudad interrogaron a Lorca sobre cuál era su preferencia política.

Su respuesta fue su sentencia de muerte

Lorca confesó que se sentía católico a la vez que comunista, anarquista, libertario, tradicionalista y monárquico. Él nunca había estado afiliado a ninguna de las facciones políticas existentes y tampoco discriminó a nadie por su ideología. De hecho, conocía al fundador y líder de la Falange Española, Primo de Rivera, de quien dijo que era un buen chico con el que solía cenar cada viernes aunque a escondidas.

Lorca

La declaración de Lorca se entendió como una broma. Sin embargo, la misma fue una soberana insensatez que lo llevó a la muerte. Una cita extraída de la Wikipedia y que resulta del relato de Celaya describe muy bien la situación:

Federico se reía. Creía que aquello no era más que una travesura de niños. No veía nada detrás. Se reía como de una buena broma. Pero esa risa, esa confianza en que el hombre es siempre humano, ese creer que un amigo, fascista o no, es un amigo, le costó la muerte. Porque fueron unos amigos, amigos que él contaba entre sus mejores, quienes en el último momento resultaron ser ante todo y sobre todo fascistas.

Lorca buscó refugio pero no sirvió de nada

Tras ser consciente de las consecuencias de su declaración, Lorca buscó refugio en casa de la familia del poeta Luis Rosales, que era amigo suyo. Si embargo, el 16 de agosto de 1936 la Guardia Civil se presentó allí para detenerlo. Se le acusaba de ser espía de los rusos y de ser homosexual, entre otras cosas, aunque era evidente que su fusilamiento tenía que ver con su oposición ideológica a la política franquista.

Ahora las diversas publicaciones nacionales han señalado que la muerte de Lorca se produjo en la calle, es decir, después de ser detenido se le llevó a las inmediaciones de Fuente Grande junto a otro detenido del que se desconoce la identidad y, después de haber ‘confesado’, se le mató y se le enterró en el mismo lugar.

Un trágico final para un poeta tan grande.

Imagen Fermin R.S.

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