Como humanos que somos, y como parte del equipo de Supercurioso, nos interesamos por el planeta y por todas las inmensas curiosidades que él contiene.

otro elefante bebé

Pero también nos preocupamos cuando sabemos de prácticas terribles por parte de algunas personas, como la comercialización de elefantes bebé, con el objeto de venderlos a parques temáticos y turísticos en distintos países, como China y Tailandia, así como a diversos zoológicos en el mundo.

Recolección de ejemplares

Recientemente, en noviembre de 2014, se supo de un secuestro de 36 elefantes bebés en un parque de Zimbabwe, el Parque Nacional Hwange. Un grupo de helicópteros sobrevoló la sabana del parque y disparó sobre manadas de elefantes, dispersándolos y dejando a los más pequeños vulnerables y solos. A éstos, de edades comprendidas entre los 2 ½ y los 5 años, se los llevaron.

Los elefantes son unas criaturas curiosas: las hembras permanecen con sus madres toda su vida, y los machos se quedan en las manadas matriarcales hasta bien pasados los 10 años, momento en el cual se unen a otras manadas de machos jóvenes. Podéis imaginaros la fragilidad de estos bebés de entre 2 y 5 años que necesitan de sus madres para su supervivencia.

elefante bebé y mamá

Muchos de ellos no sobreviven, sencillamente porque dejan de comer y beber de tan perturbados que están. Así y todo se los llevan.

El Phaajaan, o el quebrantamiento del espíritu del elefante

Así se llama el proceso de domesticación de estos gigantes. El mahout (o amo, o dueño, o domesticador) se protege colocando al pequeño elefante en una jaula de madera apenas más grande que él para evitar la libertad de movimientos. A continuación, se le restringe la comida y se comienza una serie espeluznante de maltratos con el fin único de amansar al elefantito: le atan las patas para inmovilizarlo y le clavan ganchos filosos o clavos oxidados a todo lo ancho y largo de su cuerpo, pero especialmente en el interior de las orejas. ¿Por qué ahí? Pues las orejas son el punto más sensible de los elefantes, los machos perciben el celo de la hembra a través de ondas de infrasonido.

Esto dura poco más de una semana, y la comida, la bebida y el sueño se les desregularizan para domeñar su bravura.

Los mahouts indican que este procedimiento es indispensable para lograr que el elefante obedezca y sea sumiso, y que no existe ninguna otra forma de hacerlo.

Una vez que crecen, forman parte de la legión de elefantes maltratados sobre los que los turistas se montan para dar paseos en los parques temáticos, que sólo en Tailandia suman aproximadamente 50. Estos parques se autodenominan «ecoturísticos».

depresión

Quienes secuestran y “domestican” a los elefantes los venden en el mercado negro, ganando unos cuantos miles de dólares por venderlos realizando contrabando.

Orfanatos de bebés elefantes

Al mismo tiempo, y para proteger a las crías de elefantes abandonadas por otro flagelo como lo es la caza en busca del marfil en África, existe un santuario en Kenia, un refugio pionero convertido en la mejor arma para luchar contra los cazadores furtivos y la extinción de este gran mamífero.

Es un orfanato de elefantes ubicado en el Parque Nacional de Nairobi, y hasta 2014 albergaba a 30 cachorros de elefantes y 2 rinocerontes, todos rescatados.

Es uno de los lugares más visitados de la ciudad, a donde decenas de turistas acuden para observar a estos hermosos animales.

elefantes en río

Los cuidadores y encargados del orfanato los miman, los acompañan y los alimentan. Aunque lo más difícil de todo, según uno de los encargados, es reinsertarlos en la vida salvaje.

No para los elefantes, que acuden al llamado instintivo de la naturaleza, sino para los que los cuidan a través de los años.

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Imágenes: Nathan Rupert, Arno Meintjes, William Warby, Shreyans Bhansali

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