Las banshee son hadas irlandesas con las que nunca deberíamos encontrarnos. O más aún, a las que nunca deberíamos escuchar. Dentro de la mitología celta estas damas misteriosas se alzan como una de las más misteriosas, como esos seres a medio camino entre la magia y la fatalidad que no te dejarán indiferente… ¿te gustaría saber algo más sobre ellas?

Banshees: las mujeres misteriosas de las colinas

Damas bellas de rostros espectrales que andan sin rumbo por las colinas, por los bosques densos y por las orillas de los lagos satinados de bruma. Vigilando, siempre vigilando las tierras y los castillos de los mortales. Y es que, según cuenta la tradición, estas hadas del más allá formaban parte de cinco grandes familias gaélicas: los O’Gradys , los O’Neills , los O’Briains , los O’Conchobhairs y los Caomhánachs… Su función, la finalidad de su extraña naturaleza, era la de alzar un canto lleno de lamento – o incluso de gritos- cada vez que a un miembro de la familia le faltara poco para morir. No importaba si dicha persona se encontrara muy lejos de allí, en otra ciudad o incluso en otros país. Cuando la Banshee de la familia gritaba, los miembros de esos apellidos ya sabían que alguien de los suyos  iba a fallecer.

Se contaba además que las Banshees mostraban su respeto hacia los difuntos gimiendo o lamentándose debajo de la ventana de los moribundos. Es más, era habitual incluso que se elevaran por los aires hasta donde estuviera la persona sin vida, aunque ésta se encontrara en la torre más alta de un castillo. Y allí seguían durante varios días, descansando en algún que otro momento, lavando ropa de la persona fallecida en las orillas de los ríos. Impresionante, sin duda.

Estas damas tenían un aspecto frágil pero elegante a la vez.  Algunas eran jóvenes y bellas, pero otras eran ya ancianas y con los ojos teñidos de sangre por tantas lágrimas derramadas a lo largo de su existencia. Solían vestir de gris, verde o azul. Colores que se difuminaban cuando paseaban en soledad por las colinas.

Cuenta la leyenda que era muy habitual verlas merodear por los alrededores de las casas de los familiares a los que estaban asociadas. Pero con los años, y a medida que dichos apellidos fueron separándose en otros árboles genealógicos y otros miembros, estas damas de lo siniestro empezaron a ser menos visibles. Pero la tradición nos advierte que ellas siguen estando ahí, a nuestro alrededor: observando y presintiendo la oscura sombra de la muerte acechándonos. Se dice, que de vez en cuando algunas personas pueden escuchar un grito desgarrador en medio de la noche. Un lamento cargado de dolor y tan aterrador que nada en el mundo puede superar el pavor que transmite ese sonido sobrehumano. Y si tienes la mala suerte de escucharlo, ten por seguro que alguien de tu familia está a punto de perder de la vida…

8 Comentarios

  1. Me encantan estos artículos, los de mitología son los más interesantes. Continúen publicando estos supercuriosos hechos !!! SALUDOS Y FELICITACIONES

  2. Hola, tengo una duda, de que fuente sacaste esta información?, porque yo tenía entendido que las bashee eran las personas a las que los ricos les pagaban por llorar en su funeral y por eso al morir eran condenadas a vagar anunciando muertes como castigo por fingir su sufrimiento.

    • Hola Esther, gracias por comentar y por seguir nuestro espacio. Puedes encontrar información sobre las Banshee en cualquier libro o espacio sobre mitología irlandesa.Es muy conocido. Verás, que estos espíritus femeninos estaban asociados a cinco familias, los O’Gradys , los O’Neills , los O’Briains , los O’Conchobhairs y los Caomhánachs. No es que «se les pagara», ellas estaban unidas a este árbol familiar, y aparecían cuando alguno de ellos, estaba a punto de fallecer. Es, desde luego, un tema interesante que podrás ver, como digo en cualquier libro sobre mitología irlandesa. No obstante, también existen «banshees» canadienses, así que es posible que sea aquí donde aparece lo que tú misma comentas. En este último aspecto ya no tengo información y no conozco el tema. Sería cuestión de «pasearnos» un día por el folcklore de estas mujeres en otros países. 😉 Un saludo y gracias de nuevo Esther!

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