El ejército de Estados Unidos no siempre aceptó a las enfermeras afroamericanas. Su incursión en esta institución fue complicada y estuvo llena de obstáculos impuestos por el racismo. El ejército las rechazaba por su color de piel, incluso en los momentos en los que más las necesitaba. La discriminación fue tal que las primeras enfermeras afroamericanas del ejército de EE.UU. fueron relegadas a cuidar de prisioneros de guerra nazis, durante la Segunda Guerra Mundial. Para el gobierno, esta era la tarea más vergonzosa. Sin embargo, no todo fue dolor y tristeza. En Supercurioso te contaremos esta historia y algunas interesantes curiosidades, entre ellas, una particular pero prohibida (para la época) historia de amor.

Las primeras enfermeras afroamericanas que fueron relegadas a cuidar nazis

Las primeras enfermeras afroamericanas que fueron relegadas a cuidar nazis

Desde antes de la Segunda Guerra Mundial, las enfermeras negras habían luchado contra las leyes y prácticas que les impedían hacer parte del ejército norteamericano. No solo eran discriminadas en espacios públicos, restaurantes o diversos establecimientos. También eran juzgadas por su color de piel en las instituciones del Estado. Esta lucha continuó por años, y se crearon asociaciones para protegerlas y ayudarlas. Pero, incluso cuando fueron admitidas, la discriminación continuó. Lejos de ser integradas al ejército de la misma forma que las enfermeras blancas, a las primeras enfermeras afroamericanas se les asignó la tarea que el gobierno estadounidense consideraba más vergonzosa.

1. Atender a nazis: una tarea para enfermeras negras

En 1917, después de que Estados Unidos le declarara la guerra a Alemania, las enfermeras negras quisieron enrolarse en la Cruz Roja para poder servir en los cuerpos de enfermeras del ejército de su país. Y aquí vino su primer rechazo oficial: la Asociación Americana de enfermeras no quiso aceptarlas. Sin membresía en este grupo les era imposible unirse a la Cruz Roja, y, por lo tanto, enrolarse al ejército de EE. UU. Sin embargo, en 1918 algunas enfermeras afroamericanas asistieron a los enfermos de una gran epidemia de gripe que arrasó con varios miles de personas, aunque sin el reconocimiento de su labor por parte del gobierno de Estados Unidos.

Por años siguieron luchando para convertirse en las primeras enfermeras afroamericanas del ejército de ese país. La oficialidad era un paso necesario para ser abiertamente aceptadas como miembros útiles de la sociedad, trabajadoras, servidoras de su país y ciudadanas de primera clase.

La historia se reavivó 20 años después, cuando Estados Unidos empezó la fase más agresiva de la Segunda Guerra Mundial. En este punto, el ejército y su cuerpo de enfermeras expandieron su proceso de reclutamiento. Al enterarse del proceso de enrolamiento, miles de enfermeras afroamericanas llenaron sus aplicaciones para enlistarse. Sin embargo, el cuerpo de enfermeras del ejército, Army Nurse Corps, las rechazó con una carta donde declaraban abiertamente que no aceptaban “enfermeras de color”.

2. La lucha dio resultados, pero siguió la discriminación

La lucha dio resultados, pero siguió la discriminación

Para contrarrestar la falta de oficialidad de estas enfermeras, nació la organización de las enfermeras afroamericanas: la NACGN, que se traduciría como Asociación Nacional de Enfermeras de Color Graduadas. Esta institución fue creada en 1908 como alternativa a la Asociación de Enfermeras Americanas (donde no daban membresía a mujeres negras). Con presión política de la prensa negra, la NACGN y de otras organizaciones defensoras de los derechos civiles, por fin fueron admitidas 56 enfermeras, las primeras enfermeras afroamericanas del ejército de EE.UU.

Sin embargo, no todo fue victoria. Su inclusión no significó alegría y condiciones igualitarias para estas primeras enfermeras afroamericanas. En primer lugar, algunas de estas enfermeras fueron enviadas a bases segregadas, como la de Fort Livingston en Louisiana y la de Fort Bragg en Carolina del Norte, o a bases de soldados negros como Fort Huachuca. En segundo lugar, de los miles de enfermeras afroamericanas solo fueron aceptadas 300, aunque el ejército de EE. UU. tuviera más de 40.000 enfermeras.

Pero lo que siguió mostrando la reticencia de este país y su ejército a las primeras enfermeras negras, fue la decisión de enviarlas a Camp Florence a cuidar prisioneros de guerra nazis. Se hizo regular que esta misión del ejército norteamericano se asignara a las primeras enfermeras afroamericanas. Pero, aún con el uniforme puesto, estas seguían siendo tratadas como ciudadanas de segunda clase, pues era por su color de piel que se les asignaba la tarea menos querida: cuidar prisioneros nazis.

3. Amor prohibido

Cuando piensas en la Segunda Guerra Mundial, seguro vienen a tu mente Hiroshima, dolor y muerte. Pero, este triste episodio también dejó decenas de curiosidades, como el piloto que volaba sin piernas, el ejército fantasma o Winkie, la paloma que salvó a la tripulación de un avión. Y el amor no podía faltar entre esos particulares relatos. Por eso, te traemos la historia de amor prohibido de Elinor y Frederick.

Elinor Powell fue una de las primeras enfermeras afroamericanas en el ejército estadounidense. Antes de pertenecer al ejército, Powell había crecido en un suburbio de Boston, donde el racismo no eran tan fuerte. Sin embargo, al ser aceptada como enfermera del ejército fue enviada a la base militar Camp Florence, en el sur de Estados Unidos, donde fue muy discriminada.

Como mujer negra en el sur del país, en la década de los cuarenta, Elinor sufría constantes, fuertes y violentas discriminaciones por su raza. Pese a convertirse en una oficial del ejército de EE.UU, se le segregaba (como a toda la comunidad afroamericana) y, junto con sus compañeras, tuvo que afrontar muchos obstáculos racistas para poder ejercer su oficio.

Sin embargo, no todo fue tristeza. En Camp Florence, tras superar el fuerte racismo de los 50’s y la ideología de supremacía racial de Hitler, Elinor, la enfermera negra de la que te hemos hablado, y Frederick Albert, un prisionero Nazi, se enamoraron en la base militar. Aunque el matrimonio interracial era ilegal en EE.UU., Elinor y Frederick pasaron el resto de su vida juntos.

¿Qué crees sobre el trato que recibían las primeras enfermeras afroamericanas? ¿Crees que el racismo sigue vigente en nuestra época? ¿Cómo crees que sería percibido el amor entre Elinor y Frederick actualmente? Déjanos tu opinión en los comentarios. ¡Estamos deseando leerte!

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