Según la tradición judeo-cristiana hubo un tiempo en el que todos en la Tierra habábamos el mismo idioma. La historia de la Torre de Babel trata esta circunstancia y trata de explicar por qué en el mundo se empezaron a hablar diferentes lenguas. Realmente no hay pruebas concretas de que esto haya ocurrido nunca, aunque algunos expertos citan las similitudes entre las lenguas más antiguas del mundo, incluyendo el griego, el latín y el sánscrito como evidencia de que los idiomas modernos comparten una fuente común.

Como vimos en el artículo «¿Cuáles son los idiomas que más se hablan en el mundo?» es difícil para los lingüistas saber cuántos idiomas existen en el mundo en un momento dado. Además resulta muy complicado precisar el punto en el que un dialecto se convierte en una lengua independiente.

A pesar de las dificultades que conlleva el recuento de idiomas, la mayoría de los expertos están de acuerdo en una cosa: hay menos idiomas de los que hubo en el pasado. Esto es porque las lenguas están desapareciendo a un ritmo alarmante. De hecho, algunos lingüistas predicen que la mitad de las lenguas actuales habrán desaparecido para el año 2100. Entonces, ¿cuál es el futuro de la lengua?

El futuro de la lengua

Se cree que nos dirigimos hacia un mundo en el que todo el mundo va a hablar (por lo menos) un mismo idioma. Esto sucede porque la globalización está haciendo posible la comunicación entre comunidades muy lejanas. Será factible que todo el mundo pueda aprender este idioma además de su lengua materna. La posibilidad de que todo el mundo hable la misma lengua plantea la duda de si este lenguaje mundial común podría acelerar la pérdida de la diversidad lingüística.

Muchos expertos lingüísticos aseguran que esto no ocurrirá porque el lenguaje está estrechamente ligado a la cultura, la familia y la identidad personal. El aumento de la prominencia de una lengua sobre otra tiene mucho que ver con el cambio de fortuna política y equilibrios de poder. Si una nación o región se hace dominante en los asuntos mundiales, probablemente habrá un gran incentivo para comunicarse con la gente de esta región. Sin embargo, todavía hay una diferencia importante entre negocio y  placer cuando se trata de la palabra hablada. Para mucha gente el aprendizaje de una lengua dominante en el mundo es importante para su futuro, pero el uso de su lengua materna es una conexión con su pasado, con su gente, con su tierra.

Algunos plantean la hipótesis de que si todo el mundo pudiera comunicarse en el mismo idioma, entonces se podría reducir la desconfianza y el odio entre las naciones. Pero esto es discutible, ya que algunos de los conflictos más brutales han ocurrido entre naciones o regiones que comparten una lengua común, como el Norte y el Sur de Vietnam, los protestantes y católicos en Irlanda del Norte o varias facciones de Somalia, por ejemplo.

¿Podría un un lenguaje universal coexistir con las lenguas maternas?

El idioma es sólo una pieza del complejo rompecabezas que es la humanidad.  De hecho, la enseñanza de idiomas extranjeros suele ir acompañada de la explicación de la música, la comida, las costumbres y el modo de vida de un lugar en particular. Esto ofrece un acercamiento al conocimiento de las creencias de un pueblo, sus prioridades y la historia común. El resultado suele ser una mayor comprensión de las personas cuya lengua se está estudiando.Esto quiere decir que si se perdieran las lenguas del mundo y se pasara a usar únicamente una lengua global predominante, la humanidad probablemente sufriría la pérdida de gran parte de la cultura que acompaña a esas lenguas.

Sin embargo si se hablara una lengua global pero se mantuviera una lengua materna como una forma primaria de comunicación seríamos capaces de comunicarnos con personas de todo el mundo sin perder nuestra cultura.

La noción de un idioma mundial  común plantea la cuestión de cuál sería ese idioma que queremos. La mayoría de los expertos coinciden en que la respuesta depende en gran medida de factores prácticos que podrían cambiar con los cambios en el poder político y económico que se suceden a lo largo de los años. Por ejemplo, el esperanto es una lengua que se creó en Europa en 1887 específicamente para ser un segundo lenguaje internacional. Sin embargo, con sólo 2 millones de hablantes en todo el mundo parece poco probable que puedan convertirse en una forma viable de comunicación global. Esto puede deberse precisamente a que el esperanto nunca ha sido la lengua de una nación o grupo político o económico dominante.

Algunos podrían decir que ya tenemos un idioma mundial: el inglés, que se habla en más de 100 países. Pero esto no significa que sea el idioma más hablado de la Tierra, ya que hay otros idiomas que son hablados por un número superior de personas, como, por ejemplo, el chino mandarín.

Y, aunque el inglés puede ser el lenguaje de comunicación global actualmente, sin duda también puede ser desplazado en cualquier momento debido a cambios demográficos y determinadas prioridades mundiales. Sin embargo, lo que es poco probable que cambie es el hecho de que la gente siempre se aferrará a su lengua materna, tanto si obtiene con ello  alguna ventaja competitiva como si no. Eso es porque el lenguaje es algo más que un medio de comunicación: es un enlace con nuestra identidad personal, y eso es demasiado importante como para perderlo.

6 Comentarios

  1. […] Supercurioso nos interesamos por varias cosas y hoy lo hacemos por los idiomas que no siempre […]

  2. Antes que esto suceda, la tecnología para traducir a diversas lenguas evolucionará y será mas accesible y completa, ya hay aplicaciones que traducen bastante preciso en tiempo real, no sólo textos, si no audios, y podremos mantener una conversación con cualquier persona con nuestro traductro de bolsillo, llámese teléfono o reloj inteligente. Leo siempre los artículos, me parecen super interesantes, Saludos y sigan así

  3. Genial artículo. Sería una verdadera lástima que las máquinas se alzasen en contra de las lenguas maternas y destruyeran la gracia que tienen el entendimiento, el no-entendimiento y el tratar-de-entender. Estas tres fases recrean la vida humana de una manera muy sutil: en ellas se aborda la diversidad y la interacción. Al usar maquinitas como ésta en la que escribo se traspasan ideas, pero no completas. Y preveo que eso sucederá en un futuro. La cultura, las costumbres, etc.: extinguidas. Además aprender lenguas mejora la inteligencia. Por el contrario, usar dispositivos que ayuden a la flojera (como se ha venido haciendo) limitará aún más nuestra capacidad mental. Gracias por el artículo. Muy bueno.

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