Aunque parezca ser el mismo, el Sol, nuestra estrella madre, es un ser fluctuante y sujeto de una dinámica capaz de afectar nuestra vida y nuestro mundo de múltiples formas: desde perturbar la imagen del televisor o interferir con nuestras comunicaciones telefónicas, hasta borrarnos de la faz de la tierra, o provocar una nueva Edad de Hielo.

De hecho, para algunos científicos, debido a un descenso en la actividad de nuestra estrella podríamos estar al borde de un nuevo período glacial, y no sería la primera vez.

El Sol cada vez menos activo, ¿llega una nueva Edad de Hielo?

Entre 1645 y 1715, la Tierra vivió una nueva Edad de Hielo, considerada pequeña por su corta duración, pero que igual afectó a gran parte del hemisferio norte (hay registros en América del Norte y Europa, pero es seguro que afectó también al norte de Asia). Este período es conocido como “Mínimo de Maunder”, debido al astrónomo solar Edward Maunder, que revisando los registros de entonces descubrió el vínculo entre una gran disminución de las manchas solares y esta mini edad de hielo.

Las manchas solares son áreas oscuras en la superficie del sol observables a simple vista, con las debidas precauciones, indicadoras de una intensa actividad magnética. Las manchas van desde áreas relativamente pequeñas hasta superficies donde podrían caber doce planetas del tamaño de la Tierra. El sol tiene ciclos regulares de once años en los que las manchas y tormentas solares aumentan y decrecen y, aparentemente, cuando las manchas desaparecen por demasiado tiempo, señalan una disminución en la actividad solar, lo que podría propiciar también una caída en las temperaturas de la Tierra.

El Sol cada vez menos activo, ¿llega una nueva Edad de Hielo?

En un plazo de 30 años se observaron apenas 50 manchas solares, y lo normal hubiera sido entre 40 y 50.000. Científicos creen que ha habido al menos 18 mínimos como el de Maunder en los últimos 8.000 años (el último entre 1790 y 1820, conocido como “Mínimo de Dalton”); y hay quienes creen que podríamos estar aproximándonos a una nueva Edad de Hielo, es decir, a otro mínimo.

Después de una intensa actividad solar, que alcanzó su cénit en el 2000, el sol parece haber entrado en un período de mínimo solar, que se hará más evidente a partir del 2020. Según meteorólogos como Paul Dorian, cada vez serán más frecuentes los días sin manchas solares, hasta entrar en el ciclo de mínimo solar, entre 2019 y 2020, que podría prolongarse por unos cinco años.

Durante el “Mínimo de Maunder”, las temperaturas cayeron abruptamente y los inviernos duraban casi todo el año. En la historia, este evento es recordado porque el Támesis se congeló, pero las consecuencias de una desaparición por un período demasiado largo podrían ir más allá de una nueva Edad de Hielo.

La ausencia de manchas solares nos hace más vulnerables a la radiación cósmica (con todo su potencial para causar enfermedades) y, al cambiar las condiciones de la atmósfera, favorece la acumulación de basura espacial hasta convertirse en un peligro para satélites y naves espaciales.

El Sol cada vez menos activo, ¿llega una nueva Edad de Hielo?

En conclusión, no nos conviene un sol demasiado tranquilo, y si es cierto que una nueva Edad de Hielo se aproxima (“The winter is coming”), tal vez deberíamos empezar a acumular abrigos, y leña. O protegernos lo más ecológicamente posible. En todo caso, sentiremos las consecuencias aquí en la Tierra.

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