La edad del planeta Tierra es algo que los científicos han estado discutiendo durante mucho tiempo. El primer cálculo se realizó a mediados del siglo XVII a partir de los datos extraídos del libro del Génesis. Desde ese momento se han realizado otros experimentos y cálculos que, con mayor o menor rigor científico, ha intentado aclarar esta pregunta.

Ya en 1654, un erudito llamado John Lightfoot, cuyos cálculos se basaron en el libro del Génesis en la Biblia, proclamó que la Tierra había sido creada precisamente las 9 de la mañana, hora de de Mesopotamia, el 26 de octubre del año 4004 antes de Cristo.  

A principios del siglo XVIII, un científico, el conde de Buffon, calentó una pequeña réplica del planeta que él mismo había creado y midió la velocidad a la que se enfrió. Basado en en esos datos calculó que la Tierra era de unos 75.000 años de antigüedad.

En el siglo XIX, el físico Lord Kelvin utilizó diferentes ecuaciones para establecer que la Tierra tenía entre 20 y 40 millones de años.

Con el descubrimiento de la radiactividad a finales del siglo XIX todo esto quedó obsoleto gracias a la posibilidad de calcular las tasas de desintegración de diversas sustancia radiactivas. Los científicos han utilizado este conocimiento para determinar la edad de las rocas terrestres así como la edad de muestras de meteoritos y rocas traídas de la Luna.

Uno de los estudios que se han realizado se ha basado en el análisis del estado de descomposición de los isótopos de plomo de las rocas, que luego se ha comparado con una escala basada en los cálculos de cómo los isótopos de plomo podrían cambiar con el tiempo. A partir de estos datos, los científicos han sido capaces de determinar que la Tierra se formó hace aproximadamente 4540 millones años con una incertidumbre inferior 1%.