Curiosidades sobre la memoria
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La memoria es ese gran cofre repleto de experiencias, rostros y palabras que custodiamos en nuestro cerebro como un preciado tesoro, nos define y nos identifica, es un legado personal y único que nos encargamos de alimentar día a día con nuestras actividades y relaciones con todo aquello que nos rodea. Bien es cierto que a veces olvidamos cosas, que nos quedamos en blanco a veces ante personas que nos hablan y de las que no recordamos el nombre, entresijos curiosos de esta máquina afilada y llena de curiosidades que es el cerebro. ¿Te gustaría saber algo más sobre la memoria?

1- Olvidar a veces es necesario

Te parecerá extraño, pero es así. A veces para aprender cosas nuevas tenemos que olvidar las anteriores, no se trata de dar a ese botón donde los recuerdos se van directamente a la “papelera de reciclaje” para ser eliminadas por siempre jamás, en absoluto, se trata de dejarlas a un lado, como aparcadas para hacer cosas que en un momento dado son más importantes. Porque… ¿Quién no se ha levantado alguna vez sin recordar dónde ha dejado el móvil?

2- Disponemos de recuerdos automáticos

En algún momento de nuestra infancia o de nuestra madurez, aprendimos a hacer algo: nadar, ir en bicicleta, manejar los teléfonos móviles y sus programas… Son actividades a las que dedicamos algunos minutos, algunas horas e incluso días. Los recuerdos están instaurados de modo tan automático en nuestro cerebro, que no nos hace falta recordarlos para realizar esas actividades en nuestra cotidianidad.

3- La memoria tiene fantasía

Nuestra memoria puede ser buena, pero a veces también inventa cosas. En ocasiones nos viene a la mente un recuerdo de infancia, ese día en que lo pasamos tan bien en una excursión con unos amigos. Con el paso de los días, meses, años… nuestro cerebro ha ido introduciendo algunos aspectos de su cosecha, de tal modo que la memoria nunca es perfecta al 100%…. a no ser que padezcas hipermnesia, una patología un tanto estresante para el cerebro donde se recuerda cada aspecto, cada rincón, cada color y detalle de todo lo que vivimos hasta el punto de ser demasiado “intenso” para la mente humana.

4- No podemos fiarnos completamente de nuestra memoria

La memoria está muy asociada a las emociones y a nuestros sentimientos, y ello a veces provoca que experimentemos ciertas distorsiones. ¿A quién no le ha ocurrido alguna vez eso de pensar que no nos vamos a olvidar de algo, y, efectivamente olvidarlo por completo? Cuánto más importante es algo, antes lo olvidamos ¿Por qué? Sencillamente, por el estrés y la ansiedad, emociones que bloquean al cerebro en un momento dado. Y es que ya lo decía Einstein: no guardes en tu cerebro todo aquello que puedas apuntar en un papel, deja espacio para otras cosas.

5- La memoria se asocia al contexto

Un recuerdo se asocia mejor si está relacionado con un lugar, o incluso con un olor o una sensación. En ocasiones por ejemplo podemos recordar una materia o un tema de estudio si lo relacionamos en el lugar donde estábamos. Destacable es también el hecho de utilizar colores llamativos o fosforescentes cuando preparamos materia de estudio de cara a un examen, esas tonalidades crean anclajes de memoria en nuestro cerebro.

6- La memoria no está bajo nuestro control

La memoria es compleja como una red de intrincados laberintos. El cerebro nunca olvida, nuestra información está allí siempre instalada y guardada, solo que en muchas ocasiones, no nos es accesible. En enfermedades como el Alzheimer no se trata simplemente de que hayamos borrado todo nuestro preciado almacén existencial, los datos son ahora muy complejos de recuperar, carecemos de las conexiones adecuadas para acceder a ellos, para recomponerlos y servirnos de ellos para actividades básicas de la vida diaria.

El cerebro, en situaciones normales y no patológicas, es quien decide qué es necesario y qué no. Para nuestra vida diaria no nos es útil saber qué ríos son los que cruzan Europa o cómo se llama el monte más alto de Rusia… no nos sirve para ir a trabajar, para relacionarnos, para alimentarnos… lo recordaremos sencillamente si para nosotros, es significativo en algún aspecto. El placer del conocimiento está asociado a la memoria, es cierto, pero solo si disfrutamos con ello.

De ahí que podamos decirte con tranquilidad que en ocasiones, los pequeños olvidos son buenos, no son más que espacios libres que deja el cerebro para que aprendas cosas nuevas que te serán más útiles. Así que sigue el consejo de Albert Einstein: no guardes en tu cerebro todo aquello que puedas dejar en un papel o en tu bolsillo, ocupa tu memoria para cosas más importantes…

13 Comentarios

  1. Me encantan los post de Valería, realmente dejan buen sabor de boca jeje brindas buenos datos, felicidades! cada vez nos iluminas mas de sabiduría.

  2. […] La memoria es una compleja función del cerebro que nos permite recordar tras haber codificado y almacenado informaciones recogidas en el pasado.  Una de las clasificaciones más utilizada la subdivide en tres tipos: memoria a corto, medio y largo plazo. La memoria a largo plazo es la más compleja y el síndrome hipertiméstico: Memoria propia extraordinaria, está ligado a ésta. En 2011 se estrenó en televisión una serie llamada “Imborrable”, su protagonista, Carrie Wells, era una policía que sufría hipertimesia. […]

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