Cerramos la serie de artículos de curiosidades sobre libros y literatura coincidiendo con la celebración del Día Internacional del Libro. Títulos que nunca vieron la luz o extravagancias de los autores son algunas de las anécdotas literarias que te contamos en Supercurioso.

Sobre nombres

Elegir un buen título es crucial. De ello depende, en gran medida, que el lector elija uno u otro libro, así que es normal que algunas de las obras más famosas de la Literatura sufrieran un giro de tuerca en sus nombres.

1.- Si no, que se lo digan a Jane Austen y su novela Orgullo y Prejuicio. Inicialmente, la autora llamó al libro Primeras impresiones, pero tras ser rechazado por varias editoriales, Austen realizó algunas modificaciones, incluida el título, y logró convertirse en una de las obras más leídas.

Fahrenheit 451

2.- ¿Y si te pregunto si conoces el libro The Fireman (El bombero)? No te suena, ¿verdad? Pero ¿y si te digo Fahrenheit 451? ¡Por supuesto! Ray Bradbury había pensado en el primer título para esta obra pero, como pensaba que era un poco insustancial, llamó a una estación de bomberos y les preguntó a qué temperatura arden los libros. La cosa fue sobre la marcha: pusieron al escritor en espera, quemaron un libro, y le informaron de la temperatura. De ahí el título.

3.- Menos complicado fue hallar el nombre de El mago de Oz. Tanto, que según dicen, su autor, Lyman Frank Baum, cogió la idea de un archivador alfabético con las letras O-Z. Que la inspiración te pille trabajando, que diría Picasso.

4.- De nombres a la ausencia de ellos. Aunque nos empeñamos en llamar Frankenstein al monstruo de la obra de Mary Shelley, confundidos con el nombre de su creador, lo cierto es que nunca aparece el nombre en la novela. En todo caso, su nombre sería Adam, en alusión al primer hombre, pues la escritora así lo mencionó durante una conferencia. ¿Le pega al monstruo?

Frankenstein, de Mary Shelley

5.- ¿Y cómo se escribe el apellido del autor de Hamlet o Romeo y Julieta? No está muy claro, porque de las seis firmas que se conservan del escritor ninguna coincide con la que usamos hoy día; si lo llamamos actualmente Shakespeare, él firmó sus escritos como Shakespe, Shakspe, Shakspere y Shakespear. Para gustos, colores.

Sobre autores

6.- También algunos escritores nos han dejado anécdotas muy curiosas. Por ejemplo, ¿sabías que Charles Dickens tenía en su casa una puerta secreta camuflada en una falsa estantería de libros? ¿Qué escondería tras ella?

7.- Hablando de estancias superprotegidas, no nos podemos olvidar del búnker en el que se encerraron los traductores de Inferno por orden expresa del autor, Dan Brown, para evitar filtraciones a la prensa.

Inferno, de Dan Brown

8.- Subimos la temperatura, porque el deseo de Franz Kafka era que su obra fuera quemada tras su muerte. Afortunadamente, el encargado de ejecutar esta directriz fue su mejor amigo, Max Brod, quien decidió no llevar a cabo el último deseo del escritor. ¡Gracias, Max!

9.- Fácil de quemar hubiera sido el primer manuscrito de Harry Potter y la piedra filosofal, ya que J.K. Rowling escribió las primeras líneas del libro en una servilleta de papel durante un viaje por Escocia.

10.- Y nos despedimos con una genialidad de Ramón del Valle-Inclán. Tras participar en un alboroto, el escritor fue citado ante el juez. Tras decir su nombre y su profesión, el magistrado le preguntó:

-¿Sabe leer y escribir?-

No-, respondió el literato

-Me extraña la respuesta-, comentó el juez

-Más me extraña a mí la pregunta-, ironizó Del Valle-Inclán.

¿Has leído alguno de estos libros o autores? Esperamos tus impresiones sobre éstas u otras obras en Supercurioso.

Imágenes: Tonymadrid Photography.sarahwynne.Insomnia Cured HereHagens_world

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