En Supercurioso te hemos hablado previamente de las auroras boreales, pero este es un caso muy particular.

1859, «año boreal»

Corría el año 1859. El sol, nuestra estrella madre, produjo una de las más grandes eyecciones de masa coronal registrada en la historia humana.

Una aurora boreal capturada fotográficamente desde el espacio
Una aurora boreal capturada fotográficamente desde el espacio

Estas eyecciones se llaman también llamaradas solares. Seguidamente, te invitamos a conocer este “ardiente” y curioso fenómeno que ocurrió en el siglo XIX.

¿Qué son las tormentas solares?

El sol está en continua e intensa actividad que genera gigantescas llamaradas en su interior. Cuando estas llamaradas eyectan, es decir, salen del núcleo solar a altas velocidades hacia el espacio, pueden ocurrir varias cosas, que nos afectan o no.

  1. Una gran llamarada surge pero no hay eyección. En la Tierra respiramos tranquilos.
  2. Una gran llamarada nace y se eyecta, pero su trayectoria no impacta nuestro planeta. Tampoco pasa nada.
  3. Una gran llamarada solar se eyecta y se dirige hacia nosotros, pero nuestra magnetósfera nos protege parcialmente, lo que producirá poca cosa y unas espectaculares auroras boreales (en lugares usuales).
Fotografía del sol que muestra cómo una llamarada solar clase X manda "choques de olas" en el interior de nuestra estrella
Fotografía del sol que muestra cómo una llamarada solar clase X manda «choques de olas» en el interior de nuestra estrella

Obviamente, las hay que nos afectan mucho más, incluso pueden causar fallos en todas las redes eléctricas, incrementándose la posibilidad de accidentes aéreos, marítimos y terrestres por la caída del GPS satelital asociado a operaciones de aterrizaje, atraque y control de semáforos.

Hay quienes dicen que nos afectan el juicio y los sueños debido a las radiaciones eléctricas, y que nuestra glándula pineal recoge esas señales y las malinterpreta, produciéndonos depresiones y haciendo que tomemos malas decisiones.

Así, en el Reino Unido se hicieron experimentos y estudios, realizados por la clínica Westbank de Stirlingshire, donde hubo indicios que apuntaron a que los casos de suicidio se elevaban en días de tormentas solares. ¿Verdad o especulación? No lo sabemos con certeza. Pero sí es cierto que las tormentas solares pueden afectar gravemente, al menos por breves períodos, nuestra vida en la tierra.

El Evento Carrington

Richard Carrington, astrónomo inglés, fue el primero en observar esta increíble tormenta solar, y por eso se la conoce también con el nombre de Evento Carrington.

Desde el 28 de agosto de aquel año se pudieron observar auroras boreales que llegaron al sur, a latitudes tan asombrosas como el mar Caribe, a la altura de Cuba o Panamá.

aurora boreal sobre Rusia

Se detectaron preciosas e intensas cortinas de luz en toda Norteamérica, desde Maine hasta la Florida. En Cuba se registraron luces cobrizas cerca del cénit, y hasta en las Islas Baleares hubo referencias, anotadas por J. Hospitaler en el Diario de Menorca:

Anteayer a hora avanzada de la noche vio una persona fidedigna dos auroras boreales, que si bien eran más diminutas que la que vimos años atrás no dejaron de causar un efecto maravilloso.

El astrónomo en cuestión, el día 1 de septiembre de 1859, hacía bocetos de un grupo de manchas solares porque le llamó poderosamente la atención la insólita dimensión de las regiones oscuras. Está registrado que a las 11:18 vio un intenso estallido de luz blanca que parecía salir de dos puntos del grupo de manchas que observaba. ¡Imaginaos la de ganas que tuvo de compartir aquel maravilloso espectáculo con otro ser humano! Pero no había nadie más con él en el observatorio.

GreenwichObservatory

Y 17 horas más tarde una segunda oleada trastocó la noche del hemisferio norte en espléndidas auroras boreales que brillaron hasta Panamá.

aurora boreal verde

¡Poca electricidad, gracias a Dios!

En aquella época no había muchos aparatos eléctricos, pero los que existían dejaron de funcionar. El telégrafo se había inventado en 1843, y en 1859 los sistemas telegráficos que unían a Europa con América se cayeron. No hubo consecuencias catastróficas porque nuestra tecnología estaba apenas naciendo.

Si ocurriese hoy, los desastres serían incalculables.

¿Qué tuvo de especial esta tormenta solar?

Nada menos que la interacción más violenta jamás registrada entre el sol y la Tierra. Aquel año, la acción del viento solar sobre nuestro pequeño planeta fue la más intensa de la que se tiene registro. Desde el 28 de agosto hasta el 2 de septiembre aparecieron numerosas manchas solares en la superficie candente del sol y hubo muchas, muchísimas áreas con llamaradas.

El 1 de septiembre, como ya lo dijimos, el sol emitió una gigantesca llamarada que llegó aquí 17 horas y 40 minutos después, con partículas de carga magnética sumamente intensa. Nuestro campo magnético se deformó completamente, lo que permitió la entrada de partículas solares hasta la alta atmósfera y produjeron las fantásticas y extensas auroras boreales que se pudieron ver en lugares insospechados.

Si te gustó el artículo, puedes ahondar tu conocimiento sobre fenómenos en el cielo descubriendo el día en que el cielo de Australia se abrió.

8 Comentarios

  1. Excelente artículo, muy interesante, en especial por la manera en que fue contado. Generalmente, este tipo de informaciones pasa desapercibida para la gente común que está lejos de la ciencia, debido a la complejidad de términos que emplean los científicos. En hora buena, ha sido explicado! gracias.

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