Valora este post

En una ocasión anterior te hablamos de una lluvia extraña que cayó sobre Noruega, una lluvia de gusanos. Hoy te hablaremos de otro fenómeno que ocurre en este país del norte de Europa.

En agosto de 2015 los pescadores y marineros del fiordo de Lyngen, en el norte de Noruega, se toparon con enormes masas púrpuras y rosáceas abarcando áreas y millones de litros de agua. Se trata de un fenómeno sin precedentes que ha llamado la atención de biólogos y ecólogos, quienes tomaron muestras para identificar el fenómeno, tan similar a algunas historias cinematográficas de terror y ciencia ficción.

Una masa púrpura de seres agonizantes

La masa tiene una consistencia similar a la de la margarina o mantequilla, y los primeros resultados de los análisis indicaron que se trata de una especie de medusa, reproducida masivamente y parcialmente desintegrada.

Dos investigadores del Instituto Noruego de Investigación Marina (IMR), Tone Falkenhaug y Jan Helge Fossa, declararon a la televisión local que podría tratarse de un afloramiento inusual de la especie Ctenophora beroe (una especie parecida a la medusa de color púrpura), muertas o parcialmente muertas, y agregaron que desconocían la razón de este fenómeno.

Otro investigador, Roger B. Larsen, de la Universidad del Ártico de Noruega, comentó que durante años ha ido con sus estudiantes a realizar actividades de investigación en estos fiordos, y nunca había visto nada parecido. “Es evidente que algo malo estamos haciendo a la vida silvestre”, comentó.

La masa en cuestión

Existen 166 especies de ctenóforos (“portadores de peines”) y son muy abundantes en los mares del todo el mundo, constituyendo un porcentaje importante de la biomasa del plancton. Algunos tienen cierto parecido con las medusas, por lo que pueden ser confundidos con ellas.

especie

Pueden conseguirse tanto en la superficie como a 3.000 metros de profundidad, y pueden ser bioluminiscentes. Son casi tan antiguos como las medusas, pues se han conseguido fósiles datados en más de 500 millones de años.

Los sospechosos habituales

El cambio climático y la contaminación creciente de los océanos han tenido efectos desastrosos sobre las especies marinas, generalmente llevándolas a la extinción, aunque en algunos casos también ha favorecido reproducciones anormales y ocupación de nuevos ambientes, creando la posibilidad de que se conviertan en plagas o amenazas para otras especies, como ha sido el caso de las medusas.

fiordo

Si éste es el caso de la reproducción anormal de ctenóforos en los fiordos de Noruega, nuevamente el responsable de un acontecimiento anormal en la naturaleza será el sospechoso habitual de los últimos tiempos: el ser humano.

Y en respuesta a todos estos desastres, existe un grupo muy curioso que promueve el fin de la humanidad.

Imágenes: Runar Eilertsen, David Remsen

3 Comentarios

Dejar respuesta

Please enter your comment!
Please enter your name here