Si estás familiarizado con novelas como «Cien años de soledad» de Gabriel García Márquez o «La Casa de los Espíritus» de Isabel Allende, entonces ya te has asomado a admirar las maravillosas dimensiones del realismo mágico, un género literario que funde lo fantástico con lo cotidiano. Descubre más sobre esta sublime forma de arte.

El realismo mágico, un mundo entre lo verdadro y lo maravilloso

Este género surgió a mediados del siglo XX y el término fue introducido a Latinoamérica por el venezolano Arturo Uslar Pietri con su ensayo «El cuento venezolano».  Según este escritor, «lo que vino a predominar en el cuento y a marcar su huella de una manera perdurable fue la consideración del hombre como misterio en medio de datos realistas. Una adivinación poética o una negación poética de la realidad«.

El realismo mágico irrumpió en la escena literaria para invadir el pensamiento colectivo. Se expandió con éxito debido a lo que se vivía en el mundo. En momentos de cambios acelerados, revolución tecnológica y grandes descubrimientos, los lectores comenzaban a dudar de sus sentimientos ancestrales y en este género, encontraron una manera de reconectarse con sus raíces espirituales.

Se diferencia entre otras expresiones literarias porque en este las acciones fantásticas, salidas de la imaginación del autor, se describen con naturalidad como si fueran parte de la cotidianidad.

En una historia narrada a través del ojo del realismo mágico, los elementos extraordinarios o sobrenaturales son intuitivos y no se explican porque forman parte de la rutina de ese mundo creado por los autores.

El colombiano Gabriel García Márquez, premio Nobel de la Literatura, es uno de los más grandes exponentes de este género. Sus obras «Cien años de soledad», «El Coronel no tiene quien le escriba», «Crónica de una muerte anunciadas» y muchas más, son ejemplos de cómo las palabras pueden crear mundos en los que nos podemos sumergir en la magia de la cotidianidad.

Así como García Márquez, también destacan las obras de Arturo Uslar Pietri, entre ellas «La Lluvia», Laura Esquivel con «Como agua para chocolate», Mireya Robles con «Hagiografía de Narcisa la bella» y Julio Cortázar con «La noche boca arriba».

En las fascinantes historias de este género no es extraño encontrarse con personajes clarividentes y capaces de levitar. Tampoco es inusual que tengan vidas extraordinariamente largas al estilo bíblico o vivan momentos milagrosos.

Todo esto resulta en una receta infalible para una lectura interesante que además ofrece una oportunidad al lector de disfrutar una perspectiva poética a situaciones con los que la gran mayoría de las personas pueden identificarse.

¿Te animas a explorarlo?

Imágenes: Comfreak/voltamax 

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