¿Cada vez que logras algo en tu vida profesional, académica o personal sientes que se debió a la suerte, y no a tus habilidades?, ¿cada vez que te felicitan por un trabajo bien hecho u obtienes notas altas en una evaluación, sientes que no te lo mereces? Puede que sufras de Síndrome del Impostor. Aunque parece muy difícil, debes saber que esta horrible sensación puede superarse, sólo requiere un poco de esfuerzo.

¿Cómo superar el Síndrome del Impostor?

Para empezar, acepta que has tenido algún papel en tus éxitos.

Nos sentimos como fraudes porque somos «incapaces de internalizar nuestros éxitos». Nos dieron una oportunidad que a otros no y, por lo tanto, nada de lo que conseguimos después de esa oportunidad fue realmente merecido. Pero las oportunidades las consiguen aquellos que se exponen a ellas. No todo es «justo», por desgracia, no lo es en absoluto.No obstante, hiciste algo para llegar a donde estás, tomaste una decisión cuando pudiste haber tomado otra que te hubiera llevado a un lugar muy distinto.

Una buena idea es mantener un archivo con comentarios positivos sobre ti, que han expresado otras personas.

Cada vez que alguien te escriba pidiéndote ayuda haz una captura de pantalla y ponlo en tu nevera. Cuando te sientas como un fraude podrás ver muy gráficamente a las personas que has ayudado. Sí, tú. Sabemos que es fácil olvidar que lo que haces puede resultar algo bueno y útil para otros, así que no lo dudes y recoge tus victorias, testimonios, lo que sea y visítalos cuando sientas que las cosas buenas que te ocurren son inmerecidas.

Exponte totalmente.

Parte de la arrogancia retorcida que causa el Síndrome del Impostor es la creencia (generalmente inconsciente) de que tienes unas habilidades superiores que la mayoría no tiene. Realiza el siguiente ejercicio, durante 30 minutos, escribas las cosas más íntimas, miserables y locas sobre ti, aquellas que no contarías a nadie y que, no mostrarás. Enfréntate a lo que reprimes y léelo después. No vas a eliminar estas cosas de tu vida, pero ¿sabes qué? Te ayudará a ser más objetivo contigo mismo. No eres perfecto ni una persona que no se merece lo bueno que le ocurre. Eres tú.

Recuerda: estar equivocado no te convierte en un fraude. Los mejores jugadores de baloncesto fallan muchísimo de los tiros que dirigen a la canasta. Los mejores ejecutivos y expertos en negocios pierden dinero casi a diario. Los mejores equipos de fútbol en algún momento, inevitablemente, pierden. La pérdida es sólo parte del juego que es la vida y al que tan valientemente te has unido. No glorifiques el fracaso, pero no dejes que te haga sentir que has dejado de ser un competidor digno. ¿Por qué sentimos que no merecemos estar en el juego? ¿Porque todavía no lo hemos ganado? ¡Ni siquiera lo hemos intentado! Una de las cualidades más atractivas en una persona es la aceptación. Aceptación del prójimo, pero sobre todo la aceptación de ti mismo. Necesitamos que sigas intentándolo. Eres necesario, creas que eres un impostor o no.

Si te ha gustado este tema no te puedes perder nuestro artículo sobre: ¿Sufres el síndrome del impostor, y no lo sabes?

Imagen: Emertz76

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