Te despiertas una mañana, es un día como cualquier otro, solo que este tiene una particularidad, cuando te miras en el espejo sientes algo raro, tu imagen se ve reflejada, pero es como que tú no estuvieras allí, has muerto. Bueno, en realidad no has muerto, estás allí, tu imagen se refleja en el cristal, pero no la encuentras o, pese a que la encuentras, es como si no la encontraras. Sales de tu habitación y lo único que sientes es que no hay nadie, nadie estuvo en la habitación nunca, o quizá alguien hubo en algún momento, pero ya no, no hay nadie parado en ningún lugar, tú no existes, exististe, quizá, durante algún tiempo, eso tal vez lo entiendas, pero estás convencido de que ya no más, no existes, no eres, tu entierro será pronto, si es que ya no fue, y lo que queda de ti es solo la consciencia de que ya no queda nada de ti. Así es vivir con el síndrome de Cotard.

¿Te parece escalofriante? Lo es, sin duda, y también ha despertado la intriga de psicólogos y psiquiatras. Es una de las enfermedades más extrañas del mundo, y que llamó nuestra atención, por eso en Supercurioso nos pusimos a investigar un poco al respecto y hoy te traemos todo lo que debes saber sobre el síndrome de Cotard.

El Síndrome de Cotard, cuando crees estar muerto

Síndrome de cotard
La rara enfermedad que te hace creer que ya has muerto. 

¿Eres capaz de imaginártelo, siquiera? La cosa no queda ahí, quienes padecen el síndrome de Cotard pueden creer no solo que están muertos, sino también que son inmortales. Ambas ideas pueden confluir perfectamente en la cabeza de quien está afectado por este síndrome, y, sin embargo, no caer en contradicción entre sí. «Estoy muerto. Soy inmortal». Metamorfoseando la frase de Descartes: Pienso, luego no existo. Quienes padecen este síndrome son capaces de creer esto, e incluso de creer cosas más fantásticas: sentir que su corazón ya no late, que se encuentra putrefacto o en vías de descomposición, llegar a olfatear el aroma a podredumbre que desprenden sus órganos, tomar un cuchillo y mutilar una parte de sí mismo, con la firme convicción de que no se tiene vida alguna para tomar un cuchillo y mutilar una parte de sí mismo, y finalmente morir por las heridas que uno mismo se causa, morir por pensarse muerto.

Sin duda, uno de los trastornos mentales más extraños. 

1. Orígenes del síndrome de Cotard

A finales del siglo XIX, un neurólogo francés se topó con un caso interesante. Se trataba de Mademoiselle X (apodo que el médico le dio a la paciente), una mujer de 43 años que aseguraba no tener cerebro, nervios ni tórax, y que estaba formada solamente, según decía, por piel y huesos. Además, negaba la existencia de Dios y del diablo, y aseguraba que viviría eternamente, que era inmortal, y que nada de lo que hicieran podría impedirlo. Como era inmortal y carecía de órganos, no necesitaba comer ningún alimento, aseguraba.

Ni cerebro, corazón, ni estómago, ni intestinos… su cuerpo era como un vestido infecto descomponiéndose día tras día, ahí donde solo los huesos y un poco de piel, daban forma a lo que quedaba de ella. Pero si su devastación alcanzaba todo su plano físico, también el plano emocional y espiritual estaba desfragmentado en esta mujer. Decía que carecía de alma, que no le hacía falta, ya que ni Dios ni el Demonio tenían que juzgarla. Mademoiselle X no era nada.

Pronto entendió, o creyó entender, que su inmortalidad no era ninguna honra, sino una condena, y cuando se dio cuenta de tal cosa pidió a gritos ser quemada, ya que, aseguraba, era la única manera en la que podría morir. Sin embargo, no fue eso lo que la mató, sino el hambre: Mademoiselle X había dejado de comer y murió de inanición, casi sin darse cuenta.

El médico que refirió el caso en una conferencia, por el año 1880, era Jules Cotard, quien llamó a esta nueva enfermedad el síndrome o delirio de negación, pero que luego fue conocida como el síndrome de Cotard.

2. ¿Qué es el síndrome de Cotard?

Según se ha referido luego, el síndrome de Cotard es una enfermedad mental, relacionada por algunos con la hipocrondría, y que se encuentra con baja frecuencia en las personas, tanto así que no ha llegado a ser catalogada como una enfermedad por la Organización Mundial de la Salud, ni tampoco es referida en diversos manuales de asociaciones psiquiátricas. Sin embargo, existe, está ahí, aunque con poca frecuencia, y sus consecuencias pueden ser devastadoras, pues, a diferencia de otros síndromes, como el síndrome de Asperger o el síndrome de Bovary, es muy difícil tratar de llevar una vida normal si sientes que has muerto.

Te pondremos el ejemplo de una persona. Un hombre de poco más de 50 años que un buen día, sin razón aparente, tuvo la firme convicción de que había muerto. Así se lo indicó a su familia y a sus médicos. Ningún estímulo tenía interés para él, ya no necesitaba comer y veía como su cuerpo, poco a poco, iba corrompiéndose. ¿Por qué seguía en el mundo de los vivos, si todo él era ya un amasijo de carne sin vida?

Tampoco encontraba sentido alguno a seguir el tratamiento que le ofrecían los médicos. ¿Qué tratamiento podían darle a su cerebro si «ya no tenía cerebro»? Como ves, realidades así, a pesar de ser sorprendentes, nos ofrecen el reflejo de la más desesperante de las tristezas. El «no ser» y, a pesar de ello, seguir existiendo. Almas vacías de cualquier estímulo, de cualquier emoción… ¿Puede haber algo peor?

3. Sintomatología

Síndrome de Cotard
Pensar que no existes, que no eres, que fuiste alguna vez, pero ya no, y, no obstante, que eres inmortal, que nunca dejarás de existir. Es la tragedia que padecen quienes han sido afectados por esta enfermedad.

Pero, ¿qué es lo que le ocurre, exactamente, a las personas afectadas por el síndrome de Cotard? Fue a partir de los años 90 cuando esta enfermedad fue analizada con detalle, de lo que se llegó a concluir tres categorías o tipos, más o menos definidos, del síndrome de Cotard.

De lo que lograron colegir los estudiosos del síndrome, se refirió un primer tipo caracterizado por una forma muy particular de depresión psicótica, que incluiría además una gran ansiedad y delirios melancólicos de culpabilidad, además de alusinaciones visuales y auditivas. Un segundo tipo del síndrome de Cotard estaría relacionado con delirios hipocondríacos y nihilista (negación de todo), pero no estaría asociado necesariamente con la depresión. Y un tercer tipo de esta enfermedad estaría, también, relacionado con la depresión, pero este deriva en episodios más exagerados, con una ansiedad desbordante que lleva al afectado a tener delirios de inmortalidad, obsesiones nihilistas y comportamientos suicidas. 

4. Tratamiento del síndrome de Cotard

Para tratar adecuadamente el síndrome de Cotard es preciso conocer el caso específico a tratar, sin embargo hay varias terapias recomendadas, entre las cuales se hayan, principalmente, los fármacos antidepresivos y los antipsicóticos. También, como el síndrome de Cotard suele venir asociada a otras enfermedades mentales, los médicos recomiendan atacar primero la enfermedad de base, ya que con su cura podría desaparecer el síndrome de Cotard.

Hay, en todo caso, otro tipo de terapia que, pese a lo rudimentaria que pareciera ser, ha sido hasta ahora la más efectiva: la terapia electroconvulsiva. Sin embargo, ninguno de estos tratamientos puede vanagloriarse de erradicar del todo el síndrome, que puede seguir apareciendo más adelante en la vida del paciente, esporádicamente, por episodios prolongados.

Entonces, ¿se logra curar por completo? La verdad es que rara vez se consigue hacer desaparecer por completo este síndrome. Se tratan los síntomas, eso sí, pudiendo llevar una vida más o menos integrada, pero lo normal es que las personas aquejadas por el síndrome de Cotard deban recibir tratamientos de por vida.

5. ¿Qué causa el síndrome de Cotard?

síndrome de Cotard
Como una cucaracha dando sus últimos pataleos en el suelo, así han referido su situación quienes padecen el síndrome de Cotard.

Este es uno de los más grandes problemas del síndrome de Cotard: no se sabe que lo causa. Quienes se han dedicado a estudiar este fenómeno han notado que muchas veces se encuentra vinculado con otras enfermedades mentales, como la esquizofrenia paranoide, por ejemplo. No obstante, se han registrado casos en los que el síndrome de Cotard aparece sin previo aviso y sin estar vinculado a ninguna otra enfermedad, lo que hace pensar a los investigadores que este síndrome le puede ocurrir a cualquiera.

También se ha detectado que esta enfermedad parece estar relacionada con la madurez, ya que rara vez se encuentra entre jóvenes. La mayoría de los casos registrados de este síndrome se presentan en personas mayores de 40 años. Otra de las cosas que se ha logrado identificar es que suele estar relacionada con depresiones u otros desequilibrios emocionales. A partir de estos, muchos científicos han especulado que puede deberse, en parte, a un estrés y ansiedad extrema en el individuo, que lo hacen ver como un hecho real la única solución que encuentran para la vida: el no estar vivos, el no ser, el haber muerto ya.

De hecho, en uno de los casos un hombre empezó a evidenciar los síntomas del síndrome de Cotard unas semanas después de haber intentado suicidarse. Lo intentó introduciendo un aparato eléctrico en su bañera, pero sobrevivió. No obstante, unos días después, despertó una mañana con el convencimiento de que había muerto, de que la vida se había esfumado de su cuerpo por completo y que él ya no era él, que él ya no era nada.

Este hombre pensaba, en efecto, que tras su suicidio había perdido la vida. Sin embargo, lo indudable era que seguía formando parte del mundo de los vivos. Steven Laureys, un doctor belga, llegó a tratar este caso, y lo sorprendente del hecho es que cuando el médico le realizó una tomografía al paciente, descubrió algo increíble: la actividad cerebral de este individuo estaba como anestesiada, casi como si viviera en una especie de estado vegetativo en el cual, sin embargo, se encontraba despierto. 

Este, sin duda, ha sido uno de los descubrimientos más asombrosos relacionados con el síndrome de Cotard. Sin embargo, todavía hacen falta muchas más investigaciones para llegar al fondo del misterio de estos hombres muertos en vida. Habrá que esperar a que la ciencia avance más en este campo para darnos por enterados de todos los misterios de una de las enfermedades más raras del mundo. 

Esperamos que te haya gustado este artículo, en Supercurioso siempre nos esforzamos por traerte la mejor información sobre esas curiosidades que nos interesan a todos. ¿Tienes algo que agregar sobre el síndrome de Cotard? ¿Conoces a alguien que haya padecido esta enfermedad? Déjanos tu opinión en los comentarios, ¡estaremos deseando leerte!

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14 Comentarios

  1. Steven Laureys no es un paçiente. El Dr. Steven Laureys es un afamado dr. Belga que trató a un paciente con pseudonimo «Graham» que padecía lo que aquí se describe:

    http://abcnews.go.com/Health/man-describes-life-with-walking-corpse-syndrome/blogEntry?id=19265261&ref=https%3A%2F%2Fwww.google.com%2F

    Me gusta esta página, y después de leer sus artículos, busco mas información en el internet. Asi es como dí con este artículo. El problema es que si no ponen la info correcta, se pierde credibilidad.

    • Gracias por tu indicación y tu interés, Vero, hemos cometido un error con los nombres. Gracias de nuevo por tu aportación.

  2. Es impresionante todas los misterios y rarezas en que encierra la mente humana. Me fascinó mucho este síndrome expuesto pero si para problemas de salud fuertes se trata, a mi parecer, el que se lleva el premio al mas raro y espeluznante es la Catalepsia Catatónica (o ser enterrado vivo).

  3. Me encantan sus artículos, gracias por su trabajo y lo q mas me gusta es q se dan el tiempo de leer los comentarios y corregir, cuando procede, sus errores.. Esa humildad los hace grandes..

  4. Hola valeria sabater
    Me dirijo a usted con mis cordiales saludos en una resiente publicación al parecer mis comentarios no fueron publicados .

    Le ofrezco una disculpa si mi comentario fue ofensivo oh trate de expresar más de lo que quise aportar referente a esa publicacion le agradezco el que aga publicaciónes para despertar esa inquietud hacía las personas .
    Sin mas que decir dejaré su pagina Muchas gracias por su atención
    Atte: Martin munguia

    • Hola Martín, indicarte que no tengo constancia de que se eliminara ningún comentario en este artículo. Únicamente lo hacemos si aparecen ofensas personales o insultos, cosa que rara vez ocurre. Por eso te animo a que, por favor, vuelvas a escribirnos aquello que nos escribiste y que no aparece. Si es una crítica, un aspecto que debamos mejorar, un error del artículo, agradecería que me lo indicaras. Es la única forma en que entre todos, podemos hacer mejor este espacio. Te mando un saludo y las gracias por tu amabilidad, Martín.

  5. Habia leído sobre situaciones similares pero no sabía que era considerado un síndrome psicológico, hay una película de Eric faradelau del 2012 en la que la protagonista padece este síndrome pero con un toque de terror dramático, aunque hace pensar que podría ser un poco real por lo que dice al final del post acerca de la condición cerebral del paciente..

  6. Anda, asi el hombre este es como si fuera un zombi no? Es increible el poder de la mente, aun nos queda mucho que descubrir, espero que algun dia podamos desentrañar los misterios de nuestros cerebros

  7. wooow me impresiono lo ultimo. donde dice que el hombre tenia su cerebro anestesiado, como si estuviese en estado vegetal, cuando permanecia aun despierto.. wooow que impactante!!

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