Paisajes, templos ancestrales, gastronomía peculiar y una historia fascinante son parte de las cosas que llaman la atención cuando hablamos de Japón. El país del sol naciente es el hogar de una sociedad cuya cultura fascina y captura el interés de investigadores, sociólogos y curiosos por igual. Hoy en Supercurioso queremos ir a una de las facetas más oscuras de la vida japonesa, para hablarte de los aterradores Yakuza, la mafia más temida del país, cuyos secretos y tradiciones se remontan al siglo XVII. Esta organización, que se sustenta sobre la fuerza y el respeto de los auténticos samuráis, teje redes de poder tan amplias que nada, absolutamente nada, se les escapa en su vieja y elegante tela de araña. Acompáñanos a conocer su fascinante historia.

Los Yakuza, quiénes son y cuál es su origen

Yakuza mafia

El origen de la mafia Yakuza se remonta al periodo Edo. En esa época la figura del Samurái representaba poder y respeto gracias a su eficacia militar y su gran servicio al pueblo. Pero a medida que avanzaba la modernidad el papel del Samurái iba perdiendo su primacía y utilidad. Japón inició poco a poco su unificación y centralización del poder, relegando esa época feudal donde cada tierra demandaba protección. Todo ello hizo que estos personajes se convirtieran en mercenarios, en personas que podían ser contratadas para ejecutar un trabajo determinado. Los honrosos samuráis terminaron convertidos en Ronin, enigmáticas figuras de dudosa moral, que trabajaban de manera solitaria para un jefe o para la alta sociedad.

Con los años, estos Ronin se fueron asociando y armándose hasta derivar en bandas paramilitares, que seguían al servicio y a las órdenes de una comunidad determinada. Se encargaban de labores cuestionables, como ser guardaespaldas, mercenarios o extorsionadores. A pesar de ello, el honor siempre estaba implícito. Un trabajo bien hecho implicaba poder tener comida y una posición entre el pueblo a quien servía con su vida. Esta deformación de la organización de los Samuráis, sería el antecedente directo de los Yakuza.

En concreto, el término Yakuza deriva de los números 8 (ya), 9 (ku) y 3 (za), la peor combinación posible en un juego de cartas tradicional. Los primeros pasos en su formación ocurrieron gracias a la unión de dos grandes grupos, los bakuto, que administraban todo lo relativo al juego ilegal, y los tekiya, vendedores ambulantes. Fue en el siglo XVII, coincidiendo con el deterioro de la dinastía Tokugawa, que los Yakuza empezaron a aumentar su poder. Desaparecidos los Ronin (muchos incorporados a esta nueva organización), centraron sus actividades en los negocios ilegales.

1. ¿Cómo es el aspecto y cultura de sus miembros?

mafia japonesa

Uno de los elementos que mejor distingue a la mafia Yakuza a nivel cultural, es la jerarquía familiar en la que se sustentan. Las distintas organizaciones empezaron a funcionar con un líder (“Kumi-chô”), consejeros (“saikô-kambu”) y un vicepresidente o segundo al mando (“waka-gashira”). Los soldados rasos eran conocidos como (“kumi-in”) y eran los encargados de realizar las tareas concretas de extorsión, amenazas o sobornos. También se distinguen por otros rituales verdaderamente escabrosos, como la costumbre de cortar el meñique a los desertores o traidores, tal y como se hacía en la época de los samuráis.

Los rituales de iniciación también son un emblema de la mafia Yakuza. El más importante de todos es el sakazuki-goto. Consiste en una ceremonia al estilo de un gran banquete, en el que se bebe el tradicional Sake, en una copa que se pasan los participantes, simbolizando un pacto de confianza. Otro elemento que destaca en esta organización son los tatuajes. En efecto, los tatuajes de los Yakuza están cargados de un simbolismo muy poderoso. Son un signo de su estatus dentro de la organización, nos indican a qué clan pertenecen y además honran a su grupo y a su ascendencia Samurái.

Una cultura propia tan interesante como brutal, tan antigua como sofisticada. La tradición y las alcantarillas de las sociedades actuales son los senderos por donde los Yakuza encuentran su poder y su estatus, ahí donde sus tatuajes se alzan como libros abiertos en su piel, hablando de su pasado, de los años que llevan en la organización. Tener todo el cuerpo tatuado implica su gran poder dentro del grupo. Estos caballeros del crimen japonés han sido los alfiles de muchos eventos históricos y golpes de estado, teniendo participación en el curso de los destinos del país.

En relación con las mujeres, pues no son consideradas como miembros de la organización, pero terminan siendo parte de ella en la práctica. Para estar dentro del entorno Yakuza, una mujer debe ser hija de uno de sus miembros, contraer matrimonio o ser amante de algún Yakuza.

2. El poder que manejan los Yakuza

Yakuza mafia japonesa

En el siglo XX la mafia Yakuza controlaba la totalidad de las casas de apuestas, lavado de dinero, tráfico de drogas, armas, el mundo de los espectáculos y la prostitución en Japón… Una organización tan perfecta como hermética, un motor bien engrasado capaz de mover todos los hilos de un país tan complejo como Japón, donde los códigos siempre son importantes. Ellos, los Yakuza, heredaron ese lenguaje implícito de los Samuráis, donde todo el clan se establece como una única familia con ideales patrióticos muy nacionalistas, en los que reluce el código del deber y la obediencia, donde no se exime la brutalidad, y donde la deslealtad y la traición se pagan de un modo muy sangriento. Algo tan visible que toda la comunidad y todo buen japonés advertirá de inmediato, esa persona ha cometido traición entre los Yakuza.

3. La mafia en la actualidad

Yakuza

Cuando hablamos de los mandamientos de la mafia, generalmente pensamos en algunas que han sido difundidas más a nivel mediático, como la italiana o la rusa. Pero es la Yakuza, la mafia japonesa, la que llegó a ser considerada la más numerosa del mundo, contando con más de 80.000 miembros, según estimaciones de diversas autoridades internacionales.

En la actualidad, la mafia Yakuza está dividida en 3.000 clanes, siendo el más poderoso el clan conocido como Yamaguchi-gumi, que surgió tras la Segunda Guerra Mundial, en un antiguo sindicato de pescadores de la localidad de Kobe y asciende a unos 40 mil miembros. Recordemos que fue este conflicto bélico el disparador del poder de la mafia japonesa. Luego de finalizada la guerra, Japón quedó como un país completamente desmoralizado, perdedor, víctima de ataques horrendos como las bombas de Hiroshima y Nagasaki, y con una economía completamente en ruinas. Sería entonces el escenario en el que las actividades propias del mercado negro, manejadas por la mafia, empezarían a mover lo que quedó de la economía.

En los tiempos modernos también aparecen los nombres de otros clanes bastante activos, como los Lim-kai, los Inagawa-kai y los Sumiyoshi-kai. Aunque predominantemente de malas acciones, los Yakuza también tienen su corazón y sus principios. Durante el temible terremoto del 2011, ningún Yakuza dudó en ir a ayudar a las poblaciones afectadas a rescatar y ayudar a su gente, incluso hicieron importantes donaciones económicas por la causa.

Otras teorías defienden que en pleno siglo XXI, gracias a los nuevos paradigmas legales un tanto más estrictos, la mafia Yakuza podría estar frente a una crisis de continuidad, pues las nuevas generaciones podrían querer apartarse de este camino del delito. En efecto, mientras en el siglo XX la media de edad de los miembros de esta organización apenas pasaba los veinte años, hoy se ha elevado hasta los cincuenta años. En estadísticas, la policía japonesa refleja que para el año 2019, de los 80 mil mafiosos que fueron en algún momento, tan solo quedaban poco más de 14 mil. Y de esa cifra, el 51% es mayor de 50 años, y tan solo el 4% estaría todavía en la veintena.

¿Estará la mafia Yakuza a las puertas de su desaparición, luego de siglos de historia? Pues solo el tiempo hablará al respecto. Y tú, ¿Conocías la historia de esta mafia japonesa? Déjanos todas tus opiniones en un comentario. ¡Estaremos deseando leerte!

6 Comentarios

  1. Creo que estos son de mis artículos favoritos, me agrada esta pequeña nota, nos demuestra que un samurai lleva consigo mismo «HONOR» ante todo.

    Saludos.

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