Los niños de los años 90 están familiarizados con esta criatura mitológica gracias a la película animada de Disney “La Sirenita“, pero el mérito de su creación como sabrás no pertenece al estudio de Mickey Mouse. Las leyendas de sirenas han estado presentes en el folclore de muchas culturas alrededor del mundo desde hace siglos y, aunque algunas historias no terminan con un beso de amor verdadero con un príncipe humano ni incluyen cangrejos que hablan, son igualmente interesantes y fascinantes. Descubre qué otras leyendas de sirenas se cuentan en otras partes de nuestro planeta.

Las leyendas de sirenas existen en todo el mundo y hablan sobre estas míticas y fascinantes criaturas del agua

1. La leyenda del Ningyo en Japón

Se trata de una versión mucho más oscura y grotesca de la leyenda que hemos escuchado a menudo. En lugar de una hermosa mujer con cola de pez, esta sirena es un monstruo que el folclore japonés describe como: un pez gigante, con rostro humano y la boca de un mono, pero dientes pequeños y afilados como los de un pez. Sus escamas son doradas y los sonidos que emite son suaves y aflautados y se comparan con el canto de una alondra.

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Ningyo

Esta criatura representa un serio conflicto de intereses, cualquiera que coma el Ningyo tendrá juventud y belleza eterna, pero atraparlo a menudo trae terribles tormentas y desgracias a aldeas enteras. ¿Y si no eras tu quien lo atrapaba, sino que el mar dejaba a uno de estos seres en las costas de tus playas? Era una señal inequívoca de que una catástrofe o una guerra estaban a punto de suceder en el lugar.

La leyenda de los efectos de la carne de Ningyo, la sirena japonesa

La leyenda más conocida que implica a un Ningyo recibe el nombre de “Yao Bikuni” (“La sacerdotisa de 800 años”).

Te haremos un pequeño resumen de esta historia. Un día, un pescador encontró entre sus redes un pez muy extraño que nunca antes había visto. Aunque él no lo sabía, se trataba de un Ningyo. Orgulloso de su captura, invitó a sus amigos a cenar a su casa para disfrutar junto de un festín con la carne del animal.

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Ningyo

Mientras el pescador cocinaba, uno de sus invitados entró en la cocina y se fijó en el extraño aspecto del pescado: ¡tenía una cara humana! Sin decir nada, aunque horrorizado por su descubrimiento, el amigo del pescador volvió con el resto de invitados y les recomendó que no probaran la comida. Todos ellos le obedecieron y fingieron devorar la cena, pero simplemente ocultaron la carne, envolviéndola en papel.

Uno de ellos estaba muy borracho tras haber abusado del sake y, cuando llegó a casa, olvidó la advertencia del fisgón, dejando a su hija probar el pescado envuelto en papel. Para cuando recuperó el sentido común, su pequeña ya había probado aquella carne sospechosa. Aunque esperaba, angustiado, que le ocurriera algo malo a su hija, la niña permanecía sana.

Los años pasaron y creció para convertirse en una bella muchacha que contrajo matrimonio. Todo parecía normal si no fuera porque, a partir de ese momento, la joven no envejeció. Ella mantenía su aspecto, mientras a su lado su esposo envejecía progresivamente, hasta que falleció. Desolada, lo enterró y más tarde volvió a casarse, enviudando otra vez. Y otra vez y otra vez.

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Quizás incapaz de soportar más muertes de personas amadas, la mujer todavía joven se hace sacerdotisa y viaja por el mundo. Al fin, tras mucho tiempo vagando, vuelve a su pueblo natal: allí muere, a los 800 años.

Como ves, la carne de Ningyo no sólo es tradicionalmente deliciosa, sino que supuestamente te otorga una increíble longevidad.

2. Más leyendas de sirenas de Asia: la Sirena en Guam

Una de las leyendas de sirenas más populares del océano pacífico relata la historia de la familia Chamorro que vivía en la ciudad de Hagatna, Guam. Ellos tenían magia corriendo por sus venas y todo lo que decían se convertía en realidad.

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Con los años, en el seno de esa familia nació una niña llamada Sirena, que no amaba nada más que nadar. Pasaba todo el tiempo jugando y nadando en el río Hagatna. Su obsesión por el agua era tal, que aunque su madre le pidió que hiciera un recado urgente para ella, Sirena lo olvidó y pasó horas en el agua del río, disfrutando del agua. Su madre esperaba impaciente que Sirena volviera, mientras hacía compañía a la abuela de la pequeña que estaba de visita. La madre de Sirena sabía que su hija estaba perdiendo el tiempo en el agua, ignorando completamente sus necesidades.

Preocupada y malhumorada por la ausencia de Sirena, su madre -por las venas de la cual también corría la magia- gritó:

“¡Ya que Sirena ama el agua más que nada en el mundo, bien podría convertirse en pez!”

La abuela de la pequeña, consciente del poder que escondían esas palabras, trató de contrarrestarlas:

“Deja que la parte de ella que me pertenece permanezca humana.”

Tras esto, Sirena -que permanecía ajena a lo que sucedía a en su casa- empezó a notar que su cuerpo cambiaba. La parte inferior de su cuerpo empezó a cubrirse de escamas, sus pies se transformaron en aletas y, de pronto, ¡era medio pez, medio humana! ¡Una sirena!

Aunque, asustada, trató de abandonar el agua, su nuevo cuerpo no le permitía sobrevivir en tierra. La abuela de Sirena advirtió a su madre del poder de las palabras que había proferido y ambas salieron a buscar a la niña. Cuando llegaron, aunque la madre intentó deshacer el hechizo, nada pudo cambiar el que era el destino de Sirena.

Temerosa de que alguien la descubriera y quisiera capturarla, Sirena dedicó una dura despedida a su madre:

“Mamá, no te preocupes por mí, soy una amante del Mar al que amo intensamente. Preferiría volver a nuestro hogar contigo. Sé que estabas furiosa cuando me maldeciste, pero desearía que me hubieras castigado con una vara, antes que ser como soy ahora. Mamá, mírame bien, pues esta es la última vez que nos veremos.”

Después de esto, Sirena se sumergió en el río y siguió el curso de este hasta el océano, para no volver a ser vista jamás por su familia, aunque algunos marineros aseguraban haberla visto.

3. La Melusina de Francia

En muchas historias europeas medievales de Europa, se habla de un espíritu femenino llamada Melusina, con cola serpentina o de pez y ocasionalmente también alas, que habita en los ríos y los manantiales sagrados.

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Melusina protagoniza una de las leyendas de sirenas europea

La leyenda dice que, en tiempos de las Cruzadas, el rey Elynas -cuyo reino sería lo que ahora llamamos Escocia- fue de caza y estando en el bosque se enamoró de una misteriosa muchacha llamada Presina, que resultó ser un hada. Elynas insistió en que Presina se casara con él y ella aceptó pero con una única condición, pues sabía que los vástagos nacidos de un humano y una criatura como ella siempre corrían peligro: debía permanecer fuera de la habitación en la que diera a luz y jamás podía bañar a sus hijos. El rey aceptó y de su unión nacieron trillizas: Melusina, Melior y Palestina. Por desgracia, el esposo incumplió las condiciones y Presina lo abandonó, escapando a la Isla de Avalon.

Cuando las niñas alcanzaron los 15 años de edad, Melusina pidió a su madre que le confesara por qué habían crecido en Avalon, lejos de su padre. Presina les contó cómo Elynas rompió la promesa que le había hecho y las jóvenes se enfurecieron. Tal fue su ira, que secuestraron a su padre y lo encerraron en una montaña. Al enterarse, Presina decidió castigarlas por haber faltado al respeto a su propio padre. Fue entonces cuando Melusina recibió una maldición que hace que le crezca una cola de pez (o de serpiente según otras versiones) cada sábado.

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Detalle de “Melusina” por Julius Hübner (1844)

Otras historias cuentan que, pasados unos años, Melusina conoció a un joven en el bosque que se enamoró de ella y le pidió matrimonio. Tal y como hizo su madre, puso una condición: sólo se casaría con él, si prometía no entrar en su habitación los sábados. Aunque accedió, no pudo contenerse y terminó por romper su juramento, descubriendo el aspecto medio humano medio pez de Melusina. A pesar de todo, Melusina -a diferencia de su madre- perdonó a su esposo.

La historia de la Melusina está especialmente conectada con Francia, especialmente con la casa real francesa de Lusignan, quienes afirmaron ser descendientes suyos.

Las imágenes de este hada del mar se pueden ver en todo el mundo, especialmente si te fijas en el logo de las tazas de café de Starbucks, que tiene una sirena Melusina en su insignia.

4. Las Selkies de Escocia y las Islas Orkney

Las leyendas de sirenas también se encuentran en los mares más fríos. ¿Has oído hablar de las Selkies? Estas gentiles criaturas viven en el mar como focas y al pisar tierra firme se deshacen de su piel marina y se convierten en hermosas humanas.

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Sus historias casi siempre son trágicas y cuentan cómo les roban su piel de foca y las obligan a casarse con humanos, para luego recuperarla y volver al mar.

5. La Iara del Amazonas (Brasil)

Iara es una de las más temidas criaturas del Amazonas brasileño y la describen como  la personificación de la belleza, el deseo y el peligro. Iara fue originalmente conocida como una serpiente de agua, pero a través del folclore se convirtió en una mujer inmortal de ojos verdes y piel morena que era conocido atraer a los marineros a su palacio bajo el agua, donde se convirtieron en sus amantes.

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La culpan por muchos accidentes en el Amazonas, especialmente aquellos donde los hombres desaparecen.

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