Falsos inventores (III): Guillermo Marconi
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Como ya hemos visto en los dos posts anteriores de esta serie, la Historia no siempre es justa con los inventores. Y es que muchas veces la ambición, la fama y el dinero pueden acabar entretejiendo una mortal tela de araña para aquellos que realmente ponen todo su esfuerzo o que, incluso, dedican toda su vida para alcanzar aquello en lo que creen y que confian plenamente que será útil para la humanidad.

Sin embargo, los méritos de estas personas no siempre son reconocidos a tiempo, con lo cual muchos acaban muriendo en el más absoluto anonimato y viendo como otros se llevan la fama y la fortuna de lo que ellos mismos han creado.

Guillermo Marconi, el “no inventor” de la radio

Es el caso de Nikola Tesla que otra vez vuelve a la palestra para sorprendernos con su genialidad. Y es que esta gran figura de la Historia, que entregó su vida para poder hallar soluciones que hicieran la vida más cómoda a la humanidad, acabaría siendo ninguneado no solamente por Edison, sino también por otros falsos inventores como Guillermo Marconi, reconocido hasta mediados del siglo XX como el inventor de la radio.

radio marconi

La realidad es que Marconi utilizó la información que Tesla contenía en las patentes que ya había registrado para así desarrollar “su” sistema. No obstante, parece ser que el inventor serbio estaba al corriente y que en lugar de molestarse, cuando supo del trabajo de Marconi simplemente contestó: “Es una buena persona: dejémosle continuar. Está utilizando 17 de mis patentes”.

Cuando el poder económico marca la diferencia

Lo que Nikola Tesla no sabía es que estas palabras acabarían volviéndose contra él. Y es que de manera misteriosa en el año 1904 la Oficina de Patentes de Estados Unidos anuló la autoría de muchos de sus inventos. Pero ahí no quedó todo, sino que además aprobó la patente de Marconi por “su” nuevo invento: la radio. Esto puede ser explicado de una manera muy sencilla. Guillermo Marconi contaba con el apoyo bancario y aunque Tesla era realmente quien tenía el talento, no es difícil adivinar quién saldría finalmente airoso de esta disputa.

Por si esto fuera poco, en 1911 se le concedía a Marconi el premio Nobel de Física. A pesar de los esfuerzos de Nikola Tesla y de la demanda impuesta ante la compañía, éste no pudo permitirse económicamente soportar los costes de una buena defensa, sobre todo contra una gran empresa.

Izquierda N. Tesla y derecha G. Marconi
Izquierda N. Tesla y derecha G. Marconi

Sólo unos meses después de la muerte de Tesla, en 1943, las pruebas aportadas sobre la paternidad de la radio serían examinadas y, por fin, el Tribunal Supremo de Estados Unidos admitiría que Guillermo Marconi había plagiado las patentes del inventor serbio. Sin embargo, la sentencia no llegó a formalizarse debido a la muerte de éste, con lo cual durante muchos años en todos los libros seguiría figurando Marconi como el inventor de la radio.

Una más de las muchas injusticias que se cometieron con este gran genio, Nikola Tesla, que para más inri nunca buscó hacerse rico con sus inventos, sino ayudar a la humanidad. De hecho, poco antes de morir diría:

“He invertido todo mi dinero en experimentos para realizar nuevos descubrimientos que permitan a la humanidad llevar una vida un poco más fácil.” (Nikola Tesla)

Eso sí, aunque no pudiera conseguir un justo reconocimiento por su trabajo, si que consiguió su objetivo con creces pues, sin duda, hoy es considerado como el hombre que inventó el siglo XX.

Si te ha gustado este artículo, no te pierdas el invento de Tesla que nos ahorrará la factura de la luz.

Imagen: Dan Iggers

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