Todos hemos escuchado la increíble historia del ratoncito Pérez. Es más, la mayoría de nosotros no solo ha escuchado esta historia, sino que se vivió en carne propia la fantasía de esperar con ansias la llegada de el pequeño ratón Pérez que venía a nuestra habitación buscando nuestros dientecillos para intercambiarlos por alguna moneda, tal vez, o quizá algún dulce, y que encontrábamos a la mañana siguiente debajo de la almohada. Claro que, ya de grandes, sabemos que no se trataba precisamente de un roedor, pero, ¿alguna vez te has preguntado dónde se originó esta historia? ¿Cómo nació este simpático personaje? Pues en Supercurioso también nos lo hemos preguntado y, después de indagar bastante, hemos resuelto hacer esta nota para que te des por enterado de los orígenes de este particular compañero de la infancia.

La leyenda del ratón Pérez tuvo un comienzo tan curioso como los orígenes del fútbol moderno, sigue leyendo para que te enteres de cómo nació este curioso personaje.

Cómo nació el simpático personaje del Ratoncito Pérez

El ratoncito pérez, el ratón pérez.
Según la leyenda, el ratoncito Pérez pasa buscando los dientes de los niños debajo de sus almohadas y los intercambia por golosinas.

Cada cultura tiene sus mitos, y leyendas que le dan sentido a esta cultura y que se originan, bien en lo profundo de la historia, incluso antes que las sociedades, para luego ir mutando poco a poco en función del paso del tiempo, como estos mitos griegos cortos. o bien los que se originan ya dentro de la misma cultura, como un complemento o un mito que explica algo que en principio no parecía necesitar explicación. Esta necesidad de los mitos la sentían los hombres de antaño, cuando las ciencias no estaban tan evolucionadas y no había otra manera de conseguir explicar algunos eventos fantásticos, aunque no se pueda decir que en la actualidad esté del todo erradicada.

Hay otros que necesitan, fundamentalmente, de la fantasía para relacionarse con el mundo: los niños. Es natural, ¿no? Después de todo ellos están aprendiendo a interactuar con el mundo y, para comprenderlo, acuden a recursos fantásticos y crean historias en las que van generando teorías provisionales que les sirven para relacionarse con las cosas. Y, en otros casos, no son propiamente los niños, sino los padres, los adultos, quienes, al ver a sus hijos conflictuados con la realidad, a veces demasiado abrumadora, dan inicio a estas historias fantásticas que recrean la realidad y la vuelven más amena, y este es, precisamente, el caso de los que ocurrió con el ratoncito Pérez. ¿Intrigado? Sigue leyendo para que conozcas la historia que dio origen al ratón Pérez, uno de las criaturas más fantásticas de nuestra infancia.

El Ratoncito Pérez y el Rey Buby

El ratoncito pérez, el ratón pérez.
Placa en la fachada de la Confitería Prast, donde vivía el ratoncito Pérez. Madrid.

El ratoncito Pérez es una de las curiosidades de España, y para conocer los orígenes de la popular leyenda de ese peculiar roedor que nos cambiaba los dientes por monedas o golosinas, tenemos que remontarnos hasta finales del siglo XIX, en plenas habitaciones reales españolas. Ahí, para el año 1894 vivía el futuro rey Alfonso XIII, quien solo tenía entonces unos ocho años. Según contaba María Cristina, su madre, era un muchacho muy asustadizo. No era para menos, a tan corta edad ya recaían sobre él una gran responsabilidad futura, pues Alfonso XIII ya era huérfano de padre. Para ese año, al futuro rey se le empezaron a caer los dientes, y este evento conmociono al joven y, por lo tanto, a todos en el inmenso palacio real.

Para evitar que siguiera cundiendo el pánico, María Cristina tomó una resolución: hizo llamar al monje jesuita Luis de Coloma, a quien conocía no solo por sus funciones religiosas sino por su habilidad con las palabras, y le encargó formalmente que escribiera un cuento, diseñado especialmente para un niño de ocho años, en el que, a través de una historia bonita, explicara que era normal que los dientes de los niños se cayeran a cierta edad. Para ese entonces, Coloma ya era famoso por escribir cuentos como “Pequeñeces” o “Jeronimín”.

Luis de Coloma se lanzó a tal empresa entonces, no con arco y flecha, ni sobre un rocinante de gran brío ni con espada y escudero, sino con papel y pluma. Seguramente, la historia del ratoncito Pérez no surgió de una, se inventaría antes, quizá, un paquidermo come calcio, o el ornitorrinco caza muelas, o quién sabe qué otra cuestión, sin que llegaran a entusiasmarle demasiado estas ideas. Hasta que, un día, recordando una leyenda popular de entonces, se le ocurrió este particular personaje, el ratón Pérez, el ratoncito que iba deambulando por las noches, buscando con su fina nariz los dientes de los niños por todo Madrid, e intercambiándolos por regalos. Entonces se dio a la tarea de escribirla.

Fue ahí cuando Coloma crea la historia del Ratoncito Pérez, un simpático amiguito que vivía en una caja de galletas de la famosa confitería Prats del centro de Madrid, muy cerca del propio Palacio Real. El cuento, que tenía al propio rey Buby como protagonista (Buby era el apodo que la madre de Alfonso XIII le había puesto a su hijo). La narración contaba la historia de cómo cuando al pequeño rey se le caía un diente, el ratón Pérez se escapaba de su “casita” para dejarle un regalo. En la historia además de tener que recorrer toda la ciudad para llevar el obsequio a cada niño, el ratoncito Pérez debía sortear todo tipo de obstáculos, entre ellos los gatos, que evadía viajando a través de las cañerías de la ciudad.

Algunos autores, dicho sea de paso, comentan que aunque la narración original pertenece a Luis de Coloma, el ratón Pérez ya había aparecido antes en otros textos, por lo que se piensa que Coloma se pudo haber inspirado en una leyenda popular para redactar el cuento. 

Aunque se originó como un cuento dedicado al futuro rey, el entrañable Rantoncito Pérez acabó por convertirse en un personaje muy famoso. Tanto así que, el 5 de enero de 2003, el Ayuntamiento de Madrid estableció una placa en la fachada de la antigua confitería donde se suponía que vivía el ratón Pérez, según la historia del padre Coloma. La placa decía: “Aquí vivía, en una caja de galletas, Ratón Pérez, según el cuento que el padre Coloma escribió para el niño Rey Alfonso XIII”. Además, en el interior del pasaje comercial de la misma calle fue erigida una estatua del Ratoncito Pérez. Y, por si esto fuera poco, también se creó la Casa Museo Ratón Pérez en homenaje a este picaresco personaje madrileño, y que se a convertido en uno de esos lugares que ver en Madrid. 

¿Es buena la historia del ratón Pérez para los niños?

Múltiples psicólogos se han preguntado sobre la función y los beneficios no solo de las fantasías que se crean los niños, sino de los mismos juegos que elaboran, o de las historias que les contamos como una manera provisional de explicarles un mundo demasiado grande para ser comprendido. Es el caso, por ejemplo, de la psicóloga Carmen Durán, quien planteó los beneficios de esta anécdota en su libro La Benevolencia. Según ella, la historia del ratón Pérez genera un impacto positivo en los niños porque “ayuda a los niños a asumir la pérdida de sus dientes de leche, al recibir un premio por ellos, haciendo más llevadero ese pequeño trauma”.

Sin embargo, esto no significa que debamos engañar a nuestros hijos. Siempre hay que recordar que estas historias son una manera de hacer más llevadero el proceso, pero no deben ocultar para siempre la realidad. Cuando el niño ya tenga la madurez suficiente, hay que contarle la verdad. Aunque quizá esto no deba preocuparnos demasiado, después de todo no son pocos los casos de niños de descubren a sus padres con las manos en la masa. Así que no tienes que preocuparte porque la historia de ese famoso roedor no les va a hacer daño, ni tampoco estos cuentos infantiles cortos para leer antes de dormir. 

Otras versiones del cuento

el ratón pérez, el ratoncito pérez.
La leyenda del ratón Pérez ha sido traducida a varios idiomas y adaptada a diferentes culturas.

Como una de las curiosidades de Madrid, el cuento del ratón Pérez ha sido reeditado en países tan remotos como Japón, y ha sido traducido al inglés y el francés, donde se han creado otras versiones de este cuento o algunas adaptaciones. Y es que aunque el Ratoncito Pérez sea un personaje típico de España y de algunos países de Sudamérica, en otros muchos países cuentan con un personaje parecido que realiza el mismo cometido cuando a algún niño se le cae un diente.

Por poner un ejemplo, en los países anglosajones quienes realizan la labor del ratón pérez es el Hada de los dientes (Tooth Fairy). En cambio, en Italia se trata de otro roedor pero bautizado como Topolino, Topino o Fatina. E incluso dentro de  España podemos encontrar otras variantes como L’Angelet en Cataluña, “Maritxu Telatukoa” (Mari la del tejado) en el País Vasco y L’Esquilu de los dientus  (La ardilla de los dientes) en Cantabria.

Por otro lado, en diferentes países asiáticos existe la tradición de lanzar los dientes que se le caen al niño por encima del tejado de la casa, a la par que se pide que ese diente sea sustituido por el diente de un ratón. Esta costumbre se basa en el hecho de que los dientes de los ratones crecen durante toda su vida. Igualmente en los países del Cercano Oriente se suelen lanzar los dientes hacia el sol, una tradición que se remonta hasta el siglo XIII.

Esperamos que te haya gustado nuestro artículo sobre los orígenes del ratoncito Pérez, desde supercurioso nos esforzamos siempre en ofrecerte los mejores contenidos. ¿Tienes algo que agregar a este artículo? ¿Qué te ha parecido la historia del ratón Pérez? ¡Déjanos tu respuesta en los comentarios! Estaremos deseando leerte.

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