Es innegable que, desde hace cientos de años, la religión ha sido una parte indispensable de miles de personas. Sea la religión que sea, esta tiene un gran impacto en las competencias sociales de los individuos y en el desarrollo psicológico de estos. A pesar de los grandes beneficios que puede traer a la vida personal, la religión también ha llevado al desarrollo de trastornos mentales específicos, como el síndrome de Jerusalén.  

Algunos turistas o habitantes de Jerusalén sufren repentinamente el síndrome que lleva el nombre de la ciudad. Jerusalén es la causa de un brote de psicosis con delirios. Descubre en este artículo de Supercurioso cuáles son las causas y síntomas de este curioso síndrome.

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El Síndrome de Jerusalén, ¿Qué es?

El Síndrome de Jerusalén fue descrito clínicamente en 1930 por el psiquiatra Heinz Herman. Aun así, se conocen, desde la Edad Media hasta el siglo XIX, registros de casos en los que personas que, hasta el momento habían tenido comportamiento normal, repentinamente creían ser personajes del antiguo o nuevo testamento. Se decía que los que sufrían esos síntomas padecían la «fiebre de Jerusalén».

Psiquiátricamente, se considera que el Síndrome de Jerusalén es un conjunto de fenómenos mentales que comprende ideas obsesivas en las que subyace la temática religiosa, delirios y otras experiencias próximas a la psicosis.

Es por ello que otros psiquiatras como Yair Bar-El lo describen como una descompensación psicótica. Los afectados por esta descompensación presentan pensamientos delirantes que los llevan a creer que hacen parte de acontecimientos religiosos importantes. Estos pueden estar relacionados con la identificación con algún personaje de la Biblia, la creencia de tener un papel vital en momentos trascendentales, la necesidad de cumplir con un mandato divino, entre otros.

En muchos de los casos, los delirios corresponden a las creencias de los individuos. Es por eso que se han dado casos tanto de cristianos como de judíos o musulmanes. La diferencia entre estos es que, por ejemplo, los cristianos tienden a identificarse con personajes del Nuevo Testamento, mientras que los Judíos con los del Antiguo Testamento.

Cada año se identifican en la ciudad de Jerusalén un centenar de casos, de los cuales una cuarentena requieren hospitalización. Suelen ser personas que se obsesionan con la ciudad al poco de llegar, empiezan a sufrir crisis de ansiedad y paulatinamente se visten con túnicas o togas y empiezan a cantar himnos, recitar pasajes de la Biblia e incluso a hacer sermones creyéndose uno de sus protagonistas.

1. Síntomas que permiten identificar un afectado por el síndrome de Jerusalén

síndrome de Jerusalén

La detección de los casos del síndrome de Jerusalén se suele dar con facilidad. En muchas ocasiones, suelen procurar asistencia médica en las primeras fases. Estas se caracterizan por presentar síntomas, sensación de nerviosismo y ansiedad, además del deseo imperioso de separarse del grupo o familia para recorrer solo la ciudad.

Si estos síntomas del síndrome de Jerusalén no se tratan a tiempo, sobreviene la segunda fase. En esta, los afectados se obsesionan con actos de purificación y se disfrazan con sábanas, toallas o cualquier otro elemento que modifiqué su forma de vestir, de tal manera de que se parezcan a personajes bíblicos, como si llevaran túnicas hasta los tobillos. Recitan versículos de la Biblia y cantan himnos. Aquí la intervención médica ya es urgente para que no derive en el tercer estadio.

En este tercera fase, el afectado inicia una procesión hacia alguno de los lugares santos. Una vez llegado al lugar, dirige un sermón o prédica, normalmente mal preparado, en la que exhorta a los que lo escuchan a llevar una vida más santa. Con el paso de los días, gran cantidad de los sintomáticos retornan a sus comportamientos normales sin lograr encontrar una explicación racional a lo sucedido. 

Los psiquiatras están investigando sobre si el síndrome de Jerusalén es una afectación que surge espontáneamente al visitar la ciudad en personas, sin ningún tipo de antecedente psiquiátrico, o se trata de una re-expresión de una enfermedad psicótica preexistente. De momento, para la mayoría de médicos y en la práctica totalidad de casos, se trataría de un «breve episodio psicótico».

2. ¿Cuál es la razón por la que visitar Jerusalén puede desencadenar este tipo de síntomas?

síndrome de Jerusalén

La razón primordial para que esto suceda nace, principalmente, del contexto histórico de la ciudad y de la atmósfera que enmarca la visita de los turistas. Jerusalén es un importante atractivo turístico, especialmente porque en él se encuentra el famoso Muro de los Lamentos, pero también es un relevante atractivo espiritual. Las personas que lo visitan se encontrarán inmersas en fuertes experiencias espirituales y emocionales que se verán reforzadas por la constante realización de ceremonias y manifestaciones religiosas.

Aunque para muchas personas es maravilloso, este ambiente puede resultar sobrecogedor para algunos otros. Lo cual podría llevar a la aparición de trastornos como el síndrome de Jerusalén.

3. ¿Tiene cura este síndrome?

Ahora bien, si te preguntas por la solución, se cree que esta es bastante simple: constaría únicamente de salir de la ciudad.  Aun así, y como lo mencionamos anteriormente, en todos los casos documentados, al cabo de dos semanas los pacientes dejan de sufrir el síndrome. Vale también recalcar que este no es un trastorno mental reconocido por ninguna entidad internacional, aunque los hospitales y clínicas israelíes reconocen su existencia y buscan realizar un seguimiento completo a los pacientes que lo sufren.

Antes de despedirnos queremos preguntarte: ¿Qué te ha parecido este curioso síndrome? ¿Habías oído hablar de él? No dudes en dejárnoslo saber en la sección de comentarios. ¡Queremos leerte!

Otros síndromes extraños

Y además del raro síndrome de Jerusalén, existen otros trastornos y afecciones que resultan verdaderamente curiosas. Por eso, hemos decidido dejarte esta breve selección con síndromes sorprendentes y asombrosos, que esperamos conozcas solo a través de la teoría.