Como en la historia de Shakespeare, las personas que sufren del síndrome de Otelo, en el que sienten celos irracionales, pueden encontrar un final violento y trágico. Debido a que los expertos todavía desconocen mucho sobre esta condición, es un tema que sigue siendo estudiado. Descubre de qué se trata.

Los celos desatados que caracterizan al síndrome de Otelo

Los casos conocidos del Síndrome de Otelo son aquellos en los que se presentan celos mórbidos que han alcanzado un estado de psicosis. La paranoia y el miedo extremo al abandono han hecho a estos individuos incapaces de distinguir lo que es real de lo que es irreal en lo que respecta a la infidelidad. El acoso, el asesinato, el suicidio o alguna combinación de estos son, con frecuencia, la triste culminación de estos casos.

El doctor Dale Harvey expuso algunos ejemplos con los que se ha encontrado:

  1. Un hombre de 63 años, que había acusado a su esposa de tener una aventura, la estranguló hasta la muerte y luego se ahorcó porque ya no podía hacer frente a sus obsesivas sospechas.

2. Una mujer de 42 años interroga a su enamorado antes y después de que se marche de casa, buscando signos de infidelidad en sus explicaciones. También inspecciona sin su permiso su teléfono celular y cuentas de correo electrónico. Su obsesión llega hasta tal punto, que le impide ver la televisión por miedo a que vea una mujer atractiva y se enamore de ella.

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3. Un hombre de 39 años constantemente acusa a su esposa de infidelidad. Al salir de casa para trabajar o con cualquier otro propósito, con frecuencia regresa a su hogar inesperadamente con la intención de hallar a su mujer in fraganti con su amante. Ha tenido enfrentamientos con varios hombres del barrio a causa de acusaciones falsas con respecto a su esposa. Además, a menudo la espía desde lejos con binoculares.

4. Una mujer de 31 años acusa a su compañero de infidelidad siempre que escucha canciones de amor, ve películas románticas, detecta a a una mujer atractiva -sea cual sea la situación- o lee artículos de noticias en los que se menciona la infidelidad.

Todas estas historia muestran claras señales de un problema severo sobre el manejo de los celos que pueden responder al síndrome.

El síndrome de Otelo fue diagnosticado por primera vez por el Dr. John Todd, un psiquiatra británico, en la década de 1950. Puede surgir espontáneamente, o en conjunción con otras enfermedades mentales (por ejemplo, esquizofrenia), o como un efecto secundario de la medicación o de un trauma cerebral. Los hombres y las mujeres representan aproximadamente el 60% y el 40% de los casos, respectivamente.

El síndrome de Otelo y los celos enfermizos

En el Otelo de Shakespeare, el personaje principal es engañado por su «amigo» maquiavélico, Iago, para que crea que la esposa de Otelo, Desdemona, está siéndole infiel. Falsamente convencido de su traición, Otelo asesina a Desdemona. Entonces Iago le dice a Otelo la verdad, luego Otelo lamenta que «no amó sabiamente, sino demasiado bien».

¿Has conocido casos como estos? ¿Imaginabas que podían responder a un síndrome identificado?

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