Para muchos más que un instrumento de tortura, fue en realidad un mecanismo de «castigo«, puesto que no siempre se buscó la muerte mediante esta especie de ataúd metálico que cubría a la persona. Ahora bien, todo depende de la época en que nos fijemos, puesto que si retrocedemos con nuestra máquina del tiempo particular hasta el siglo XVI, nos encontraremos con un artefacto de madera o hierro, en forma de cuerpo femenino, donde se introducía a la persona permitiendo que, a la hora de cerrar las puertas, un conjunto de clavos hábilmente situados, se introdujeran en los brazos, los ojos, los senos o el pene.

Una muerte lenta, e increíblemente dolorosa. No obstante, algunos historiadores nos indican que su mayor uso se extendió a lo largo del siglo XIX, ahí donde no se buscaba la muerte, sino el simple castigo. La Doncella de Hiero era un dispositivo con el cual, encerrar a la persona para castigarla públicamente por pecados como la prostitución o la caza ilegal.

Sea como sea, nos llama la atención por ese aire femenino y brutal alrededor del cual, se han escrito numerosas historias, y ha servido de inspiración a alguna que otra película. Si recuerdas «Sleepy Hollow», la película de Tim Burton, seguro que te viene esa escena final en que nos enseñan cómo falleció la madre de Ichabod Crane.

La Doncella de hierro, una muerte lenta y un castigo humillante

La llamada Doncella de hierro aparece en numerosas novelas de la época romántica. En su cuerpo de más de dos metros, y en su interior forrado de afilados clavos oxidados, se contenía ese aire entre terrible, misterioso y sangriento, tan del gusto de autores como Bram Stocker.

Dice la leyenda que Elizabeth Bathory, de quien ya te hablamos en Supercurioso, tenía como afición personal encerrar a jóvenes muchachas en este instrumento de tortura para obtener su sangre y disfrutar a su vez, del placer al ver esas muertes lentas y agonizantes que, a veces, podían durar días.

Las primeras apariciones de la Doncella de Hierro surgieron en el siglo XVI, en Nuremberg. Tenía, como ya te hemos señalado anteriormente, forma femenina, pero llamaba la atención su rostro, como una especie de Vírgen Maria donde se entremezclaba la piedad de esa cara, con el castigo de su abrazo mortal y doloroso. Medía algo más de dos metros, con lo cual les permitía introducir en ellas también a hombres de complexión fuerte y de gran estatura. Las puertas se cerraban como en un ataúd, ahí donde se disponían las púas, los clavos, algo más de media docena y todos oxidados. Todos situados en puntos estratégicos donde no ofrecer una muerte directa, sino un dolor eterno.

dama de hierro

Los penitentes quedaban «empalados» durante días en ese abrazo mortal, con los clavos en el interior de sus mejillas, en algún ojo, los brazos, los pechos o el pene… ¿Lo puedes imaginar? Te interesará saber también que la Doncella de Hierro que teníamos aún en el castillo de Nuremberg, fue destruida tras un bombardero durante la Segunda Guerra Mundial. A pesar de no disponer de ese testimonio «físico», queda la literatura sobre ella, y sobre cómo a lo largo de los siglos, acabó utilizándose para fines menos macabros.

A lo largo del XIX, pasó a ser más bien una especie de «capa de la infamia». Hombres y mujeres que habían cometido faltas públicas como ofensas, cazas ilegales o actos inmorales, se les castigaba colocando sobre sus cuerpos una especie de armazones de metal durante meses para ser ridiculizados públicamente.

Realmente curioso e inquietante. Prácticas que nos encanta recoger para ti cada día en Supercurioso. Y recuerda, si te ha gustado este artículo, te invitamos a conocer unas cuántas torturas más. 

Imagen: kazu saito

5 Comentarios

  1. Hace mucho que no publicaban artículos sobre los métodos de tortura de aquellas épocas, siempre me han llamado muchísimo la atención. La crueldad humana y cómo nos creemos lo suficientemente superiores como para decidir cuándo ponerle fin a la vida de alguien más….. Es impactante, de verdad…. Aún no comprendo cómo la gente era capaz de ir a las plazas a ver esas torturas, como quien va a un concierto o una obra de teatro…..

    Increíble Valeria!!!! Tengo que reconocer que la calidad de tus artículos (y, de hecho, de la página en general) ha crecido demasiado, qué genial!!! 😀 (y)

  2. Realmente me dejó pasmado y algo asustado. Hasta el punto de pensar de que una de esas púas sea insertada en algún lugar de tu cuerpo, muy cruel….
    Pero muy buen artículo, gracias.

  3. Los católicos usaban este tipo de tortura por que ellos creían tener el permiso de Dios para poder juzgar los pecados ….asesinos esvlo que siempre an sido

  4. Pues yo con ella estoy casada
    y de doncella no tiene nada
    Todos los días me habla
    sus penetrantes palabras
    y si algo he aprendido
    es que el dolor es amigo
    Te hace intrépido y compasivo
    aunque el precio sea abusivo.

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