Uno de los grandes misterios aún no resueltos, o completamente desestimado de la “criptozoología”, ha sido el del monstruo del lago Ness, conocido más familiarmente como “Nessie”, y cuya historia en la cultura popular se remonta a comienzos de la segunda mitad del siglo XIX. Sin embargo, lo que podría considerarse como el verdadero monstruo del lago Ness, sería mucho más antiguo y fascinante.

El verdadero monstruo del lago Ness no se parece al que teníamos en mente

En 1966 Norrie Gillies, director de la central eléctrica de Storr Lochs, en la isla de Skye (Escocia), descubrió cerca de las instalaciones una roca con lo que parecía contener el fósil de un pez prehistórico, y que terminó en los almacenes de los Museos Nacionales de Escocia, donde permaneció más o menos ignorado por más de 50 años.

El paleontólogo de la Universidad de Edimburgo, Steve Brusatte, explicó que el fósil estuvo medio siglo sin tocarse, mientras se adquiría la experiencia necesaria para liberarlo de la roca sin estropearlo; labor que realizó con éxito hace poco el conservador y restaurador de fósiles Nigel Larkin. Brusatte y sus colegas del Museo Nacional de Escocia, Nick Fraser y Stig Walsh, identificaron el “pez” como un ictiosaurio.

El verdadero monstruo del lago Ness no se parece al que teníamos en mente
Ictiosaurio

Colocamos el pez entrecomillado porque los ictiosaurios no eran realmente peces, sino reptiles que realizaron el mismo camino que los antecesores de las ballenas y delfines, animales terrestres que volvieron al mar, pero que necesitaban tomar aire de vez en cuando. Los ictiosaurios tienen una historia evolutiva que se remonta al triásico inferior, hace 245 millones de años, y fueron dueños de los mares de América, Europa y Asia hasta hace unos 90 millones de años, cuando fueron desplazados por otras especies, como los plesiosaurios.

El ejemplar encontrado en Storr Lochs, que vendría a ser el esqueleto más completo de esta clase encontrado en Escocia, habría vivido hace 170 millones de años, durante el período jurásico, pertenecía a una especie que podía alcanzar los 4 metros de largo, era un carnívoro tan veloz como los atunes, y probablemente cazaba en aguas profundas, como los cachalotes hoy en día.

Brusatte comenta: “La gente está obsesionada con el mito del monstruo del Lago Ness que es totalmente falso, pero no se dan cuenta de que existían monstruos marinos de verdad que “eran más grandes, más temibles y más fascinantes que Nessie”.

Norrie Gillies murió a los 93 años, en 2011, sin haber contemplado lo que ahora algunos paleontólogos llaman “la joya de la corona de la prehistoria de Escocia”, y sin saber que quizás encontró el verdadero monstruo del lago Ness, aunque no estuviera en Loch Ness (Storr Lochs vendría a ser un brazo de mar), ni fuera un verdadero monstruo, sino parte natural de la maravillosa y aún misteriosa historia de la vida en la Tierra.

Si quieres saber un poco más de estos temas, lee el artículo sobre los 3 dinosaurios que convivieron con el ser humano.

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