Muchos de nosotros desarrollamos cierta fobia a los payasos desde el momento en que leímos la famosa novela de Stephen King, «IT». La cara de aquel payaso aterrador que se llevaba a los niños, traumatizó a generaciones enteras, de tal modo, que casi se quedó integrado ya en la imaginería de lo tenebroso, ahí donde lo grotesco y lo caricaturesco se entremezclaba con lo terrorífico.

Ahora bien, cabe decir que la coulrofobia o el miedo a los payasos va más allá de una novela de terror. Es más, el propio Stephen King sabía muy bien lo que tenía en sus manos cuando ideó una trama donde un clown, era el principal protagonista.

Hoy, en Supercurioso, te explicamos cuál es el origen de esta inquietud que, sin duda, comparten muchas personas.

¿Te aterran los payasos? ¡No eres el único! Te explicamos a qué se debe

El terror a los payasos se alza como una fobia con cientos de años de antigüedad, y que, según nos explica un interesante estudio publicado en el Smithsonian, sufre casi el 2% de la población.

¿Cuál es el origen? ¿Por qué procesamos esta imagen visual con tanta inquietud? Los datos serían los siguientes:

Disfraces de payasos en el Mardi Gras de 1936
Disfraces de payasos en el Mardi Gras de 1936
  • Esta información no te sorprenderá demasiado, pero este terror se origina casi siempre en la infancia. De hecho, dicha fobia afecta más a los niños que a los adultos, por ello, a la hora de animar y sacar una sonrisa en los hospitales a los más pequeños, debería cuidarse mucho el aparecer o no disfrazado de payaso. Podemos conseguir justo el efecto contrario: asustar.
  • A nuestro cerebro no le gustan los payasos, y la causa es sencilla: es un personaje disfrazado de forma hilarante que esconde su auténtica identidad. Y este hecho, esta dualidad, no se acepta con agrado. Hay algo inquietante que incomoda.
  • Se nos aparece una persona vestida de forma exagerada, con grandes zapatones, pelucas multicolor y una sonrisa dibujada en una boca, que no siempre desprende emociones positivas. Es como si alguien se burlara de nosotros «escondiendo» un secreto.
  • De hecho, los niños, por lo general, están en esa edad donde los gestos son importantes, y ver una cara con sonrisas forzadas que esconde a otra persona bajo todo ese maquillaje, produce estrés y que en su cerebro se libere desde cortisol a adrenalina. Dos hormonas que van a dejar huella, que le producirán miedo, ansiedad y necesidad de evitación.
  • Según un estudio llevado a cabo en la Universidad de Sheffield, a la gran mayoría de los niños ingresados en un hospital les asusta ver dibujos de payasos pintados en las paredes. ¿La mejor opción? Pintar animales y no payasos.

Payaso 2

Otro dato a tener en cuenta es que la imagen y el trabajo de payaso como tal se ha visto obligado a «reinventarse» en los últimos años. A principios del siglo XX encontramos el pico de éxito de estos cómicos, los circos daban mucha importancia al clown más clásico de pelucas, zapatones y mucho maquillaje. Ahora bien, a partir de 1960, se inició el declive, hasta el punto de que a día de hoy, las personas inscritas a  «La sociedad mundial del payaso» ha descendido de forma notable. La población más joven no ve este arte como atractivo, y prefiere iniciarse en otras disciplinas de la escena.

Puede que Stephen King hiciera mucho daño con su novela It, pero este terror, la coulrofobia, existía ya desde hace siglos. Así que dinos ahora… ¿lo sufres tú? Si te ha gustado este artículo conoce también la historia de John Wayne Gacy, el payaso sádico y asesino.

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