Aracnofobia, miedo a las arañas… se dice que una de cada tres mujeres y uno de cada cinco hombres temen a estos seres pequeños y enigmáticos. Quizá sean sus patas, alargadas comos oscuros dedos afilados moviéndose de modo tenebrosamente acompasado, escalando nuestras paredes, habitando agazapadas en los rincones sombríos y polvorientos donde aguardar impacientes a que sus víctimas, caigan en sus poderosas telas, ahí donde envolverlos en sus vainas para devorarlos  cuando el hambre aprieta sus peludos vientres.

¿Por qué las tememos? no son excesivamente grandes, no tienen colmillos ni suelen atacarnos llevadas por una ira especial, en absoluto, son pacíficas y viven sus propias vidas ajenas a nosotros, pero sin embargo, nos incomodan y no las queremos cerca de nosotros… Por su parte, los científicos intentan dar una explicación a esta fobia tan común ¿Te gustaría conocerla?

Un miedo ancestral

Los biólogos nos dicen algo realmente curioso: hay muchas especímenes de monos que temen a las arañas, sus reacciones de pánico a las serpientes, por ejemplo, no son tan evidentes como las que muestran hacia estas pequeñas criaturas de seis patas, algo que no tiene sentido, puesto que el veneno que puedan inocular las arañas es tan pequeño que apenas puede hacernos daño.

Aracnofobia

Diversos estudios de laboratorio han puesto de manifiesto algo muy interesante: cuando las personas son expuestas a la cercanía de una o varias arañas, sus cerebros empiezan a alterarse, las pruebas con fMRI determinan que son estímulos catalogados como «amenazantes», y ello se debe a la activación de una estructura neuronal en concreto, la amígdala, asociada a ese cerebro más primitivo e instintivo del ser humano y los vertebrados en general, donde se focaliza el miedo y la sensación de alerta, es decir, donde se identifica todo aquello que puede ser amenazante o dañino para nosotros. Este tipo de miedo a las arañas actúa curiosamente del mismo modo que lo hace el miedo a la oscuridad, el miedo ha estar encerrados o el miedo a las alturas. Es pues un miedo instintivo que evolutivamente a quedado almacenado en nuestro cerebro generación tras generación desde nuestros orígenes.

Está claro que hay personas que no temen a las arañas, es más, que las idolatran y son sus mejores mascotas, al igual que hay otras que adoran la oscuridad y que son adictas a las alturas… pero eso no evita que gran parte de la población tenga consigo ese gen inexplicable que hace que nos asustemos cuando sobre nosotros corretea una araña de largas patas, o cuando las vemos anidar en los rincones de nuestras casas. Quién sabe si nuestros ancestros tuvieron que lidiar con ellas en las paredes de las cavernas, cuando sus tamaños eran mayores y quizá, sus venenos mortales.

Sea como sea, seguimos conviviendo con ellas de modo pacífico… ¿Y tú, también temes a las arañas?

 

6 Comentarios

  1. Cuidado con la ortografía:
    Es «el miedo a estar encerrados» y no «ha estar» como han escrito al final del cuarto párrafo. Saludos

  2. En CHile es normal preparar a las ninas y los ninos a matar las aranes que se encuentren en las casas, deptos, colegios, gimnasios, bibliotecas y cientos de lugares, porque en Chile existen la arana de rincon y la arana del trigo, cuya mordedura inocula un veneno que afecta el sistema nervioso central, acompanado de una putrefaccion progresiva del lugar donde mordio, y si no se atiende de forma inmediata, la persona tiene de 3 a 5 horas de vida, al dejar de respirar. El unico antidoto se vende en Brasil y solo hay tres dosis en el pais, para tres personas solamente, donde Chile mide 4000 km de largo y la Isla de pascua esta a 4000 km del continente, se entiende que se prefiera matar las aranas antes que investigar si es o no arana de rincon, o arana del trigo.

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